Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Febrero


Día 27

miércoles 1

Volví a mi rutina playera.

Despierta desde las 6 de la mañana, la Yva duerme, mi papá parece que también y yo salgo a pasear al Emma y a Blacky por la playa.

No vamos muy lejos, no llevo mis audífonos.

En realidad mi papá no estaba durmiendo, pero vi algo en su rostro y supe que necesitaba seguir durmiendo.

Tengo una sensación rara, como de ya haber vivido esto, y estar cayendo en lo mismo, pero que se va a poner peor de lo que siempre se pone.

Mi sensación también se veía intensificada por la presencia de la Yva en esta situación, y ella no es niña como para pasar por alto la actitud de mi papá.

Lo bueno que mi hermana llega mañana e idealmente eso hace que se le pase un poco la necesidad de tomar porque ella es más dura al respecto.

Siempre yo he sido la «compasiva» pero en estos días se me salían algunas palabras hirientes que solo diría mi hermana por la desesperación de querer cambiarlo.

Le dije palabras fuertes, luego me arrepentí y luego intenté convencerme que al estar borracho no se acordaría de lo cruel que había sido.

Pero no funciona de esa forma.

En un par de días es mi cumpleaños pero no tengo ganas de celebrarlo.

Quiero que alguien me organice algo, sea lindo y listo.

Ale me preguntaba para hacer el grupo y sacar una mesa en la Ponde, pero con toda la situación de mi padre en realidad lo último que quería era tomar en demasía. No le compartí nada de eso porque de mis amigas la única que sabe lo que sucede es Simo.

Hice pijamada con la Yva y me dormí sin necesitar pastilla o porrito que me haga apagarme, solo estaba cansada mentalmente por la situación de mi pa, que no sabía manejar.


Día 28

jueves 2

Fuimos a buscar a Da temprano.

Mi papá manejó y me alegré que así fuera.

Le dije a mi pa que no le había contado nada a mi hermana, me agradeció, bajó la cabeza y me pidió perdón.

Siempre, después de alguna de estas crisis, agacha la cabeza.

Es su forma de mostrar su arrepentimiento.

Fui al dentista, después de años, porque cuando me sacaron las 4 muelas del juicio me quedé un poco traumada y no quise saber más de los odontólogos.

No sabía que había pasado tanto tiempo, ahora que lo pienso, hasta me ha dado vergüenza ir y que me revisen las caries.

Mi papá y mi hermana me recogieron y nos fuimos a almorzar rico, por mis 28 años de existencia en este plano terrenal.

Algo no estaba bien.

Algo en su mirada, en el brindis, en su manera de comer.

Intercambiamos miradas con mi hermana y nos hicimos un poco la locas, para no arruinarnos el momento bonito (a medias) que estábamos teniendo.

Llegando a la casa mi papá volvió a salir solo porque se había olvidado su billetera en la tiendita.

Luego entendí que nunca hubo billetera perdida, solo se quería comprar una botella de algo para tomar hasta no sentir sus dedos y apagarse.

Mi papá era al alcohol como yo soy a las pastillas o al porrito, pero en un nivel aumentado y extra grande.

Salí a bailar finalmente y recibí mis 28 años con mi hermana, amigas, amigos de mi promoción que no veía hace años y mucha gente joven a mi alrededor.

Fue muy chistoso porque en lo que bailábamos mi hermana me muestra que son las 11:56 e instantáneamente me voy al baño para hacer hora y evitar los saludos de gente que conozco y gente que no conozco (que siempre están)

A las 11:59 viene a buscarme Meli y yo me hago la loca.

Salgo y son las 12:00, todos me saludan y me hacen brindis, y luego por el parlante también cantan «Feliz cumpleaños» para toda la discoteca.

Y me pregunté de quién sería el cumpleaños, intentando pensar que quizá era para mi, pero no, otra persona importante también cumplía años.

No importa, pensaré que fue para mí.

El resto de la noche resulta un poco difícil de descifrar, recuerdo haber bailado, haber brindado, haber estado sentada conversando con un amigo de ti, luego haberme quedado dormida con los brazos cruzados y finalmente haber comido unos anticuchos muy tóxicos fuera de la discoteca a las 5 de la mañana.

Fue una buena forma de recibir mis 28.

Qué distinto que el año pasado, y los años anteriores.

Mi último cumpleaños soltera fue en el 2017.


Día 29

viernes 3

Me desperté sin resaca y con la bonita sensación que recién mi año empezaba.

Era un alivio, porque ambas sabemos que el inicio de año fue desastroso.

Fue triste y frustrante comenzar un año sin poder pasar la página y sabiendo que el fin estaba muy cerca pero no queríamos estirar la mano para tocarlo.

Esa bonita sensación estaba acompañada con un toque de realidad: no me ibas a saludar por mi cumpleaños.

Aún así, durante el día estuve revisando mi celular a ver si por ahí entraba una llamada tuya o un mensajito corto de «Feliz cumpleaños»

No esperaba mucho, nunca me has escrito una carta, pero mi error siempre fue esperar algo pequeño, porque cuando lo recibía pensaba que era mucho más grande.

Esa bonita sensación también se vio opacada por la mala noticia: mi papá había estado tomando toda la madrugada.

Estaba en calidad de bulto y ni siquiera me dijo «Feliz cumpleaños», sabiendo (o quizás no) que yo pude no haberme quedado por mi cumpleaños y que lo había hecho solo para estar con mi familia.

No pasaba un cumpleaños conmigo en muchísimos años, y esta vez, estando en el mismo espacio, tampoco lo iba a hacer.

Lloré un poco, me sequé las lágrimas, me recompuse y manejé a la casa de la Yva para venir con ella a la playa.

Ahora que lo pienso, la Yva me ha ayudado todo este tiempo a no derrumbarme en llanto.

Ella estuvo ahí cuando cortamos comunicación y yo me quería morir.

Todo enero estuvo ahí, conteniendo mi llanto porque yo no quería que mi hermana menor piense que yo no era estable, emocionalmente.

Creo que de lo que le he contado/me ha escuchado hablar con amigas o mi psicóloga, piensa que no soy la persona más estable de este mundo.

Pero me quiere, y eso es ya un gran paso.

Manejé a la playa y me propuse arreglar el día, aunque ello signifique encerrar a mi papá en su cuarto hasta que se ponga sobrio.

No tenía planeado avisarle a nadie ni hacer nada, ya había tenido mi celebración en la madrugada y eso era suficiente, pero Giare y Juanma llegaron y no pude, ni quise, cancelar nada.

En realidad, tenerlos en casa, disipaba un poco el gran problema que las 3, mis hermana y yo, estábamos enfrentando.

Mi papá se despertó en algún momento de la tarde a querer prender la parrilla y le pedí que regresara a su habitación y que siguiera durmiendo.

Él estaba necio, con la cara muy grande y muy roja, y se que tenía la mejor intención y solo quería ser buen padre y hacerle una parrilla a su hija, pero no quería verlo así ni que lo vean así.

Mis ojos se llenaron de lágrimas y le pedí nuevamente que regrese a dormir, que ese sería el mejor regalo de cumpleaños que me pueda dar.

Que fuerte decirle a tu padre que no quieres que esté presente en tu cumpleaños.

Eso le dolió, pero también me dolió a mí no tenerlo presente.

Espero que en algún próximo cumpleaños que lo pasemos juntos, la historia sea diferente.

Terminé el día con mis hermanas en la piscina, riéndonos y congelándonos también.

Me quedo con eso, así empieza mi nuevo año, con altos y bajos.

¿Cómo terminará mi año?¿Dónde estaré?¿Con qué personas compartiré mi vida?

No me llamaste, ni me escribiste, ni tuve ninguna señal que estabas pensando en mi, quiero pensar que me mandaste amor desde tu silencio.


Día 30

sábado 4

Mi papá se despertó con mejor semblante, parece que ya está pasando, pero sigue sin estar al 100%.

Bajamos a la orilla en lo que paseábamos a los niños.

Quise hablarle, pero no sentía que podía hacerlo más, llevo años hablándole, llevo años viendo su cara de arrepentimiento y la manera en la que agacha su cabeza.

Sentí que no podía seguir haciendo lo mismo, y a la vez, sentía que ahora debía ser su soporte más que nunca.

Solo alcancé a compartir con él el miedo que tenía de viajar al otro lado del mundo y que le pase algo.

Que me llamen a darme la mala noticia de su partida y yo no haber podido detenerlo cuando pude.

Mis amigas llegaron para el almuerzo.

Algo no estaba bien, otra vez.

Pasamos una tarde bonita, me cantaron otra vez con la torta en manos, pedí un nuevo deseo, pero creo que era el mismo desde que vimos las estrellas fugaces juntas.

Solo quiero estar en paz, quiero estar tranquila, ya no quiero sentir más culpa, ya no quiero llorar por lo mismo, quiero pensarte y que solo vengan los buenos recuerdos de nuestro ratito juntas.

Tuvimos un ratito pero se sintió como si hubiéramos tenido una eternidad.

En esta semana intensa llena de llanto, frustración y desorden emocional y físico, me gustaría que estes presente y abrazarte.

Abrazarte por horas y besarte la cara solo de la forma que aprendí a hacerlo contigo.

Fumé un poquito para dormir y el día se acabó sin mucho esmero.


Día 31

domingo 5

A las 3 de la mañana, mi papá encontró la sobriedad y se puso a limpiar la casa.

También buscó su celular, su billetera, los papeles del seguro y todas las cosas importantes que había olvidado durante una semana.

Es como si hubiera estado en algún tipo de «coma» existencial y haya salido de su cuerpo físico y mental en estos días de crisis alcohólica.

Tuvimos una charla, él y sus tres hijas, en la sala.

Fue un poco más de lo mismo con la suma de que esta vez nos pedía ser su soporte familiar y evitar juzgarlo.

Es difícil tratar bien a un alcoholico, sobretodo si se suman los años en los que lo hemos visto en estados desagradables.

Con los años, le agarré un desagrado a su cara.

Se pone roja, se ve grande, sus labios brillan y sus ojos están en jupiter y no en la tierra.

Hoy él subía a Tacna y eso me daba cierta tranquilidad porque llegaba a Lima a estar con su esposa, quien es ahora su mayor soporte y quien conoce todas las pastillas que debe tomar, algo que yo me olvidé en estos días.

En lo que caminábamos hacia su carro le pedí perdón por no haber sabido manejar su crisis, y a la vez, dentro de mí sabía que era un perdón también por haberlo tratado mal, aún si es que no se acuerde.

No pasó ni un minuto de lo que arrancó el carro y escuchamos un golpe. Había chocado.

Sabíamos que ya estaba sobrio pero aún así tenía muchas cosas en la cabeza y no le estaba prestando atención a su vida y a sus acciones.

Le presté dinero para pagar el accidente y nos fuimos a Tacna con él para asegurarnos que llegara a salvo, además, los accidentes siempre te dejan un poco zamaqueados mentalmente, no era buena idea que se fuera solo.

En el camino me agarró una tristeza muy fuerte y me puse a llorar.

Tengo un master en la habilidad de llorar en silencio y me he graduado con honores.

Lloré en silencio para no hacerlo sentir mal.

Lloré en silencio por la Yva, porque entiende a medias la situación y aún así, se siente triste al respecto.

Nuevamente necesité un abrazo tuyo.

Sin hablar de nada, solo un abrazo me hubiera quitado tanta tristeza que tenía sobre mis hombros.

En Tacna, antes de irnos todos a dormir y sacudirnos del mal rato que significó el accidente, hablamos con él y le hicimos ver que necesitaba incluso más ayuda, y que la idea de internarlo no era muy descabellada después de todo.

También le mencioné el grupo de alcohólicos anónimos que había conseguido gracias a mi psicóloga.

Sí, tengo una psicóloga, creo que ya te lo he contado.

Y sí, tu representas a esa relación que me hizo terminar en terapia.

Pero no lo considero nada negativo, me encanta tener terapia, me ayuda a abrir los ojos cada vez un poco más.


Día 32

lunes 6

Hoy se cumple un mes sin ti.

No se nada de ti, me bloqueaste de 4 cuentas y creo que has cambiado de número de teléfono.

Está bien, es tu manera de lidiar con nuestra ruptura.

No te pensaba escribir pero si quería saber si estabas bien, sentía que necesitaba saber que estabas bien para dejar de pensar tanto en si estabas bien o no.

Era quizá innecesario pero le escribí a Yessenia.

No debí hacer eso.

Solo me cargué con lo mal que la estabas pasando, con las malas decisiones que estabas tomando y nuevamente me sentí culpable. y responsable por tus desgracias.

Así me hiciste sentir hacia finales del año pasado.

Que yo era la culpable de todos tus males, que llegué a tu vida a cambiar todo, pero para mal.

Se que no es así, porque en algunos mensajes bonitos que me diste después de la ruptura, me diste las gracias por llegar a tu vida.

Pero hoy tuve angustia y todo la culpa volvió a caer en mi como un baldazo de agua helada.

Culpa que no logro sanar, aún.

No volveré a preguntar por ti, discúlpame si te perturbé indirectamente.

En verdad solo deseo para ti paz y tranquilidad, que seas más inteligente con tus decisiones, que busques tener amistades fuertes y sólidas más allá de si son personas que puedan aportar en tu proyecto, que salgas adelante pero que no lo hagas sola, nadie puede hacer grandes cosas por su cuenta.

Espero que estes sonriendo más, tal y como hablamos. la última vez que nos vimos.

Espero que poco a poco vayas construyendo ese camino que alguna vez soñaste tenerlo conmigo y que la vida te lleve. a los elefantes de Thailandia.

Quiero que sepas que no he dejado de amarte ni de extrañarte, pero que tu recuerdo se está volviendo confuso y distante.

Te estoy empezando a soltar.


Día 33

martes 7

Me desperté con un poco de angustia, aún, y me fui a caminar a la playa.

Me puse los audífonos y me fui lejos hacia la izquierda.

Me gustan mis paseos por la mañana.

Pienso mucho en nosotras, aún, pero ya no lloro como antes, he aprendido a calmarme dentro de las crisis emocionales que me dan.

Se me viene harto tu «¿no sabes hacer otra cosa más que llorar?»

Creo que es una de las frases que nunca podré sacar de la cabeza.

Tú no te podrás sacar mi error y yo no me podré sacar tus palabras, y así andaremos hasta que todo se vuelva más y más ligero y ya no duela abrir esas ventanas a nuestra historia.

¿Cómo será nuestra siguiente conversación? No estoy segura si te veré, pero de que hablaremos, claro que lo haremos.

Tal vez será fría y distante, puntual y cordial.

Y eso me dolerá, te lloraré dos o tres días pero ya no entraré a la negación.

Aceptaré que es triste habernos vuelto extrañas y desearé no haberte soltado nunca en ese último abrazo que nos dimos en Yucay.

Ahora lo entiendo, te vi por primera y última vez en Yucay y ahora llevo un pedacito de Yucay en mi brazo.

Todo calza perfecto, incluso donde estoy ahora mismo.

Hoy no fumé ni tomé pastillas para dormir.


Día 34

miércoles 8

Estuve despierta desde las 6 de la mañana intentando hacer un plan de comunicaciones de un trabajo que no me está motivando en lo más mínimo.

Es eso finalmente, es de suma importancia encontrar un trabajo que te apasiones y que te motive a hacer cosas y hacerlas bien.

No lo tengo.

Acepté la propuesta laborar para no sentirme tan en el aire respecto a mi carrera como comunicadora.

¿Cómo será recolectar kiwis y no tocar la compu en unos meses?

Seguro se siente bien, pero seguro también no es algo que haría toda mi vida.

No he encontrado mi trabajo ideal, pero tampoco siento que lo he buscado con mucho afán.

Mi cabeza está en otro sitio, todo el tiempo.

No se qué es, pero a veces no me siento presente.

Te reirías al respecto pero siento que me comprenderías y sabrías que lo único que necesito en momentos de crisis, existencial o emocional, es un abrazo.

Fui a un cumpleaños después de una reunión de trabajo, interactué con gente, me reí un rato, tomé gin, comí carnecita y camote, y a las 10 de la noche ya estaba alistándome para cruzar los brazos y quedarme dormida.

No soy muy fan de las reuniones sociales, sobre todo ahora, pero sirven para distraer un poco la mente.


Día 35

jueves 9

Ale ayer vio a su ex y estuvo como si nada.

Yo estaba muy orgullosa de ella y de su capacidad para estar en un espacio con aquella persona a la que había amado, luego que le había hecho daño y que ahora eran como extraños.

Que fea esa parte de las rupturas, ¿no?

Volvernos extrañas.

Ajenas a todo pasado bonito y próspero.

Hablé con un amigo de ti, y después de explicarle que eras el gran amor de mi vida, terminé contándole que me debías plata.

La plata nunca fue símbolo de pelea entre nosotras.

Yo pagaba cosas y tú también pagabas cosas.

Hacía el final creo que pagué más porque sabía que estabas corta de plata y nunca te exigí o cobre nada.

Sin embargo, amor mío, temo decirte que necesito la plata.

Necesito viajar con esa plata porque trabajé para tenerla.

La ahorré para planes futuros como los que se me vienen.

Quizá te escriba en 2 meses, o en el día 100 de no hablar contigo.

Más allá de eso, no me gustó hablar de ti y que no salgan cosas buenas de mi boca.

Bueno, no es del todo cierto pues siempre siempre siempre, te defiendo. Defiendo tus acciones e intento justificarte, aún así, no consiga que la gente te vea con los ojos con los que yo te veo.

No creo que seas un mal ser humano, solo siento que tienes una pelea de gatos fuerte en la cabeza que mezcla mucho tu proyecto, que no avanza, junto con tu forma de amar y de entregarte al amor.

No pude separar a los gatos en tu cabeza, pero ahora entiendo que no me correspondía.


Día 36

viernes 10

La tristeza parece no querer abandonarme, es momento de aprender a convivir con ella.

Fue un día gris y me entregué al llanto.

No me pasaba eso en unas buenas semanas, pues, a diferencia de la crisis que me dio en La Paz, está vez tuve la completa libertad de sentirme mal, enrollarme en la cama y llorar hasta quedarme dormida.

Tuve una de esas peleas tontas de hermanas y dentro de palabras hirientes que nacen del enojo y la frustración por no comprender a la otra persona, mi hermana me dijo algo feo que caló en mi.

«No puede ser que tengas 28 y sigas llorando de la nada»

Es que claro, ayer, después de la conversación con mi amigo, me sentí profundamente triste.

Hablar de ti y de nuestra ruptura, aún después de tantos meses que han pasado en medio, mueve todas las partículas de mi ser, y regreso a extrañarte y pensar que haberme ido fue una mala decisión.

Salí de la habitación decaída y con los ojos llorosos, me senté entre mis hermanas y lloré un poquito.

Ellas solo me abrazaron, no necesitaba seguir hablando al respecto.

Además, creo que hablar tanto de ti fue una de las cosas que nos llevó a tomar malas decisiones y entrar a ese juego de tira y jala.

Me parece surreal lo que vivimos, ese amor loco y obsesivo que no nos permitía ver con claridad.

Me dijo eso y me puse a llorar, otra vez.

Me metí al cuarto, fumé para tranquilizarme, pero creo que empeoró la situación.

El resto del día no estuve presente, tenía la cabeza dándole demasiadas vueltas a esas palabras y llegué a una triste conclusión: mi hermana no podía ser mi soporte emocional.

La amo y se que ella solo quiere verme bien, pero su forma de ser y de ver el mundo no aporta a mi manera de lidiar con mis emociones.

Siempre me han criticado por llorar tanto.

Rodrigo me enseñó a llorar en silencio porque se molestaba cuando me escuchaba hacerlo.

Cuando me terminaste por llamada en Santo Domingo de la Calzada (nunca olvidaré ese nombre, ni el callejón donde tuvimos la llamada, ni la cerveza amarga que me invitaron mis amigas, ni los lentes de sol que tuve que usar para disipar mi tristeza entre extraños del camino) lloré por 24 horas seguidas.

Caminé llorando, comí llorando, fumé llorando, me dormí y me desperté llorando, y mi madre, después de intentar calmarme de muchas maneras, me dijo en tono fuerte «Ya, Andrea»

Ya, Andrea, ten un poco de inteligencia emocional y para.

Ya, Andrea, no solucionas nada llorando.

Ya, Andrea, no es para tanto.

Tú me abrazaste y calmaste en mis ataques de pánico, y de eso estaré siempre agradecida, pero también me hiciste sentir como si lo único que hiciera bien es llorar.

Estoy cansada que me critiquen por sentir todo tan fuerte.

Mi corazón se ha roto muchas veces, pero nunca había sido tan difícil pegar sus piezas como ahora.

Déjenme llorar, es mi forma de sanar.


Día 37

sábado 11

Después de haber estado distante con mi hermana, decidí soltar sus palabras y seguir con la vida.

No puedo cambiarla y ella no puede cambiarme.

Yo se a la conclusión a la que he llegado, y dudo que eso también pueda cambiar.

Así que si no hay nada que hacer al respecto, vamos a seguir adelante, no tenemos cómo ir hacia atrás de todas formas.

Vino Ale a pasar el fin de semana, disfrutamos el día en la piscina, hice algo de yoga, intenté meditar pero no llegué a mucho y por la noche fuimos a una fiesta por el día de San Valentín.

El plan era ir a destrozar la decoración de corazones y tonteras.

No lo pudimos hacer, muchas gente nos estaba observando.

No llegamos a pasar un San Valentín juntas, y de alguna forma tu lo predijiste de esa manera.

Recuerdo que el año pasado nos sentíamos tristes por no pasar el 14 juntas, y te dije que el siguiente año si o si estaríamos juntas, y me diste a entender (no recuerdo tus palabras exactas) que dudabas que siguiéramos juntas.

Ese tipo de cosas me confundían.

Sentir que querías casarte conmigo, al mismo tiempo de sentir que no estabas segura si duraríamos a largo tiempo.

¿Qué hubiera pasado si nos casábamos ese día que tuvimos un reencuentro en Yucay?

Vuelvo a los «hubieras», vuelvo a Yucay.


Día 38

domingo 12

Fui a hacer ejercicio y creo que me he lesionado el hombro.

Solo a mi me pasan estas cosas.

Intento hacer algo positivo y luego algo pasa y todo sale mal.

Mi celular también se mojó por un ola que no vimos venir y que se llevó nuestros bolsos colocados en la arena, ahora descansa en arroz, esperemos que viva.

Hoy hablé mucho conmigo, evalué mi situación emocional y cómo me he estado sintiendo con mi hermana estos días que la he tenido cerca.

Somos tan distintas que me aterra pelearme con ella que nunca se nos pase el enojo.

Que sea una de esas peleas que dura años y que nunca se vuelva a recuperar la confianza.

Con Da no he vuelto a hablar de ti, la última vez que le dije que quería quedarme en el Valle e intentar, por enésima vez, salvar nuestra relación, me dijo que si lo hacía ella me iba a dejar de hablar.

Fue una amenaza.

Fue chantaje.

Fue algo muy feo que nunca compartí contigo para que tu desagrado hacia ella no siguiera creciendo.

Me hubiera gustado que se hubieran llevado mejor, bueno, tú con toda mi familia en realidad.

Creo que eso hubiera ayudado mucho a que tengamos algo más sólido e inquebrantable.

Cuando bromeábamos sobre cómo sería el momento de «salir del closet» con mi familia me dijiste que llamarías a mi madre y te presentarías como la persona que me amaría toda mi vida y que nunca me haría daño.

Eso hubiera sido lindo.

Tal vez en un universo paralelo si pasó, elijo vivir a ratos en ese universo paralelo.

Hoy Ale me dijo «Te mueres por hablar con ella no?»

Y sí, a quién le voy a mentir y para qué, si pudiera lo haría.

Pero te prometí, y me prometí, no ser egoísta.

Si te hablo, no tengo nada que ofrecerte más que palabras bonitas, un poco de llanto y más palabras bonitas y sinceras que salen desde el fondo de mi corazón.

No puedo ofrecerte un futuro juntas porque no vamos por el mismo camino, ahora lo entiendo.

Sin embargo, necia como soy, aún sigo pensando que en algún momento de nuestras vidas coincidiremos, y será mil veces mejor de lo que tuvimos la primera vez.

No se si se dé, pero la idea le da un poco de calor a mi alma.

Me estoy enfriando gruñosa, y no me gusta.


Día 39

lunes 13

No me siento presente.

Es una sensación extraña y caótica pues lo único que busco ahora es estar presente.

Es como si estuviera y no estuviera.

Estoy empezando a olvidar cosas y recordar otras y todo ese proceso es ambiguo.

Me duele el hombro y no puedo retomar el yoga, tal vez es una excusa para no retomarlo, tal vez realmente me duele.

Tampoco se me va el dolor de mi mano derecha, de cuando me caí al canal.

Tengo ganas de cerrar los ojos y volver a Yucay.

Caminar por nuestra calle, caerme al canal, que me ayudes e ir a la casa a que me prestes unos zapatos.

Quiero verte una vez más y decirte cuánto te amo, intentar explicarte que la manera que te amo no es de este mundo, que ha traspasado mi piel y ahora habita en cada célula de mi organismo.

Tu ausencia me afecta, pero me entra la duda sobre si es tu ausencia o la cantidad de tiempo que tengo para mí y que no sé cómo ocupar.

Hoy fui a una reunión sin muchas ganas, todos estaban en pareja y yo estaba con el Emma.

Hablé con Giare mucho y de muchas cosas, pero no de ti.

No quiero hablar de ti ahora, quiero hacerlo cuando diga algo como «Fue una relación muy bonita, muy intensa también, y que no terminó de la mejor manera, como a veces pasa en las relaciones. Pero la guardo con mucho amor en mi corazón»

Volveré a hablar de ti cuando pueda decir lo de arriba.


Día 40

martes 14

No tuvimos ni un 14 juntas.

Tu predicción fue correcta.

Fue un día cómo cualquier otro. Trabajé, tomé sol, comí torta y helado, tomé más sol y me metí a la piscina.

Quizá, pensándolo bien, no trabajé realmente.

No me siento motivada en hacerlo y tampoco puedo concentrarme cuando abro documentos e intento sumergirme en el propósito del proyecto.

Tengo ganas de renunciar pero me quedaría sin ingresos.

Aún así, tengo ganas de renunciar y decir algo como «Renuncio, no puedo concentrarme y no me siento motivada»

Pero el proyecto no tiene la culpa, soy yo en realidad, lidiando con mi tristeza, con mis ganas de retroceder el tiempo, con la incertidumbre (ya no tan incierta) de los meses por venir, y con el ansia de tener ya mi visa aún cuando ni siquiera tengo respuesta del ministerio.

Tengo que llamarlos.

Por la noche nos fuimos a dejar a Sebas y luego saldría a tomar algo con Ale.

Resulta que Ale me plantó, hice como si no me afectara e hice planes con Da de comer y ver alguna película romántica para llorar.

En el camino me puse muy triste, me puse a llorar y ya no quise hacer nada.

Mi hermana me dijo que no podía estar tan triste, aleatoriamente, porque afectaba a las personas a mi alrededor.

Quizá es cierto.

Quizá estoy siendo egoísta con mi tristeza.

Primero pensaba que estaba bien no tener recuerdos contigo de un 14 bonito, pero ahora, que le sigo dando vueltas al asunto, si me hubiera gustado pasar al menos 1 contigo. Tener el recuerdo y recordarte con mucho amor.

Quizá en otra vida lo tengamos.


Día 41

miércoles 15

Subí a Tacna a dejara a Da en el aeropuerto y aproveche en tener terapia con mi psicóloga.

Es mucho mejor que sea presencial a que sea por teléfono.

Le comenté que te estaba escribiendo estas cartas, me preguntó cuántas serían y le dije que 365.

Se rió un poco y me aconsejó dejar de hacerlo.

Yo también había estado sintiendo que debía parar, porque continuar con esta forma de aún hablarte es una forma de no soltarte.

Qué difícil es soltar a alguien que amas con toda el alma.

Hablamos de ti, más que en otras sesiones, con la intención de indagar en la persona de la que me había enamorado tan intensamente y que había compartido mi vida conmigo, por corto tiempo.

¿Por qué no puedo soltarte?

¿Será que te sigo idealizando y que no te puedo soltar porque me gusta sentirme triste?

¿Será que idealizo también la tristeza y me aferro a ella para sentir que tengo algo de qué hablar?

Mi problema fue idealizar el amor y las relaciones románticas.

Claudia me dio una semana para seguir escribiéndote y luego hacer un ritual de soltar para finalmente dejarte ir.

Me he acostumbrado a escribirte la verdad, no sé si quiero dejar de hacerlo.

Pero a la vez, si lo pienso a profundidad, tengo miedo de escribirte y obtener de ti mucha frialdad.

Seguro eso es lo que pasaría.

Entonces estoy en mi burbuja imaginaria donde te escribo con amor y tu lo recibes de igual forma.

No sé que está bien, o qué está mal, pero me gusta la idea de hacer ese ritual.

Vamos, en algún momento el llanto debe cesar.


Día 42

jueves 16

Salí a bailar pero tomé un poquito más de la cuenta, un cigarro me mareó y me fui a dormir a la 1.

Había pasado todo el día en Tacna haciendo cosas.

Recogí mi cobertor del champiñón, lo dejé en el taller y me compré unos lentes de sol.

Almorzamos, mi pa se regresó a la playa y encontré tiempo para trabajar algo.

Estuve muy cerca de quitar el sticker de chupa y recicla, pero luego vimos que esa parte del carro no estaba tan crítica como para plancharlo por completo y se quedó ahí, existiendo.

No lo quité ni cuando estuve muy molesta contigo, no lo haré ahora.

Me molestaba de tu mal trato, pero no hacía nada al respecto, seguí volviendo a ti, a tus besos y a tus abrazos.

Te recuerdo mucho durante el día, sobretodo cuando no estoy haciendo cosas.

Te llevo muy dentro de mi corazón y tengo miedo que eso me impida ver más allá y eventualmente, conocer a alguien.

La verdad que las ganas de hacerlo están por debajo de 0.

Cuando te despediste me diste a entender que me dejabas ir para que yo fuera feliz con alguien más.

Creo que fue una gran mentira y que no sentías realmente eso, solo querías cortar de una vez comunicación y no te juzgo, lo necesitábamos, no íbamos a ningún lado con nuestras videollamadas donde nos quedábamos dormidas mirando la pantalla del celular.

Eso debimos hacer cuando me fui al camino.

Quizá así no me hubieras terminado en un ataque de inseguridad y locura.

Quizá yo no hubiera conocido a alguien más.

Todo pasa por algo no?

Que triste pensar que pequeñas acciones me estuvieron alejando de ti desde el día que nos conocimos, cuando justamente, pequeñas acciones fueron las que me llevaron a ti en primer lugar.

Ale vio a su ex, pero no, no van a volver.

No todos vuelven, y eso está bien.

Las relaciones alcanzan su punto de quiebre definitivo, y la vida continua.


Día 43

viernes 17

Desperté con muchas ganas de llorar y me permití hacerlo.

Creo que gran parte de mi llanto era el alcohol que aún quedaba en mi cuerpo.

En el transcurso del día tuve una sensación como si algo no hubiera salido bien en la noche.

Fueron solo 2 mojitos.

2 mojitos no te llevan a ese dolor de cabeza tan específico y diferente.

Hablando con mis amigas y recordando detalle a detalle la noche y cómo cada una reaccionó al trago, nos dimos cuenta que en realidad no habían pepiado.

Qué terrible, nunca me había pasado, pero claro, ese mareo después del 1er mojito no era normal.

Fue un día largo y de mucho llanto.

¿Tanto llanto para qué?

Tanto llanto y no avanzo, sigo volviendo a ti y a escenarios catastróficos que ya no puedo cambiar.

¿Qué busco tanto con estos recuerdos bonitos y feos que me hacen dar vueltas en espiral?

No lo sé, pero necesito ponerme un límite.

Llegamos tarde a la playa, Kim maneja muy mal y no pude dormir en el camino a la casa.

Me quedan pocos días con mi hermana, aún no me voy pero siento que ya me estoy despidiendo, la miro y se me arruga el corazón.


Día 44

sábado 18

Estoy con los ánimos por el suelo, es una de esas semanas donde todo parece estático y sin embargo, hay mucha movida emocional que no controlamos.

Estoy cansada de sentirme triste todo el tiempo, pero creo que ahora, alcancé el punto máximo de incomodidad y cansancio, pues así sin querer, ya son 5 meses desde que cortamos la relación «buena y decente» y empezamos la «tóxica y triste».

Fumar no me hace bien tampoco.

Me relaja hasta el punto que también relaja las lágrimas de mis ojos, y lloro.

Lloro despacito y casi invisiblemente para no molestar a nadie.

Nadie tiene que estar cargándose con mis llantos, nadie tiene que escuchar todo el tiempo mis quejas.

Tú eras esa persona, a veces, y ahora que ya no estás, ya no quiero que nadie más esté, no le corresponde a nadie ser esa persona, me corresponde a mí.

Aún así, sintiéndome nuevamente con malestar emocional, me bañé me cambié. y en la noche salí a una fogata con mis amigas.

Al final no hubo fogata porque se demoraron en llegar, pero si hubo pan con pollo y un poco del vino que Ale me trajo por mi cumple.

Vino que había estado escondiendo en mi habitación para que mi papá no tenga la necesidad de servirse un poquito y que luego esa pequeña acción termine en días inacabables de borrachera.

Me sorprende que el vino no se haya malogrado.

Regresé a casa, fumé un poco y me quedé dormida.


Día 45

domingo 19

El Emma es muy feliz en la playa.

Corre, corre, corre.

Con su lengua afuera y los ojos bien abiertos para agarrar alguna gaviota antes que termine el verano.

Enserio espero que lo logre, pero que no le haga daño, solo que la agarre en un juego y la deje ir.

A veces las gaviotas lo torean, pasan muy cerca y muy bajo, incluso sobre el mar donde por ratos el Emma se olvida de su profundidad y corre sin poner frenos en sus patitas.

Por un tiempo, cuando recién llegamos, pensé que iba a extrañar mucho sus montañas y que no se iba a adaptar al lugar.

Ahora entiendo que no es el lugar, sino que nos mantengamos juntos en el camino.

Un amiga siempre me dijo eso «Él será feliz donde tú seas feliz»

Y le estuve dando vueltas a eso esta mañana.

Vine a Tacna a sanar, a aprender a estar conmigo, a soltarte y aceptar que no estaremos más juntas en esta vida.

¿Y qué he logrado?

Palabras de aliento internas, conclusiones a las que antes no hubiera llegado, y un poco menos llanto por las noches, pero aún así, tengo esa sensación que puede que me este yendo de acá, similar a cómo llegué.

Con el dolor de mi corazón, pero a la vez muy contenta de haber llegado hasta acá, hoy elegí decirle basta a la tristeza.

Basta al llanto en mis caminatas por la playa, basta al llanto en la ducha, basta al llanto en el atardecer cuando el sol nos regala unos últimos segundos de su forma y aún no he pedido mi deseo.

No lo va a hacer nadie por mí, yo soy la única que puedo poner ese límite y elijo hacerlo hoy porque ya me cansé.

Ahora si me cansé de responder que «tengo días buenos y días malos, y que si pues, estoy sanando, y que si pues, salgo de una ruptura conflictiva, y que si pues, aún la amo pero nuestra relación no tenía cómo ser salvada»

Me cansé.

Extraño decir que estoy bien.

Y siento que si no lo empiezo a decir, aunque no sea del todo cierto, nunca se hará realidad.

Siempre me dijeron que me haga cargo de mi tristeza.

Pues bien, esta soy yo haciéndome cargo.

Entonces, recapitulemos, esto pasó por la mañana mientras veía lo feliz que era el Emma y yo me secaba unas cuantas lágrimas.

Regresé a la casa y mi papá me dijo que haga lasagna.

Le he estado contando lo rica que es mi lasagna y finalmente llegó el día en que lo demuestro ante el paladar de mi demandante padre.

No hago lasagna desde esa última vez en Yucay que nos la comimos del pirex sin invitar a nadie.

Esa lasagna merecía ser solo de nosotras, no me arrepiento de no haberle invitado a los vecinos.

Entonces la hago, y no sabes, me sale increíble.

No, increíble es poco, me sale ALUCINANTE.

Lo malo es que nunca tomo medidas de los ingredientes que utilizo, entonces sé que nunca me saldrá igual, pero esa es la belleza de la causalidad.

Lo extraño es que mientras estoy en esa dándomelas de master chef a mi ritmo y sazón, me entero de lo que te pasó con Huaypo.

Simo me escribe preocupada y me pasa capturas de pantalla de tu post en facebook.

Me surge, nuevamente, una necesidad por ayudarte, por ir a tu rescate, sostenerte e idear un plan para encontrar a Huaypo.

Después de pensar y leerte muchas veces, se me quedaron tus palabras de «No estoy bien, no me siento bien» y decido llamarte.

Mi corazón late a mil, me tiemblan las piernas, se me escarapela la piel desde la punta de mis pies hasta la coronilla.

No respondes.

Tomo aire y saco toda la angustia que retuve desde que te leí.

Tu nunca publicarías algo así si no estuvieras realmente desesperada, solo quise extender mi mano amiga y ser soporte en ese momento donde más lo necesitabas.

No lo hice de mala intención, te lo prometo, no lo hice de egoísta o porque necesitaba oir tu voz y darte palabras de aliento.

Solo quería que tengas a alguien con quien hablar, llorar, enojarte, lo que quieras.

Alguna vez hablamos de cómo era bueno estar para la otra en las malas y en las buenas, y esto lo hablamos aún cuando yo ya no vivía en Cusco.

Parece que han pasado millones de años desde que compartimos el mismo espacio, y no, han pasado apenas 2 meses.

Está bien que no contestaras, ese fue mi límite, mi mano alzada, mi carta de renuncia.

Ya no estaremos en las malas y en las buenas, simple y llanamente, porque ya no estaremos.

Me angustié el resto del día muriendo por darte un abrazo y contenerte y no poder hacerlo por la distancia y por la famosa responsabilidad afectiva.

Borré tu número, el corto chat que teníamos por mensajes de texto y te bloquié de facebook.

No quiero volver a tener la tentación de llamarte y que por supuesto, no me contestes.

Tampoco quiero buscarte en redes o buscar tu foto en whatsapp y leer nuestras conversaciones.

Ya no tiene sentido, no crees?

Tal vez debí hacerlo antes.

No lo tomo personal, en verdad no debí hacerlo porque me pediste, un 6 de enero, que no lo hiciera más, pero te juro, que solo quería extenderte mi mano y ser una persona en la que te puedas respaldar.

Nunca confié mucho en tus amigos, tu tampoco lo hacías, pero espero que tengas en estos momentos a gente que genuinamente se preocupe por ti.

Mañana será un nuevo día, para ti, para mi y para el resto del mundo.

Te mando mucho amor, espero que encuentres a Huaypo.


Día 46

lunes 20

Pequeño detalle: ayer tuve la sensación que algo te había pasado.

¿Qué loco no? Esta conexión que traspasa ciudades.

Me pregunto si traspasará también continentes.

Me pregunta también si piensas en mí a veces, y si es que es bueno o si es que es malo.

Nunca lo sabré.

Me metí al mar después más de un mes.

Sí, estoy viviendo en la playa pero solo me he metido al mar 2 veces, tal vez lo haga una tercera vez antes de irme.

Me metí al mar en calzón y sostén porque no pensaba meterme al mar cuando fui a dormir donde mis amigas ayer.

Y fue increíble.

Hablamos de cómo hoy es luna nueva, de cómo el mar se lleva los males y cómo este es un día para intensionar.

Estoy lista para intensionar, estoy lista para soltarte.

Suena hasta chistoso hablar de «soltarte» porque lo vengo intentando desde Setiembre, y ya estamos a puertas de Marzo.

¿Te había pasado antes? A mi no.

Me siento más ligera.

Por la noche hice mi ritual de luna nueva y luego te mandé energía a través de reiki a distancia.

Sentí muy fuerte la energía entre mis manos y sin saber exactamente tu paradero en el valle, o sin tener tu consentimiento (disculpa por eso) te mandé amor.

Te mandé todo el amor que sigo sosteniendo por ti y que se está transformando en algo valioso y raro de encontrar o de crear.

Es un amor complejo e intenso que busca el desapego para alcanzar la eternidad mientras flota en mí.

Algún día me gustaría sentarme contigo a tomarnos un café (probablemente sería una chela) y contarte cómo fue mi vida después de ti.

Pareciera que ahora está un poco en pausa, pero no, no es así, en realidad estoy en un trampolín esperando un gran salto.

No podría saltar sin el trampolín.

Ya me está dando nostalgia dejar este lugar.

Vivo de nostalgia en nostalgia, vivo nostálgica.

Hoy tomé melatonina para dormir.


Día 47

martes 21

Me desperté con ganas de cambiar la forma en la que había estado llevando toda esta situación.

Salí a caminar por la playa, hice yoga, trabajé un poco y hasta me puse a cocinar.

Creo que nunca te hice tallarines verdes.

No es mi especialidad, pero el otro día que mi pa regresaba de viaje probó unos que hice y le parecieron espectaculares, según él.

Yo había hecho un poco de trampa porque usé un poquito de esa salsa que sacó Don Vittorio hace algunos años y que nunca le tuve mucha fe.

De hecho, sabes que puedo comerme la salsa roja de esa misma marca, pero lo intenté con la verde y no, mucho tóxico y plástico le ponen.

Entonces hice tallarines verdes sin tener receta y me salió bastante bien, te hubieran gustado.

Todo marchaba bien, vimos el atardecer, volví a caminar con el Emma rodeando la laguna y hasta puse operativa la compu de mi pa (me lo viene pidiendo hace meses)

Pero el plan de comunicaciones no estaba listo, y entré en crisis, me tomé dos melatoninas lo cual hizo nada más y nada menos que adormecerme hasta llevarme a un profundo sueño.

No hubo plan de comunicaciones, si hubo un poco de llanto en la madrugada.


Día 48

miércoles 22

Quise hacerte reiki nuevamente pero me detuve y pensé que lo más adecuado sería hacerme a mi primero antes que a alguien más.

Luego también pensé en algo importante y es que no puedes enviarle energía a alguien que no la solicita.

Por más triste que suene, porque todos deberíamos recibir buena energía si alguien la quiere enviar, así funciona el reiki.

La persona que lo recibe debe querer recibirlo, sino es algo más impuesto y quizá no salga bien después de todo.

Se que la intención que puse fue buena, y me quedo con eso.

Subí a Tacna a pasar tiempo con la Yva, luego fui a terapua y luego al cumpleaños de una amiga, vi a gente después de tiempo, me tomé unas cervezas, bailé (o hice el intento) y hablé de mi bisexualidad con una amiga del cole que también estaba pasando por lo mismo.

Es extraño saber, de a poquitos, que no estoy sola en esta situación, y que es más común de lo que pensaba.


Día 49

jueves 23

Me desperté con mucho dolor de cabeza.

Intenté convencer a la Yva para bajar juntas a la playa pero tuve 0 éxito y, a pesar que me habían dicho para ir a bailar en la noche, yo solo quería playa, mi cuarto, silencio y al Emma.

Tenía una angustia en el pecho, resultado de la aceptación que el verano se estaba acabando y que pronto tendría que regresar a lima a ordenar mis cosas y un poco, mi vida; y también porque hay días que te extraño más que otros.

Hay días y días y sin darme cuenta, van pasando y las cosas si van mejorando.

Pero hay algo que no puedo detener: mi llanto.

Entonces, después de pagar el colegio de mi hermana, conseguí un colectivo y me enrrumbé a la playa, a mi espacio, mi silencio, mi pa y el Emma, solo faltaba la Yva.

Ese es mi recuerdo de este verano, de este pequeño espacio de calma y llanto que sin buscarlo ni proyectarme mucho a tenerlo, encontré.

Aunque si, debo admitir que lo que más decía estando en Cusco era «necesito estar con mi familia, necesito estar sola, necesito sanar».

Supongo que es cierto eso que dicen sobre atraer, no?


Día 50

viernes 24

Llegamos a los 50 días.

Se siente un montón, no?

Creo que es por estar contando día tras día.

Sin planificarlo o comprometerme mucho en dejar de escribirte, dejé de hacerlo.

Creo que cuando me empecé a repetir tanto el «deja de llorar» mi cerebro se puso a pensar y dijo «bueno, si lo que la hace llorar después de tantos meses, la solución está en cortar esa necesidad que tiene de escribirle todos los días»

Pasó de una manera muy orgánica, tanto así que me di cuenta a las 2 semanas.

Orgánico.

Orgánica debió ser nuestra relación, y no lo fue, andábamos luchando por hacer que funcione.

Cada día, desde que regresé del camino, era una lucha para mantenernos juntas.

Parece que el camino fue el debacle, pero, que tal si no.

Que tal si el camino solo aceleró lo que iba a caer eventualmente, nos quitó la venda, nos dijo «miren, no son compatibles»

Fui a una parrillada con Ale y unos amigos y ya regresando a casa paramos en la canchita para sentir que éramos jóvenes aún.

Nos encontramos con Franco y fuimos a caminar a los alrededores, tal y como lo hacíamos unos 15 años atrás.

También había terminado con su flaca.

¿Qué le pasa al amor ultimamente?

Bueno, al amor no, más a nuestra capacidad de amar y ser amados, a nuestra tolerancia, a la complejidad de la mente humana.

¿Algún día encontraremos al amor de nuestras vidas?

Y si es que lo hacemos, sabremos quedarnos con él por el resto de nuestras vidas.

Nosotras nos íbamos a casar, y míranos, la próxima vez que nos hablemos seremos como extrañas.


Día 51

sábado 25

Da llegó y tuvimos una mañana bastante ocupada de cosas pendientes en Tacna.

El tiempo acá se me está acabando y se me mezcla tanto nostalgia, como emoción, como miedo, y muchas otras variables emocionales que dejo pasar.

Fuimos a los carnavales con la Yva, que por cierto estaba cerrada en no querer bajar a la playa.

Pero la convencimos, y tuvo su primera celebración oficial de carnavales en Boca del Río.

Rey Momo y carros alegóricos de bajo presupuesto pero de mucho juego porque no se hacía pasacalles desde hace muchos, muchos años.

No fui a la fiesta de la canchita el jueves, pero hoy si iba a haber una, pero también era el cumpleaños de mi hermana.

Me quedé dormida y me desperté unos minutos antes del cumpleaños de la Yva.

Me dio mucha pena perderme la pijamada loca que tuvieron, pero enserio no podía despertar.

Me pierdo de cosas por mis ganas de dormir todo el día, algunas no importantes y otras como esta: el paso oficial a la etapa de pubertad de mi hermana menor.

Fuimos a la fiesta de la canchita como a la 1 y finalmente lo logré: hablé de ti como «el gran amor de mi vida» que no pudo ser.

No más hablar de lo mal que salieron las cosas, me rehuso a recordarte de esa manera.


Día 52

domingo 26

La Yva cumple 12 años y es cosa fuerte el tiempo que ha pasado desde que nació.

Me hubiera gustado hacerle una torta de galletas, mi especialidad, pero no le gusta el chocolate, dice.

Vinieron sus amigas y pasaron el día en la piscina.

Yo las observaba y recordaba cuando en la piscina estaba con mis amigas a esa edad.

La infancia se vuelve lejana, y ni siquiera ha pasado tanto tiempo de eso.

Solo es una lejanía y el anhelo de volver a veces a eso, a no tener preocupaciones más que aprobar los cursos en el colegio y hacer vida social.

Mis días con ella ya llegan a su fin pero siempre recordaré este verano que pasamos juntas.

Terminó el día y la convencimos que se quede con nosotras para cerrar bien el verano.


Día 53

lunes 27

Me despedí de la casita de playa de mi papá.

Casita que no llegaste a conocer porque esa noche en la que nos mudamos con mi hermana tuvimos la conversación de cierre de nuestra historia.

Que fuerte darme cuenta de esto.

Que en el momento en el que salías realmente de mi vida, yo entrada a una etapa distinta de alejarme de todo y estar con mi hermana y papá, y re conectarme con amigas y amigos de Tacna.

No estuviste en esa vida conmigo, así como yo no estuve en la vida que estás teniendo después de mi.

Jugamos mucho en la piscina, aprovechando los últimos minutos de un verano que aunque no parezca mientras pasaba, pasó muy rápido.

Y luego, mientras hacia otra vez mi maleta, le terminé regalando ropa a mi hermana.

Si por mi fuera, y no se porqué no lo hice, le hubiera regalado la maleta entera.

Necesito llegar a Lima y deshacerme de muchas cosas.

Tenía la intención de hablar con Sergio y sacarme la curita, pero llegamos tarde y al final estaba muy cansada para lidiar con algo extra.

Estoy cansada y no solo emocionalmente, estoy cansada físicamente y no hago mucho en el día.

¿Estaré somatizando?


Día 54

martes 28

El día se me pasó como suelen pasar los días a las personas que se encargan de dejar todo para el final.

Recogí mi carro del taller, sí, finalmente arreglé ese golpe al poste que le di hace más de un año por manejar con unas cervezas encima.

Es curioso como me acuerdo de cosas tan específicas y poco útiles.

Me iba de viaje a Tambopata, le dejaba a la amistá el cuidado del Emma, tenía que recoger una mesa de madera y luego llegar donde Simo y Lore para salir a Cusco.

Con la amistá me tomé más de 3 margaritos y si no fuera por esa obligación de la mesa, fijo me tomaba más.

Llegué donde Bruno mareada pero lo supe disimular y en lo que buscaba cómo salir del Chicón me encontré en una calle chiquitita.

Choqué, los vecinos salieron de sus casas, me hice la loca por supuesto y manejé a Calca para empezar ese viaje cumpleañero a la selva.

Ahora mi carro estaba planchado pero había logrado salvar el sticker de Chupa y Recicla y lo había puesto cerca al timón, a simple y clara vista de todo el que subiera al carro.

Luego fuimos a hacer cosas para la Yva, como conseguirle mochila y zapatillas nuevas, en lo que esperaba te escribí la última carta de amor y lloré en silencio con las ventanas cerradas.

Esto fue lo que escribí:

«… insertar texto de carta cuando la encuentre…»

Me quedé sensible y tuve un nudo de la garganta por el resto del día y de los trámites que hicimos, y todo desembocó en un pequeño ataque de pánico cuando me agobiaron muchos vendedores de cosas para el carro.

Agobiarse es sentir que todo el peso externo cae sobre una sin ningún control.

Es externo, en mi casa.

Es la acumulación de estímulos que alteran mi paz mental, física y emocional.

La Yva no me vio en esa crisis, pero me observó durante todo el verano y el resultado fue ella diciéndome «no estás lista para irte a Australia sola»

Sí, mi hermana de 12 años recién cumplidos cree que no estoy bien de la cabeza para hacer algo tan descabellado como viajar a 16 horas de diferencia, sola.

Yo tampoco creo estar lista, pero ¿quién está listo para la vida realmente?