Te sigues haciendo daño.
De una forma
De mil maneras.
Sigues confiando, sigues creyendo.
Todo es en vano, pero solo si deseas verlo de esa forma.
Si da paso, si abres el camino perfecto para la revelación de un engaño
Te estas engañando
Siempre lo haces
A veces para protegerte, a veces por egoísmo, a veces por cobardía.
Pero no eres capaz de mirarte al espejo y decirte: COBARDE
No eres capaz, y no vas a serlo en un muy buen tiempo
Quizás hasta que tomes el avión, quizás hasta que regreses, quizás nunca o quizás mañana.
Pero nos quedamos en eso.
En simples suposiciones de un extracto de tu vida.
Vuelves a los mismos hábitos.
Vuelves sin querer volver.
Pero no puedes evitarlo, claro.
Indudablemente es más fuerte que ti.
Pobre niña indefensa de ojos azules caídos y sonrisa a medias de unos labios delgados.
Estás perdida, porque quieres estarlo.
No huyas, no necesitas hacerlo.
Quizás mañana puedas mirarte al espejo y no decirte cobarde, sino sonreír, guiñar un ojo y darte la vuelta.








