Una copa de vino

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Se subió al avión hecha un desastre. Como siempre.

Cola en alto. Chica desde qué le pidió a la peluquera que le cortara “un poquito más”. El recuerdo de la rapada que alguna vez le gustó, sigue presente y creciendo.

Un tiempo consideró cortárselo como chico para igualar todo y darle fin a la larga espera, y luego, recordó lo grandes que se vuelven sus cachetes con el pelo corto y abortó misión.

Muchas veces, mientras se mira al espejo e intenta descifrar qué hacer con ese mechón ridículo que lleva en la cabeza, regresa a ese pensamiento con ganas de triunfar y bueno, fracasa bajo la misma premisa.

Lleva los labios a medio pintar.

Por tanto beso, por tanta lágrima, por tanto calor de andar de un lado a otro y claro, por no comprar el “despinta labiales” que le ofrecieron al comprar ese matte que tanto le gusta. Y ojo, que se lo ofrecieron con descuento.

Ella sigue llorando y culpa a la regla al respecto.

No entraremos a detalles profundos sobre lo señalado dado que, claramente, es una afirmación poco fundamentada, basada en los estereotipos más conocidos hacia la mujer y en una de las frases que más le gusta usar a los hombres durante una pelea donde no logran comprender porque su pareja está tan loca.

[Lloro por la incertidumbre de no saber si seguiremos juntos cuando regrese] le había dicho antes de entrar por la puerta de vuelos internacionales.

Los aeropuertos, entre seguramente muchos otros lugares, son el escenario perfecto para armar una acto dramático-romántico.

El abrazo largo. El llanto contenido. Ella sosteniendo su pasaporte y su tarjeta de embarque. Él sosteniéndola muy fuerte. Se queda observándola. El beso largo, y los muchos otros que le siguen. Ella voltea. No lo encuentra. Luego lo encuentra y le manda un beso. Voltea rápidamente porque está por llorar otra vez.

Ella se va y el desenlace queda en pausa.

Sube al avión y una fila más adelante una chica también está llorando mientras escribe empedernida un mensaje. Un poco más atrás, la azafata las mira con desaprobación.

[¿Cuántas veces hemos pasado por lo mismo] le dice a su compañera.

[Y, cuántas veces hemos decidido dejar de hacerlo] le responde la otra.

Una tercera azafata entra en la conversación. Las escucha hablar sobre lo tonto y cliché de llorar en el avión y mueve la cabeza con desaprobación.

[Yo les daría un gran abrazo, les diría que todo va a estar bien y les ofrecería una copa de vino] les dice [por los nuevos retos, el aprendizaje, la pausa y la eterna lluvia que les espera]

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Ama Ndlovu explores the connections of culture, ecology, and imagination.

Her work combines ancestral knowledge with visions of the planetary future, examining how Black perspectives can transform how we see our world and what lies ahead.