Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Mayo


Día 116

lunes 1

Te dejé de escribir en abril.

No fue intencional, solo tuve otras prioridades.

Recién hace unos minutos he terminado de ponerme al día y he observado lo poco que me queda por decirte cada día.

Supongo que es parte de terminar con alguien, ¿no?

Ese «dejar de pensar en la otra persona» se siente más cuando te has propuesto escribirle todos los días durante un año.

He dejado de pensar en ti, y a la vez no.

Apareces en cualquier momento y lugar del día.

He estado en mucho movimiento físico y emocional y sin embargo, ahí estás.

Y no me molesta. No es que se me llenen los ojos de agua y tenga ese nudo en la garganta que me acompañó los primeros caóticos meses del año.

En algún momento a comienzos de año, cuando empecé mi papeleo para la visa pensé que en mayo ya estaría a puertas del gran viaje. Pero no.

No tengo noticias.

Nada.

Entro a revisar en qué estado se encuentra y sigue en lo mismo «revisión»

Estoy dentro del plazo estimado pero aún así me genera ansiedad la incertidumbre y esa pequeña posibilidad que el universo me diga: no, por ahí no es.

No puedo hacer nada más que seguir esperando.

Salgo con el Emma a recoger unas tarjetas de video para mi trabajo en el lanzamiento y terminamos yendo al jazz con Ro.

Ro es uno de mis amarillos, por ejemplo.

Ya te he hablado de esto, de esta utopía nuestra de mantener el contacto sin tener algún sentimiento romántico entre nosotras.

Con él si se puede, porque hay este tipo de cariño que no se ha ido y no se irá.

Tal vez mis formas de amar son otras, tal vez son más étereas, más ligeras pero a la vez profundas.

En mayo recibiré buenas noticias, estoy segura de eso.


Día 117

martes 2

Viajé a Moquegua temprano.

¿Qué hay ahí? No lo sé.

Cuando éramos chicas siempre pasábamos por ahí sin realmente quedarnos.

Creo que es el primer viaje de «trabajo» con todo pagado.

Sé que no es nada del otro mundo, pero se siente bien viajar también por trabajo y no solo por placer.

Tuve una pequeña crisis al llegar pues algo que estaba a mi cargo no salió bien y no sabía cómo hacer para solucionarlo.

Mis niveles de estrés y ansiedad alcanzaron altos rangos pero Bruna, la asistente de mi jefa, me ayudó a controlarlos.

La miré y habiéndola conocido apenas unos 10 minutos, le dije que quería llorar.

Me miró de una forma que de alguna forma me contuvo y me imposibilitó en el acto de expresar mi vulnerabilidad y poca capacidad de gestión ante una situación complicada.

Me contuvo y al final el día terminó con una solución sobre bandeja.

Qué importante es la contención.

Salí a tomar cafecito y terminé tomando chocolate caliente en la plaza de Moquegua.

Me recordó mucho a Chachapoyas, por lo pequeña, limpia y ese friecito característico de la sierra, otro tipo de sierra, claro está.

Qué ganas de volver a Chacha y abrazarte mucho.

Solo abrazarte y pedirte no hacernos daño.

Cuánto daría por un segundo más contigo, entre las sábanas, desnudas, sólo abrazándonos muy fuerte porque parece haber peligro fuera de la habitación.

Será luna llena en unos días.

Todo se remueve con la luna.

Se reorganiza dentro y se vuelve a empezar.


Día 118

miércoles 3

Comencé el día recibiendo un audio tuyo de un número que no tenía guardado.

Me agarraste por sorpresa, como sueles hacer.

Te escuché atentamente y la primera impresión que me llevé es que no la estabas pasando bien. Estuve cerca de responderte algo comprensivo y hasta amoroso, pero tenía la cabeza cargada por los pendientes del lanzamiento que no lo hice. Y eso fue mejor que enviarte algo que quizá ni siquiera iba a llegar al correcto destinatario.

Me concentré en mi trabajo.

El día del lanzamiento del programa finalmente llegó, y sobrevivimos a las adversidades.

El chico audiovisual estaba en nada y rogué porque solo fuera mi impresión.

Me causa mucho miedo y curiosidad los videos que vaya a presentar.

Agarrar una cámara también se sentió con carga de miedo y curiosidad.

No recuerdo la última vez que lo hice.

Bueno, una cámara en las actuaciones del colegio, pero a Juliana… quizá fue en el último evento del que participó Chupa y Recicla.

Días después de haber terminado.

Fuimos a comer al final del evento y nos conocimos más con las chicas del evento.

Eramos dos chicas de 28 y dos otras entre 40 y 50 años.

Ambas casadas. 18 y 30 años.

Me parece una locura cómo algunos matrimonios sobreviven a los problemas.

«Al final del día, lo único que sosteniene un matrimonio es el amor» me dijo una de ellas.

Me quedo con eso.


Día 119

jueves 4

Mi hermana no sabía que estaba llegando de sorpresa.

Pero no se vio tan sorprendida y dude si quedarme 1 semana fuera buena idea.

Intento comprender su situación de «pubertad» pero no cuesta ser al menos amigable con la hermana que no ves muy seguido. Espero que se suelte y de alguna forma, en los pocos días que tenemos, retomemos la confianza que formamos en verano.

Abracé a mi papá y llegamos al departamento donde me encontré llorando muchos días en verano.

Al departamento donde había llegado en diciembre, arrastrada de los pelos con ganas de hablar contigo por teléfono todos los días y regresar al valle teletransportada.

¿Dónde estaríamos ahora si nunca me iba? ¿Te harás esa pregunta cada tanto como yo lo hago?

Hay días en los que te extraño más que otros, pero bastaría unos minutos de estar frente a frente para darme cuenta que no eres tú precisamente la persona que extraño, porque hemos mutado, y ya no nos conocemos.

Volví a escuchar tu audio, y aún así, sin la carga laboral, no pude responderte.


Día 120

viernes 5

Desperté en el cuarto de la Yva pues era más cómodo instalarse ahí que en el otro que tiene la bicicleta donde mi papá hace ejercicio por las mañanas.

Medité y luego vi que era necesario responderte el mensaje y acabar con el agobio de no darte una respuesta para nada.

Todos merecemos respuestas.

Fui amable, dentro de todo, yo creo que fui amable.

Tú en cambio, me habías hablado como una antigua compañera de trabajo, cómo si nuestra relación de resumiera al proyecto que compartimos.

Pero no me tomaré personal, así son las rupturas.

Lo escuchaste apenas lo envié.

Tal vez si estabas esperando una respuesta después de todo.

Día del eclipse que no se pudo ver por el amigable y a la vez fatídico cielo gris de Tacna, típico de invierno.

Amigable porque combate el sol intenso que nos quemaba las caras y los cuerpos en verano, nada más por eso.

No me gustan los cielos grises.

Quisiera conocer a alguien que si le gusten los cielos grises y hablar al respecto, seguro me convencería.

Tuve terapia, quería hablar de muchas cosas con Claudia pero no sentí que me hiciera tan bien como otras veces. Me gustaría trabajar más cosas en terapia y ya no siento que las trabaje.

Tal vez deje terapia. No lo sé.

Si me recomendó ser más paciente conmigo misma en cuanto al sexo, me dijo que no me apresure en empezar a salir y es cierto, he estado sola, pero, realmente he disfrutado estar sola? Eso es lo que me falta.

Ese disfrute de una misma apesar de la soledad.

Eso falta y eso me toca conseguir.


Día 121

sábado 6

Van 4 meses.

Y si van 4, pueden venir 4 más sin problema alguno.

Me quedaba un cigarrito del par que me compré ayer cuando salí de terapia y caminé un rato sin rumbo, masticando con los aprendizajes y mensajes que me llevaba.

Me lo fumé ahí en las gradas, donde hace más de 4 meses te había llamado en desesperación deseando que estés a mi lado.

Me ayudaste a calmarme por teléfono y me dijiste que siempre podría contar contigo, que siempre podríamos hablar de lo bueno y de lo malo.

Ambas sabíamos que eso no sería posible en un tiempo.

Pero me dijiste esa mentira y la acepté como verdad absoluta, aún sabiendo su grado de falsedad.

No.

No he vuelto a Tacna con la misma sensación de destrozo que ocupaba el 90% de mi cuerpo en verano.

Pero los ojos aún se me nublan cuando me preguntan porqué dejé Cusco si me gustaba tanto vivir ahí.

Mi respuesta nunca es «porque quiero mudarme a Australia», mi respuesta se congela y solo atino a decir «por una ruptura amorosa»

La gente no calcula el nivel de caos interno que puede ser una ruptura mal manejada.

Confío en el proceso, confío en que cada vez duela menos, hasta que el dolor se transforme en un cariño de color amarillo.

Hoy fue el cumpleaños de Kimberly. Coincidencias del universo.

Nunca he tenido mala relación con ella, pero en los últimos tiempos en realidad se ha convertido en una mejor relación.

No le compré regalo, ahora me arrepiento de eso.

Los detalles siempre son bien recibidos.

Hubo la posibilidad de salir en la noche pero Andrea y yo le dimos prioridad a pasar tiempo de calidad con la hermana menor.

Y fue la mejor decisión.


Día 122

domingo 7

Me quedé con ellas todo el día y fue bonito.

Pude haberme ido a la playa a estar con mi pa pero aproveché en confraternizar con la Yva, antes de perder por completo a esa hermanita niña que tenía los años pasados.

Confraternicé un poco mejor y noté los rezagos de esa complicidad que algún tiempo tuvimos en verano.

Mi padre se quedó en la playa y me arrepentí un poco de no haber bajado, pero algo me revolvía adentro y era que cuando me dijo que se iban a la playa, realmente no me dijo para ir con ellos.

Yo creo que sigue resentido con ese mensaje un poco crudo que me mandamos con mi hermana hace casi un mes.

El resentimiento se disfraza de invitaciones no realizadas.


Día 123

lunes 8

Mi papá nos recogió temprano.

Trabajé, escuchamos a Lama Rinchen y me trasladé un poquito a esos días de verano donde escuchábamos largas charlas sobre espiritualidad y mente discursiva.

De alguna forma va calando, poquito a poquito algunas bases para llevar un vida más espiritual.

Recogí a mi hermana del colegio y entré a buscarla, de pura chismosa en realidad, habían pasado años desde la última vez que caminaba por esos salones, esas canchas, esas glorietas.

Me crucé con una profesora pero me olvidé su nombre entonces no pude saludarla correctamente.

Además, tenía ese ligero temor que ella no se acordara de mi, así que preferí evitarnos las incomodidades.


Día 124

martes 9

Me junté con Meli para ese vinito que nos venimos prometiendo desde siempre pero que nunca logramos concretar.

Hablamos de todo un poco.

De lo bueno, lo no tan bueno y las complejidades del amor.

Estaba con este chico pero al final se dio cuenta que no coincidían en muchas cosas y con la leve excusa de no tener tiempo para una relación le terminó.

Así de simple.

Así de sencillo.

Necesito sacarme esa frase de la cabeza.

También hoy tuve un momento muy bonito con mi hermana. Le pedí que me maquillara, y eso que el día anterior se me había salido un comentario poco favorable al maquillaje desde tan joven.

Tiene 12. Culpo esa tendencia a su madre.

Me dejó la cara como un payasito, pero fue un bonito momento de hermanas.

Mi mamá me llamó muy tarde, cuando ya íbamos por la segunda botella de vino con Meli. Resulta que todos han salido de viaje y mi abuela tiene unos chequeos el jueves tempranito.


Día 125

miércoles 10

Cambié mi pasaje en lo que iba a dejar a mi hermana al colegio.

Le expliqué que se trataba de una situación delicada con mi abuela, hizo como si me entendiera (habíamos quedado para ir al cine y ese plan se veía profundamente truncado) y luego no quiso despedirse de mi porque estábamos ya en la entrada del colegio y le daba roche, supongo.

La entendí, tal vez a su edad hubiera hecho lo mismo, pero me partió un poco el corazón porque no tenía la certeza de la siguiente vez que la vería.

Sí, a ese nivel de drama.

Me pasó algo muy similar con mi pa cuando nos despedimos en el aeropuerto, tuvimos dos despedidas porque una vez que tuve ya mi ticket salí a buscarlo para darle un último abrazo hasta nuevo aviso.

Se despidió diciéndome que tranquila, que pronto recibiría mi visa.

Y así pasó, algunas horas después de mi llegada a Lima, abro mi correo.y ahí estaba.

VISA: GRANTED

Pegué un grito de la emoción, abracé a mi abuela y mi cuerpo no podía contener todo lo que estaba sintiendo.

Me puse a llorar y a reir y a llorar otra vez.

Tantos años queriendo mudarme a ese lado del mundo y finalmente tenía el pase para hacerlo.

Todo se me juntó y me agobió la idea que la operación no salga bien o que el resultado no sea bueno.

Decidí esperar a que llegaran mi mamá y mi hermana para comprar los pasajes.

Salimos a celebrar con la mamanita, ella con su capuchino y su crema asada, o algo así, y yo con tallarines y un vinito.

Ah, también me llamaste por teléfono, pero no quiero hablar de eso, fue un buen día como para bajonearlo con tu voz alzada por teléfono diciéndome lo mismo desde hace semanas: “te pago cuando tenga“.


Día 126

jueves 11

Fuimos temprano a hacer los exámenes de mi abuela y luego nos fuimos a desayunar al Mcdonalds.

Uno de esos gustos no gustos que todavía podemos darnos.

Me gusta que me cuente cosas de su juventud, siempre lo hace cuando puede, y hoy la agarré de buen humor.

En realidad yo sé que está angustiada pero agradece mucho que yo haya podido viajar para estar en sus chequeos.

Era lo mínimo que podía hacer después de todo.

Me gusta pasar tiempo con ella aunque me cuente siempre las mismas historias.

Me gusta verla reir y tomar café, y sus manos arrugadas, y la forma en la que se ha hecho más y más pequeña con el paso de los años.

La observo y me repito que todo saldrá bien, que es un tumor benigno.

Pero no lo sabemos.


Día 127

viernes 12

Nos reunimos todas en la mesa del comedor.

Esa mesa circular que resulta tan incómoda cuando nos podemos a jugar telefoneen de varias personas, porque todos parecen no llegar al mazo que está en el centro.

Esa mesa que se llena de laptops y papeles variados cada que alguna lo ocupa de escritorio.

Luego la mamanita se queda y pide que alguien ordene para poner la mesa y almorzar tranquilas.

A veces solo las cosas se apilan y no hay mas que hacer más que comer en un rinconcito.

Quería comprar el pasaje que cambiaría el rumbo de mi vida con las personas más importantes que tengo a mi lado. Mi abuela, mi mamá y mi hermana. Vivimos juntas por muchos años antes que yo decidiera que era tiempo de irme, y era con ellas que quería dar un paso más allá.

Las manos me temblaban, empecé a llorar, Da estaba registrando el momento.

Viajaré al otro lado del mundo el 14 de agosto del 2023. Pasaré por Noruega, Inglaterra y China antes de pisa suelo australiano y buscarme la vida.

Buscar.

Siempre ando buscando algo.

Aún no sé qué es.

Espero algún día encontrarlo.


Día 128

sábado 13

Iba a salir con este chico con el que alguna vez salí y tuve que cancelar el plan porque nadie me avisó a tiempo que nos iríamos a Mala a pasar el dia de la madre.

Eso me daba una semana más para decidir si realmente quería salir con este chico con una predisposición distinta.

Hace unos días intenté crearme una cuenta para tener citas.

Una de esas donde publicas tus mejores fotos, pones una descripción atractiva y ves con quien haces match.

Y estaba en la quinta o sexta foto y me pregunté

¿Para qué?

Para qué quiero salir con alguien más allá de ser una distracción y quizá chapar con alguien, para qué involucrarme o ilusionarme con alguien si ya estoy a puertas de mudarme al otro lado del mundo.

Además, sabemos que no soy de nada casual.

No tiene sentido.

Estoy bien por mi cuenta.


Día 129

domingo 14

Fue el Día de la Madre más triste que hemos pasado.

Era como si quisiéramos estar bien, aún sabiendo que nada estaba bien.

La mamanita se levantó con los ánimos por el suelo, intentamos animarla todo el día pero nunca quiso ni meterse a la piscina.

Se recostó en la poltrona con una cara de angustia que jamás podré olvidar.

Tenía miedo, y era entendible.

Pero nosotros no podíamos con esa falta de vitalidad y creo que la presionamos.

Fuimos a misa de regreso a Lima, mi mamá lloraba, Diego le decía que se calme y mi abuela tenía la mirada fija en el padre, como perdida, como fuera de ella.

Yo observaba la situación a una distancia razonable y solo intentaba ser fuente de amor y soporte.

Me estaba muriendo un poco por dentro, solo con la idea de perderla.


Día 130

lunes 15

Hoy operaron temprano a la mamanita.

Hubo un momento de absoluto silencio y flotamos en el aire de una interrogante que no teníamos cómo resolver.

Ella con su quiche, yo con mi empanada de carne que devoré en menos de un minuto producto de la ansiedad.

Los últimos días no ha sido hambre, ha sido netamente ansiedad.

Me miraba, la miraba, nuestros ojos se llenaban de agua y nos sosteníamos las manos muy fuerte, como si eso fuera a aliviar el dolor de pecho que llevábamos desde la mala noticia.

Ese absoluto silencio se repetía.

Igual que cuando los 4 subimos las escaleras hacia la habitación.

Nadie dijo ni una sola palabra.

Nadie se miró a los ojos.

Silencio. Mi abuela tiene cáncer.

Fue el lunes más largo que he tenido hasta ahora.

Llamé a Rodrigo, rompí en llanto, me ayudó a calmarme.

Manejé hasta la casa de mi mejor amiga, rompí en llanto y también me ayudó a calmarme.

En realidad no sabíamos nada.

No podían decirnos aún qué grado era, cuánto tiempo de vida le quedaba, cuántas sesiones de quimio serían, qué otras alternativas existían. Nada.

Yo aún estaba ahí cuando la trajeron de vuelta, me apoyé en la varanda de su cama y la observé respirar y descansar de una operación dolorosa.

En algún momento despertó.

“¿Ya sacaron todo?“ preguntó

“Sí“ respondí

“Gracias a Dios“.

Lloré toda la madrugada.


Día 131

martes 16

Aún no le contamos a mi hermana.

Está saliendo del COVID y no tenemos cómo abrazarla cuando reciba la noticia.

Fue un día gris y también muy muy largo.

No recordé que era 16 tampoco.

Me sentía muy mal, emocional y físicamente, como si alguien o algo me hubiera golpeado muy fuerte.

Aún así fui a buscarla a la clínica. Se estaba recuperando y la acompañé mientras tomaba su almuerzo líquido.

Qué terrible, la pobre no comía nada desde el domingo.

Saliendo de la clínica fui a La Punta al cumpleaños de Katty.

Lloré todo el camino y llegue a la reunión con los ojos un poco hinchados, pero me tragué la tristeza e interactué con gente como si todo estuviera bien.

Fui al baño muchas veces para verificar que mi cara seguía hinchada y recomponerme.

No vuelvo a socializar con extraños sintiéndome tan abatida, tan triste, tan ida.

Llegué tarde a la casa, no quiero estar en casa, mi hermana se dará cuenta que algo no está del todo bien.


Día 132

miércoles 17

Mi alergia se convirtió en gripe y la gripe pasó a un cuadro de asma que no tenía desde el 2018, cuando aborté.

Casi 5 años después, recién puedo hablar del tema con total libertad y frescura.

Se me ha juntado la tristeza con la mala práctica del reiki donde en vez de canalizar la energía me la quedé y eso se ha traducido en malestar físico, falta de aire y un dolor en el pecho que ya no es solo emocional.

No puedo respirar.

Rodrigo me dijo para salir y despejar un poco la mente, pero me hice bolita y me quedé en casa abrazando al Emma que sabe que algo no está bien.

Qué días más tristes, y largos.

La mamanita no regresó a casa hoy y yo no pude ir a visitarla a la clínica por miedo a contagiarle mi resfrío.

Tuve mi cita con la siquiatra, y finalmente, después de muchos meses solicitándolo, finalmente me recetó ña pastilla para el TDAH.

Vamos a ver qué tal.


Día 133

jueves 18

Un chico, amigo de una amiga, y novio en relación abierta, esto lo sé por información que yo no solicité, me leyó la carta astral.

Me sirvió para confirmar que efectivamente tengo el ascendente y la luna en aries, lo cual no me identifica para nada, pero antes ya me lo habían dicho.

También me enteré que nací en mercurio retrógrado y que por eso vivo “hacia adentro“.

También me enteré que mi alma se ha quedado viviendo en el pasado y por eso aún no saco la guerrera que llevo dentro.

Esto me lo vienen repitiendo desde el 2013 así que me hace mucho sentido.

Me gusta eso de las almas, me gustaría indagar más al respecto.

La lectura y conversaciones que variaban de un lado a otro no tomó 4 horas, salí del depa volando a mi casa porque a la mamanita ya le habían dado de alta.

No estuve ahí para recibirla pero pasamos la tarde juntas.

No tomé mi pastilla.


Día 134

viernes 19

Tampoco tomé mi pastilla porque he perdido la costumbre de desayunar y siempre sugieren tomar pastillas con algo en el estómago.

Antes que la mamanita regresara a casa (qué bonito se siente tenerla con nosotras) me propuse avanzar a tiempo récord el arreglo de mi cuarto para que ella pudiera tener un espacio más grande.

Sin embargo, no quiso. Se quedó en su cuarto chiquitito.

He empezado a tomarle foto a toda la ropa que tengo intención de vender.

Aún no logro concretar ninguna venta.

Salí con este chico al teatro y fue mucho mejor que la primera vez.

No pasó nada y mejor, no siento que sería buena compañía para una situación de esas, pero me gusta sentir que al menos ya no estoy pensando en ti en cada segundo de una salida, comparándote con todas las personas que me cruce en el camino.

Es un gran avance.

Creo que tuvimos, tú y yo, un inicio muy bueno a pesar de las circunstancias. Solo fluyó. Espero encontrar algo similar algún día.

Per


Día 135

sábado 20

Sábado de quedarse en casa y cuidar la situación esta de la falta de aire.

He vuelto a los inhaladores. ylas pastillas que abren los bronquios, pero no parece haber mejora.

Hoy me pusieron inyección para que de una vez se me pase esta gripe existencial etérea.


Día 136

domingo 21

Tengo esta sensación rara de no poder respirar.

Me levanto en mi cuarto y recuerdo que hace tiempo no tengo un cuarto.

Ayer intenté colgar mis luces de navidad, que me han acompañado desde que salí de casa y no prendieron. Tiene un mensaje esa inesperada falla en mis luces.

Ni tan inesperada en realidad. Las terminé botando, habpian cumplido ya su ciclo de vida conmigo.

Qué importante es saber soltar lo material, aligerar la mochila, vivir con menos.

Hoy, en algún momento del día, mi mamá le contó a mi hermana la situación de la mamanita, parece que se lo tomó bien, o al menos, no tan caótico y agobiante como yo.


Día 137

lunes 22

Pasé un día bonito con mi mejor amiga.

Es importante que sepas que te odia y que es muy probable que algún día te llegue la moto.

Es broma, pero si está sumamente indignada con mi paciencia y falta de empuje a que me pagues. Ella está a favor que mi papá me de una mano en el asunto y te escriba a cobrarte.


Día 138

martes 23

Salí a almorzar con Maclita porque ya no la iba a ver en un buen buen tiempo y de alguna forma terminamos hablando de esta situación de la deuda y de que es momento de ponerme los pantalones y hacer una denuncia pública.

¿Tú qué opinas?

No lo sé, amor mío, no soy ese tipo de personas.

No quiero serlo, no me obligues a tenerla como única oportunidad de hacer bien las cosas.

Quisiera soltar la deuda de una vez, te juro que quisiera, pero no puedo, no puedo seguir dejando que me pisotees.


Día 139

miércoles 24

Me despedí del champiñón de una forma en la que nunca pensé hacerlo: teniendo una segunda despedida con Ro.

Dejé al champi bien bañadito y guapo en la casa de Diego porque un posible comprador lo verá hoy.

Estuve ansiosa durante la mañana, pensando si le había gustado o no mi carrito que me ha acompañado tantos años desde la universidad.

Recibí la llamada de Diego por la tarde y cerramos el trato por teléfono.

Pensé algunos minutos si llamar o no a Rodrigo para despedir al que alguna vez también fue más su carro que mío. Finalmente lo hice, nos juntamos en la casa de su hermano y fue un momento un poco incómodo.

¿Qué hacía ahí?¿Es normal ser tan cercana con tu ex? No lo creo.

Lo acompañé a recoger unos filtros de luz que había alquilado y me quedé. en el carro mientras el interactuaba con el mundo audiovisual del que yo ya no soy parte.

Era una salida extraña, no lo sé, había algo que ambos no estábamos diciendo. Había, incluso, hasta cierto tipo de incomodidad.

Platos rotos, por supuesto.

Tomamos ramen y ahí le conté de ti.

Le conté lo malo y no lo bueno, disculpa, esto lo has ocasionado tú por tu comportamiento respecto a la deuda que sigues sin asumir.

“Nunca hablamos de nuestras preferencias sexuales“ me dijo al enterarse que era bisexual. Y era cierto, ambos habíamos asumido nuestra heterosexualidad con los ojos cerrados, aún así no creo que haya querido estar con una chica antes que aparecieras en mi vida.

Qué fuerte.

También le pedí perdón por terminar la relación de esa manera, por mudarme a otra ciudad casi sin consultarlo con él, que en ese entonces era mi pareja por casi 4 años.

Con esas disculpas sentí más ligera mi mochila.

Hemos acordado dejar de frecuentarnos porque eso nos remueve cosas que ya no deberíamos remover en nosotros.

Regresé a su vida sin preguntarle si él quería que yo regrese, eso no está bien.

Un poco de inteligencia emocional.


Día 140

jueves 25

Hace un año estaba tomando un avión que cambiaría el rumbo de la vida, de nuestra vida, en aquel tiempo tan lejano cuando nos sosteníamos y compartíamos un pedacito de nuestra trayectoria.

Qué poético.

Hace tiempo no te escribo.

Empecé a agarrarte desagrado desde que te haces la loca con el préstamo que te hice.

Hoy es un día importante: hoy sabremos qué tipo de cáncer tiene mi abuela y cómo podemos tratarlo.

Hoy me he despertado con un nudo en la garganta, con los ojos hinchados, con el corazón comprimido.

Me muero de miedo, pero a la vez sé que tengo que ser fuerte.

Solo quiero llorar, y que pase todo lo feo, y sobrevivir nuevamente al llanto y a mis emociones.

Caos y reestructuración, y todo un año para saborear esa sensación de caerse, flotar y acomodarse de mejor forma.

Hoy recibimos la gran noticia que el cáncer de la mamanita no se ha expandido a otras zonas, que se detectó a tiempo y que necesita 4 sesiones de quimioterapia preventiva para evitar que el tumor vuelva a salir.

Era el mejor escenario posible.

No me dejaron entrar al consultorio porque Coqui y mi hermana ya estaban ahí, y fueron los minutos más largos de mi vida, de no saber si eran buenas o desgarradoras noticias.

Igual es una noticia fuerte para asimilar y mi abuela estaba en shock.

Shock controlado por nuestros ánimos y ganas de verle el lado positivo al asunto, pero ella tenía que asimilar que estaba por recibir una terapia que es conocida por lo dolorosa que puede ser, y eso es duro y da miedo.

Pero, aún así, es el mejor escenario posible y me da una tranquilidad enorme saber que no me estoy yendo sin saber si la volveré a ver o no.

Fui al concierto de Juan Luis Guerra y fui muy feliz. Bailé, nos matamos de risa y luego manejé a casa, por última vez a esas horas en el champi, con la sensación que un día que podía ser muy gris, terminó completamente distinto.


Día 141

viernes 26

Es alucinante la cantidad de cosas que hice hoy. Te cuento.

Saqué a los niños a pasear, fui al doctor para mi segundo chequeo del tema de los bronquios, fui a la notaría para vender al champiñón, trabajé, avancé con la traducción, salí a almorzar con la mañanita, visité a mi tía, le hice Reiki a la mamanita, llevé a mi hermana a pagar la luz para que no la corten, me bañé, fui a Miraflores a juntarme con mi prima y una chica que también se está mudando a Australia en Julio, hice mi mochila para el viaje y manejé donde Diego para ir al Aeropuerto.

Fue una locura.

¿Habrá sido producto de la milagrosa pastilla para el TDAH?

Todo bien con la pastilla, solo no me gusta esa sensación de sentirme drogada. Drogada pero consciente y alerta.

Es algo en la boca del estómago.

Dejar al champiñón no fue tan difícil porque estábamos tarde para recoger a mi mamá al aeropuerto entonces solo lo abracé y le entregué las llaves a Diego.

Se acaba una era, inicia otra, y la vida sigue.

Me quedé haciendo hora en el aeropuerto y luego luché con el Emma para que entre en su Kennel, como nunca.

Creo que algo ha pasado en el último viaje que lo ha dejado traumado. Pobre bebé.


Día 142

sábado 27

Alzo la mirada y ahí estaba.

La luna.

Llegando a mi sin buscarla, como sabe hacerlo cuando me encuentro divagando en mis eternos y efímeros pensamientos sobre la vida y el amor.

Recién salíamos de Cusco y empezaba esa parte bonita cuando vas dejando atrás la ciudad y se empieza a ver más de montañas, mis montañas.

No cabeceé, estaba muy atenta al paisaje, como si fuera la primera vez que hacía esa ruta, como si fuera la primera vez que entraba al valle.

Había más emoción que otra cosa, y esas era buena señal.

Hace unos meses me angustiaba volver y que todo se me remueva de mala manera.

Que todo me recuerde a ti y sienta la estúpida necesidad de escribirte algo romántico y rogarte para vernos.

Pero ahora no, en realidad, verte es lo último que pensaría en hacer estando acá estos días.

¿Qué feo no?

Hace casi 5 meses te pregunté si nos volveríamos a ver, y si es que te gustaría, y me respondiste que si es que alguna vez nos volvíamos a ver sería para casarnos.

No sé por qué lo dijiste.

¿Realmente lo pensabas? O era más para que deje de llorar y tenga algún tipo de esperanza en nosotras.

La esperanza se fue perdiendo con los meses y ahora solo pienso que el universo será bueno con ambas y hará todo lo que esté en su poder para que nuestros caminos no se vuelvan a cruzar.

Llegué a Ollanta tarde.

La mañana se me había ido entre dormir donde Lore para recuperarme de la mala noche en el aeropuerto, y pasear por Cusco con la lentitud de una tortuga embarazada.

Todo Cusco eres tú, pero eso ya no me genera angustia.

En el camino hacia Urubamba fui recordando pequeños lugares donde alguna vez paramos, donde alguna vez comimos, donde alguna vez nos besamos, y lo hice sin derramar media lágrima.

Lo hice con una sonrisa dibujada en la boca, pero no te voy a mentir, la nostalgia estaba ahí.

Nostalgia de querer regresar un ratito a esos días, sostenerte muy fuerte y pedirte que no nos hagamos daño.

Era nuestra única misión como pareja: no hacernos daño.

Y fue lo que más nos hicimos.

Al llegar, abracé a Kao como si hubieran pasado años desde nuestro último encuentro.

Kao que me vio llorar mientras salía de Marvisur destrozada por haber empezado a enviar mis cosas de vuelta a Lima, y la misma Kay que me escuchó hablar de ti muy enamorada cuando nos mudamos a la casita de Ayllupampa.

Paseamos por Ollanta por la fiesta de Chokekillka y me di cuenta que haber venido para estar en esa festividad solo había sido la excusa perfecta para adelantar mis planes de venir al valle y hacerlo de una vez.

En algún momento, estando en la plaza, no pude levantar la mirada al English Pub por miedo a verte ahí sentada en el balcón. Y horas más tarde, cuando pude finalmente atreverme a verificar que no estabas ahí observándome, recordé esa última vez que fuimos a tomar cervezas ahí.

Aún guardo las fotos de ese día.

No sé si me estoy obligando a recordarte en cada rincón, o si lo estoy haciendo para sanar de alguna forma todo lo que aún siento por ti, a pesar de lo mal que te estás comportando conmigo, o si es mi forma de probarme que ya he pasado la página y que puedo regresar a los lugares donde fuimos felices y no sentir nada más que ese cosquilleo de un bonito recuerdo.

Qué lío esto de sentir, esto de volver, esto de buscarte inconscientemente entre la gente.

En algún momento antes de dormir le conté a Kao que había duda mucho al comprar el pasaje, le expliqué que tenía miedo de cruzarme contigo y me preguntó si te iba a ver. Le dije que no había forma y me dijo que le parecía bien y que no tenía de qué preocuparme.

No le pregunté por ti porque no quería saber en qué estabas, prefería no saber y ahorrarme la ansiedad que vendría después.

Eso haré: evitar preguntar por ti recorriendo los lugares donde nos regalamos millones de miradas y nos juramos amor eterno.

Tal vez así realmente pueda sacarte de mi piel.

Que fuerte, después de muchas semanas me siento finalmente a escribirte y adivina qué, se me siguen llenando los ojos de agua.


Día 143

domingo 28

No dormí bien.

En la noche me llené de preguntas.

¿Para qué había vuelto?¿Qué quería o necesitaba probarme?

Encima hubo tormenta electrónica y eso no ayudó a calmar la mente.

El Emma estaba cuchareando conmigo y sentía que habíamos vuelto a casa.

¿Cómo hubieran sido las cosas si me quedaba?¿Hubiéramos solucionado nuestras eternas disputas?¿Hubiera encontrado una casita?¿Me hubiera sentido feliz sabiendo que vivíamos en el mismo lugar pero que no podíamos estar juntas porque hacerlo se había vuelto muy nocivo y sacaba lo peor de cada una?

Cada vez me hago menos esas preguntas, pero sé que aún están ahí, en algún lugar de mi cabeza. Que salen en momentos como estos, de harta incertidumbre.

Salí a caminar temprano con el Emma.

Pasamos por la calle que me llevaba a la casita que tuve a finales del 2021 y luego fuimos por los andenes donde se observaba la carretera principal del valle, las montañas encontrándose entré sí y donde me dijiste que querías todo conmigo.

Sí, regresé al lugar donde comenzó nuestra hermosa y caótica historia.

Me senté en esa banquita, el Emma se sentó a mi costado y respiré profundo. No hubo lágrimas, solo una extraña sensación que el tiempo es algo que nunca entenderé.

Tiempo que tuvimos para amarnos, y tiempo que elegimos para olvidarnos. O viceversa.

Después de desayunar fui donde Simo.

La ruta me seguía pareciendo increíble, nuevamente, como una primera vez. Pero hoy sentí más como si nunca me hubiera ido. Como si estos meses fueron una pequeña pausa.

Todo estaba tal como lo dejé y el tiempo no había pasado.

Estaba en una combi regresando de Ollanta a Uru a ver a mi amiga, algo que pudo haber pasado yo viviendo acá aún.

Me bajé en el Sol y Luna y sentí como si iba caminando al colegio temprano por la mañana. Mochila en espalda, Emma guiando el camino.

Hay una dualidad latente muy importante. Esa sensación de novedad pero a la vez mucha familiaridad.

Nos abrazamos mucho y me llenó de alegría verla tan recuperada después del accidente.

El Emma se manejaba como si estuviera en su casa y me llenó de emoción de verlo tan feliz y cómodo, finalmente, él vivió acá toda su vida, fui yo que lo saqué y me lo llevé a la ciudad, a un Depa y a la correa al pasear.

Caminamos a la plaza para ver un poco de las fiestas y almorzar, y cada que nos acercábamos me latía un poquito más el corazón.

Era el miedo de verte y no saber qué hacer, era la angustia de que me veas caminar por ahí, despreocupada y libre, y que pienses que he vuelto.

¿Me habrás visto?¿Alguien te habrá contado que estoy por acá?

Me crucé con Carlingas en el mercado, se quedó sorprendido, hizo un comentario sobre mi corte de pelo y luego me preguntó si estaba viviendo en Uru. Le dije que me estaba moviendo, tampoco quería que el mensaje incorrecto se esparciera por el valle.

No creo que te escriba específicamente a contarte, pero estoy segura que si se cruzan es algo que mencione.

También vi a los niños del hogar y fui muy feliz de saber que me recordaban. Los abracé a todos y prometí visitarlos en la semana. Kari me regaló unas flores de bienvenida y me sentí genuinamente querida.

Hemos caminado por todas las calles de Uru y al caminar nuevamente por ellas sin ti, sentí que era fuerte, que iba a estar bien estos días acá, que iba a cerrar lo que vine a cerrar, que dejar que remueva cosas en mí estaba bien porque podía lidiar con eso.

Me sentí fuerte. Soy fuerte. Puedo con esto.


Día 144

lunes 29

Subí a Chupani después de mucho, mucho tiempo, y el camino se me hizo muy familar. Al Emma ni te cuento, corrió como loco desde que empezó a reconocer el espacio.

Era mi tercera vez subiendo pero de alguna forma sentía que me lo conocía como la palma de mi mano..

Tenía todo el sentido llegar y que esa sea mi primera camninata, había estado pensando en chupani mucho tiempo antes de llegar al valle.

Creo que debimos subir cuando descubriste la libretita, o en otras palabras, cuando no respetaste mi privacidad y leíste mi diario.

Estoy, poco a poco, cambiando las perspectivas, los discursos, las formas en las que me hacías sentir culpable de absolutamente todo.

Lo tenía todo muy fresco en mi cabeza, como si ayer hubiéramos salido a caminar a Chupani, hubiéramos hecho honguitos, hubiéramos tomado varias cervezas, hubiéramos conocido al emma, nos hubiéramos quedado a dormir en esa chocita besándonos interminablemente bajo las estrellas y la fogata y la olla de papitas hervidas que nos trajo la mamita.

Pasé por lugares específicos y recordé que hicimos en cada uno de esos, dónde nos besamos por primera vez, dónde pedí mi deseo y se me derramó la frutillada, dónde observamos el valle desde arriba apoyadas en esa piedra grande y casualmente el emma sale en la foto todo estirado sin saber, ni tú, ni él ni yo que se quedaría conmigo por el resto de su vida.

Y no lloré.

Tal vez ayudó estar con amigos.

Observé cada lugar con amor, di las gracias al universo por haber vivido lo que vivimos ese día y listo, esa era mi forma de cerrar.

A Chupani has ido seguramente con muchas personas y muchas chicas, pero para mí , Chupani eras tú y el emma, y ese inicio que tuve en el valle.

Me atreví a pedir un deseo más a las montañas, pedí que mi abuela pueda superar el cáncer.


Día 145

martes 30

Fuimos a visitar a los colibríes de Yanahuara y sin querer hice otra pequeña caminata para empezar a practicar el gran trek que haré la siguiente semana, el motivo principal de este viaje, o la excusa perfecta para venir por última vez al que fue, y siempre será, mi hogar.

Simo tenía día libre, entonces desayunamos, trabajé un poco, hicimos cosas del hogar y luego salimos para allá.

La subida se nos hizo eterna, sobretodo porque Simo está mal del cuello, recuperándose de su accidente, pero llegar valió totalmente la pena.

Nos quedamos mirando los colibríes mucho, mucho tiempo, hasta que el sol se ocultó detrás de la montaña y empezó a hacer mucho frío.

Almorzamos en Sukkha y volé al centro para encontrarme con Pau y Chris.

Me chismosearon todo del cole. Caos pero no reestructuración, solo caos y mala gerencia.

¿Qué hubiera pasado si me quedaba?¿Hubiera sabido irme ahora no solo de una casa si no también de un trabajo donde parece que todo funciona de una forma, y de una forma solamente?

Me da pena por los niños.


Día 146

miércoles 31

Cené en la casa de Alana y me enteré unas cosas muy feas de la asociación donde estuve trabajando el año pasado.

Las chicas vomitaron todo lo que llevaban guardado y yo solo me quedé atónita con cada situación que mencionaban.

La impotencia de no poder hacer nada era muy fuerte.

Muy aparte de eso, dada las casualidades de la vida, la casita donde se han mudado con la hermana de Alana y su novio es hermosa, y justo esta es la que alguna vez Kari me iba a mostrar, sabes, cuando me botaste de la casa y yo me puse a buscar dónde vivir.

Por cosas de la vida no llegué a ver esta casa, pero si lo hubiera hecho, tal vez sí me hubiera quedado un tiempo más en el valle.

Nosotras estábamos en una espiral de idas y vueltas eterno que realmente no me importaba mucho encontrar un lugar decente donde vivir, yo solo quería estar contigo, regresar contigo, tener lo que alguna vez tuvimos en ayllupampa.

Es extraño cómo, si tanto quería eso, cuando me lo ofreciste no te pude decir que sí.

Algo había en mi que me decía “no te quedes“, “será el gran error de tu vida“.

Y sí, creo que quedarme me hubiera consumido absolutamente todo lo bueno que quedaba en mí.

Qué terrible llegar a esta verdad tan inhóspita, lo siento.