Extracto de una chica que aún recuerda.
Entonces llega ese día que pensaste que aún no llegaría.
Y sucede.
Así como así, sin mucha vaina al respecto.
Hola y hola respectivo, “beso”, mejilla con mejilla y ya… cada uno sigue por su lado.
No hubo momento especial, ni un intercambio de miradas intenso.
Nada.
Entonces te tranquilizas, respiras tranquila, porque lo peor pasó.
Ahora solo avancemos y sigamos actuando como dos personas que solo se conocen, muy superficialmente.
Dos personas que no han conversado de cosas banales a las 3am en una misma cama pecho contra pecho.
Sigamos actuando como si no hubiese llorado contigo en un parque y te hubiese rogado que no me hagas daño.
Sigamos actuando como si lo más íntimo que hubiésemos hecho es mirarnos fijamente.
Y no. No empieces a imaginar cosas. Quiero a mi enamorado.
Lo quiero más de lo que esperaba, después de lo dañada que me dejó la última vez que dijo que me quería.
La verdad es que lo amo y lo más probable es que tú también la ames a ella.
Porque eso fue lo último que me dijiste ¿no?
-“No creo que pueda ser capaz de enamorarme de alguien que no sea ella” y yo lo entendí.
Porque también me cuestionaba ese «supuesto sentimiento» a nivel personal.
- ¿Alguna vez podré enamorarme tan intensamente de alguien, como lo hice con él…?
Bien por ambos, cada quien con su vida, con sus rollos.
Cada quien con su persona.
Pero acaso no te doy curiosidad.
A mí sí, claro, siempre me quedó ese bicho extraño entre los dos. Esa química loca que nos mantuvo despiertos esas noches en tu cama.
Pero, no haré nada al respecto.
Se quedará en eso, en un pensamiento.
Porque soy feliz con él y porque tengo todo lo que creo que quiero, con él.
Pero la curiosidad contigo está ahí.
¿No te pasa lo mismo?







