Esta es una oda a un sujeto gordo y lleno de malicia.
Es probablemente, uno de los posts con más grado de sarcasmo y rencor, que he hecho hasta ahora (Y ya voy 155)
Sentimientos que estuvieron un par de días, en mi tan noble ser, y luego, como siempre me pasa, los dejé ir sin gran asombro y festejo.
No pensaba dedicarte nada, pero, ya que andamos en dolores de cabeza infinitos.
Pepas y, porqué no, más y más pepas.
Combinaciones de estas e incluso, hasta repeticiones de estas por olvidos descuidados pero perfectamente planeados y calculados.
Esta oda va para ti.
Pedazo de mal ser humano.
Gorda mierda.
Y eso que ojo, hay mierdas que no son tan gordas.
Pero tu gordura no es completamente física.
Es más existencial.
Es decir, de tu propia existencia y el cruce de esta con la mía.
Si, así de simple y a la vez complejo.
Una gran y gorda mierda.
Llena de malas decisiones, mas tuyas que mías. (siempre lavándome las manos de mi confuso y ajetreado andar)
Y secretos, muy bien guardados, te doy mérito por eso.
Cerveza y risas falsas.
Risas pretenciosas y un tono de voz forzado.
Y porqué no, más cerveza.
Vino barato (que bien que compré el barato)
Y toda su gran pedantería, egocentrismo y la infinita lista de inseguridades que cargas, gordo de mierda, se plasmaron en eso: silencio.
Un gran y gordo silencio.
Acompañado de un gordo secreto, que llevaba de la mano una gorda verdad (finalmente)
Y una gorda excusa.
También una gorda falacia.
Gordísima
Que lastima, que quema.
Quema y quema.
Ojala te quemes en tu falta de…
De todo.
Gordo de mierda.
