Despierta sin despertar

Se me cierran los ojos.

La autopista es un largo camino sin fin ni comienzo.

Borroso y ondulado que confunde mi mente mientras ella intenta no quedarse dormida.

No puedo despertar estando así de despierta.

Un remedo de concentración mientras subo el volumen de la radio

Esta sonando el che y los rolling stone

Cómo me encanta esa canción, lastima que no me la sé.

Sino cantaría, cantaría hasta despertar, hasta quitarme esta visión borrosa de la autopista.

Voy a 60, 80, casi 100

¿Porqué voy tan rápido?¿Estoy apurada?

Tal vez siempre estemos apurados, siempre tenemos que llegar a algún lado, siempre salimos tarde.

Despierta

Ya no estas ahí, estas pensando, estas volando en tus pensamientos, en los deseos ocultos de tu imaginación.

Un carro toca la bocina, estabas demasiado cerca, estabas durmiendo.

Empiezas a cabecear

Vista borrosa de medio día que retratan muchas horas de sueño sin facturar.

Vista borrosa que retrata tu existencia y tu paso por tu propia vida y la de los demás.

Descuidada

Ahora te estas pegando mucho a la berma.

Tienes suerte

Tienes ángeles

Pero ellos no siempre estarán contigo.

Entonces empiezas a recordar aquella madrugada en la que manejaste medio sobria, medio no.

4:05 am. Via expresa, Javier Prado, El Derby…

Lo mismo de siempre, el mismo camino, todo va de paporreta.

Todo siempre termina siendo paporreta.

Las mismas peleas, las mismas decepciones, la misma niña caprichosa que coje las llaves se sube al auto y con la vista borrosa se dispone a manejar a casa.

Sola, cigarro en mano, mente en negro.

Volvemos al Derby, vuelta acelerada, esquiva algunos hoyos en el pavimento.

Negro

Se ha quedado dormida

Un fuerte salto del auto la despierta, esta por estrellarse con un poste.

Reacciona y gira el timon, sin frenar claro, eso hubiera sido peor.

Pasa el semáforo que tintinea.

Estaciona.

Esta despierta, anonadada.

¿Cómo llegue aquí? – se pregunta

Ya en cama, sigue recordando ese acercamiento a un grave accidente que ha quedado pendiente.

Sabe que tiene ángeles

Aquellos que le han permitido descuidos como ese una, dos, tres y hasta cuatro veces.

Quizás no haya una quinta oportunidad.

Quizás la próxima vez no sea un poste, sino un niño, una mujer, un animal, un edificio, un auto.

Y te quedarás en la eterna espera de esa quinta oportunidad hasta que decidas cambiar de hábitos.

Pero claro, no pensarás en estas líneas cuando repitas la rutina, y necia, te empeñes en volver a casa, medio sobria, medio no.