Lo bueno de no saber nada de la vida 

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16:45. El Campello. Alicante.

Hace frío en la sombra.

Corre ese vientecito veraniego que rodea la costa sureste de España.

Hay una abuela, una hija y un nieto a su costado.

Al pequeño lo han dejado como vino al mundo. Y bueno, nadie se sorprende. Es una playa nudista.

Pobre, aún no sabe nada de la vida. – piensa mientras se recuesta sobre la arena.

Esta tibia.

Sus pies descalzos dan al mar Mediterráneo y por un momento deja de llevar su cabeza con ideas vagas.

Usual.

Una parte de ella se siente como ese niño.

O al menos, es así como le gusta sentirse a veces.

A la deriva.

No sabiendo nada de la vida.

No teniendo nada claro.

Sin preocupaciones redundantes y tediosas.

Sin vuelos de regreso que tomar, becas en el extranjero que debe buscar.

Estudios por concluir y la búsqueda de un trabajo que le permita costearse su independencia.

Deja de pensar.

Se echa bajo el sol.

Se queda dormida.

Se insola.

Ama Ndlovu explores the connections of culture, ecology, and imagination.

Her work combines ancestral knowledge with visions of the planetary future, examining how Black perspectives can transform how we see our world and what lies ahead.