Fumar es un vicio, una adicción.
Una constante necesidad del humo en tus pulmones.
Aquel deseo incontrolable de aspirar, golpear, botar.
Quizás está mal, pero lo sigues haciendo.
Quizás te hace daño pero sigues comprando cajetilla tras cajetilla.
Ya tienes tu marca, ya tienes las horas dedicadas al acto.
Y piensas que deberías dejarlo, algún día.
Temprano o tarde.
O nunca.
Pero no aceptas que es un vicio, o almenos no lo dices en voz alta.
Solo quieres fumar.
Por ansiedad, por tristeza, por miedo, por incomodidad, por aburrimiento.
Fumador social, fumador innato.
Fumador promedio consumido por el hábito.
