Día 1
Me encontré llorando frente a la refrigeradora.
Algo pasó.
Quizá fue el recuerdo de una risa, de un abrazo, de una mirada eterna antes de irnos a dormir, una conversación importante mientras vamos a algún pueblito a buscar chicharrón, ella echándose sus cremas matutinas, yo contándole que rompí algo como siempre.
Quizá fueron platos los que rompí esta vez.
Hice 4 viajes de la playa a Tacna y viceversa, en cada viaje me encontré llorando más y también menos.
Tanto llanto y nunca hice nada para detenerlo.
Faltó raciocinio, faltábamos nosotras en mejor estado mental y emocional.
Hoy me dediqué a llorar, abracé mi dolor y me entregué a nuestros recuerdos, al tiempo que compartimos, a los besos más largos que una persona puede darle a otra en un sofá a las 6 de la tarde.
Mi hermana no entendía nada, y no pude ocultar mis ojos chinos. Mis ojos chinos y una sonrisa quebrada.
La luna salió gigante detrás de los cerros desérticos de las playas de Tacna.
La luna siempre vas a ser tú, y siempre voy a buscarte en algún momento de la noche.
Hice un ritualito con unas velas que una amiga me regaló antes de despedirse, me propuse soltarte.
Por el bien de ambas.
Mañana será un mejor día.
Día 2
Me desperté sin saber dónde estaba o quién era.
Me desperté con esa angustia del 23 de setiembre del 2022, pensando que era una pesadilla, que regresaría a casa, nos abrazaríamos y todo estaría bien.
No tengo buena memoria, se me hace difícil recordar los malos momentos y solo me llegan los buenos recuerdos de nosotras existiendo.
Existiendo juntas.
Llegó una amiga de visita, intenté hablar de la situación, llorar aún más, obtener otro punto de vista.
No pude hacerlo.
Estoy cansada de hablar de lo mal que nos fue hacía el medio y hacía el final de la relación.
Estoy cansada de hablar de cómo la cagué y de tu forma de ser tan variable que nunca pude comprender.
Ella compartió conmigo su situación y pude ver que mis problemas eran mínimos al costado de los de otras personas, y me sentí algo estúpida.
Necesitaba sentirme estúpida.
La luna está hermosa, y no puedo hablar con nadie de eso, nadie la entiende como nosotras.
Día 3
Me compré cigarros para combatir la ansiedad de no hablar contigo.
Al primer cigarro supe que ya no me gustaba fumar, que lo hacía de mona, o de aburrida, o solo por tener un mal hábito y comentar que estoy luchando por dejarlo cuando me preguntan.
Sin embargo, he optado por acabarme la cajetilla en vez de botarla.
Seguro es una mala idea.
Me rodeé de personas para no estar sola, luego quise estar sola para poder encontrarme con mis emociones y continuar el llanto que representa mi luto, y cuando finalmente estuve sola, ya no quería estarlo.
Ya no tenía sentido seguir llorando.
Vengo llorando discontinuamente por 3 meses.
Ya es suficiente.
Hoy te pensé mucho y te encontré en la luna, como siempre lo haré.
Dia 4
Me quedan pocos cigarros, los quiero terminar lo antes posible y no comprarme una cajetilla nunca más.
Salí a caminar por la playa con Ale, que ha estado conmigo estos extraños días de enero.
Pasan los días y se acerca nuestro aniversario, el que nunca tuvimos y no se si tendremos.
El Emma corrió por la orilla y hasta metió sus patitas al agua, creo que fue su manera de hacerme saber que se estaba adaptando, que estaba entendiendo que este es su nuevo hogar temporal.
Quisiera darle un hogar, pero parece que aún no me toca tener casa.
También siento que tiene mucha dependencia conmigo, si yo paro en la casa metida en el cuarto llorando hasta secarme por dentro, él se queda a mi costado, fiel a mis emociones, pero también absorviendo.
Me mira con desaprobación.
La misma desaprobación que veía en sus ojitos cada vez que volvía a nuestra casa y nos enredábamos en ese amor intenso que nos terminó volviendo locas.
Pudimos haber sido mejores, solo no sabíamos cómo.
Quizá no nos hubiéramos hecho tanto daño.
Basta con los hubiéramos, basta de suposiciones.
Hoy me bloqueaste de una cuarta cuenta que manejo en Instagram, y lo supe justo cuando me había puesto el vestido que tanto te gusta y la chompita que me regalaste por mi cumple hace casi un año.
Había salido a ver la luna antes que empiece a perder su todo, su bonita integridad que nos hizo sonreír siempre.
Te estás protegiendo, estás pasando por tu propio proceso, yo solo quería saber cómo estabas.
Te mando mucho amor, sea lo que sea que estés haciendo y donde sea que estés.
Día 5
Recién siento que estoy disfrutando a mi hermana.
Fue una extraña llegada a Tacna, generalmente llego con más energía y con ganas de aprovechar estar con ella el tiempo corto que me quedo en Tacna.
Eso ha pasado por años.
Sin embargo ahora fue distinto, llegué un poco obligada a llegar, llegué sin ganas de llegar, con el corazón roto, con mis emociones alteradas, con mucho llanto acumulado esperando explotar al primer suspiro.
Sigo llorando cuando pienso en ti, pero definitivamente ya no como antes.
Antes se sentía incorrecto todo, ahora por lo menos va tomando forma algo, la vida.
La Yva me ha visto mal y no me ha preguntado nada, pero no es tonta, ella sabe lo que sucede, pero nadie sabe lo que sucedió.
Eso se queda con nosotras.
Día 6
Tengo una tristeza generalizada que aún no puedo curar.
Tal vez no me lo permito.
Creo que siento que si empiezo a sentirme mejor te estaría traicionando y todo lo que juré sentir por ti.
Aún lo siento, aún te amo.
El «te amo» se está volviendo difuso y confuso, como esa neblina que agarré camino al sur, algún tiempo antes de reventar mi llanta y quedarme varada a más de 4,700 msnm.
En ese momento sentí que había cometido un gran error al irme.
No me arrepiento de haberme ido, me arrepiento de la forma en que lo hice.
No me despedí correctamente de mis montañas, me dediqué a estar contigo, aprovechar cada segundo que nos quedaba juntas.
Porque sabíamos, aunque juramos no dejarnos de hablar, que era la última vez en unos buenos años que nos veríamos.
Así, sosteniendo un amor tan loco que se me eriza la piel y se me arruga el corazón cada vez que pienso en la manera en la que nos amamos.
Te extraño mucho, no se me quita y no quiero que se me quite.
Me gusta pensarte, me gusta extrañarte, me gusta aún no soltarte, porque se que cuando lo haga, ya no habrá vuelta atrás.
Hoy llegó mi papá en la noche, contra todo pronóstico porque el paro ha llegado a Tacna, después de muchas objeciones de un pueblo que necesita trabajar.
Limpie el segundo y primer piso, y mientras más limpiaba más te recordaba haciéndote cargo de nuestras casas, las 3 que tuvimos.
Estarías orgullosa de mí.
Día 7
Vamos una semana sin saber de nosotras.
La semana más extraña hasta ahora.
¿Se volverá más facil?
He empezado a tener una rutina por las mañanas, hace tiempo no tengo una.
Me levanta el Emma queriendo salir, le abro la puerta de la habitación con un ojo abierto y el otro en Jupiter.
Me levanto de la cama de forma abrupta y me mareo, inevitablemente, veo lucecitas, el corazón se me acelera un poco y espero a que se pase el caos físico de mi cuerpo al empezar un nuevo día.
Salimos a caminar rodeando la laguna y luego llegamos a la orilla.
Nos acompaña Lucho, el perrito del vecino, estos días,
Emma ha aprendido a corretear a los cangrejos.
Hace un año, cuando tuvimos nuestra primera casita en Zorritos, apenas y le interesaban, ahora no puede evitar jugar con ellos.
Va corriendo, toma velocidad y se abalanza con todo, patas y panza sobre ellos, ellos escapan, Emma se levanta e intenta aplastarlos intercalando ambas patas, no lo consigue, los cangrejos son hábiles y utilizan sus pinzas para poner postura de boxeador y prepararse para cualquier ataque de aquel animal mutante y peludo con cara de chupacabras que viene a invadir sus hogares.
Me encanta verlo disfrutar la playa.
En realidad no estuvo comiendo un par de días, igual que yo.
La tristeza se contagia, las ganas de morirse un poco cada día también.
Me estoy recuperando del dolor gracias a él.
Te lo dije muchas veces, él es y será siempre mi soporte.
Día 8
He decidido quedarme en Tacna hasta finales de Febrero.
Seguro se pasa volando.
Es la combinación de muchas cosas.
Mi rutina temporal, mis ganas de no moverme, estabilidad habitacional para el Emma, tiempo de calidad con mi papá y con la Yva, su cumpleaños, entre otros motivos que seguro están por ahí en algunos casilleros lejanos de la mente y el corazón.
Pensaba regresar a Lima para el 22 de este mes, que es el Año Nuevo Chino, y yo tenía muchas ganas de empezar nuevamente el año porque mi Año nuevo había sido todo menos el comienzo de algo.
Claro está, que mi verdadera intención era coincidir contigo en la capital y escaparnos a algún lugar para amarnos solo como nosotras sabemos hacerlo.
Nadie nunca podrá entender eso que tanto nos llenaba el alma, y tampoco quiero que alguien lo haga.
Eso solo queda entre tú y yo.
Eso quizá se vaya volviendo más lejano e ilegible con el tiempo.
Porque la memoria es liviana y el recuerdo es como la arena de un desierto, va moviéndose segundo a segundo.
Quise hacer un ritualito de San Pedro para tener una bonita experiencia, conectarme con el universo y sanarme a través de la wachuma.
Cuando estaba a la mitad o más de la mezcla, y eso sí, las arcadas eran cada vez más potentes, vi la luna salir grande y amarilla detrás de los cerros que da mi ventana
Pero las cosas no salieron como quería.
Terminé vomitando la mezcla a las 3 o 4 de la mañana, tenía un dolor corporal, mental y emocional muy fuerte.
Pensé hasta en escribirte, solo para contarte lo mal que me sentía y lo mucho que extrañaba existir contigo y dormir abrazadas toda la noche.
Pero eso hubiera sido muy egoísta, y en nuestra última conversación te prometí no volver a serlo.
No voy a romper mi promesa por un mal viaje de wachuma.
Día 9
He mejorado mi receta de salsa blanca.
Esta te gustaría incluso más que la que hice en Bocapan mientras cocinaba en calzones y tú aplaudías mi destreza en la cocina.
Siempre había algo que no terminaba de gustarme de la receta original y aunque cada vez lo hiciera con más o menos leche, con más o menos harina, o más o menos ingredientes en general, siempre me quedaba pensando en cómo mejorarla.
Entonces hoy, jactándome y elogiándome solo como tú sabes hacerlo, les prometí la mejor salsa blanca de sus vidas.
No creo que haya sido la mejor, pero estoy en camino.
Me falta nuez moscada.
Hoy me di cuenta que además de extrañar a mi novia y compañera, extraño a mi amiga.
A la que le puedo contar cualquier tontería a cualquier hora del día y me va a entender, a regaña dientes, pero me va a entender.
Hoy me compré un libro por Kindle, uno que Rocío me recomendó justo antes de regresar a España.
El mundo amarillo.
Si, nuevamente empezando un libro sin terminar otro.
Ese es mi patrón, y lo aplico en cada pedacito de mi vida.
Estás en varios pedacitos de mi vida, que no quiero ni pienso barrer.
No se barren los pedacitos, tampoco se pegan, no se muy bien qué se hacen con ellos, pero de momento me gusta dejarlos en el mismo sitio.
Día 10
A los 10 días de nuestra definitiva ruptura, decidí tomarme las Budweiser que había comprado el día que terminamos.
La ironía recae en que la primera vez que terminamos también había comprado unas Bud.
La ironía se refuerza en que esa es tu cerveza favorita, no la mía, pero la incorporé a mis favoritismos para alinearme con tus gustos.
Ahora, no me tomes a mal, claro que me gusta esa cerveza, lo que no termino de descifrar es si me gusta porque a ti te gusta o si formé el gusto desde mis principios y afinidades.
Las había estado guardando quizá esperando que llegaras de sorpresa y me dijeras que no ibas ni querías soltarme.
Yo abandonaría mis planes de migrar y me quedaría contigo, de alguna forma conseguiríamos, con el tiempo, volver a la relación que teníamos hace un año.
Me tomé una, me tomé dos, y a la tercera, porque siempre se toman 3 cervezas para empezar, me chanqué un dedito de mi pie con la esquina del sofá.
Me dolió de alma y sentí que fue una señal.
Día 11
Hoy amanecí con el dedo del pie morado e hinchado, hoy también, cumpliríamos un año.
Te escribí por whatsapp sin mandarte el mensaje, como lo hacía cuando dejábamos de hablar por días para luego volver a buscarnos para seguir sosteniendo este amor que parecía ya no querer sostenerse más.
Esto fue lo que te puse y luego borré.
Me puse a ver nuestras fotos y luego las historias que colgaba hace un año. Me gustaba nuestra vida juntas. Nunca me arrepentiré de haberte conocido. Hoy cumpliríamos un año. Es un poco triste no haber tenido ningún aniversario, pero a la vez siento que cumplimos muchos años, que vivimos muchas vidas, y que nuestra historia fue eterna. Han pasado 10 días desde nuestra última conversación. Aún lloro cuando pienso en nosotras, me gustaría saber cuando parará el llanto. Y si para, me gustaría saber si extrañaré extrañarte de esta forma. Te mando mucho amor desde acá, el núcleo de mi corazón, solo espero y deseo que te esté yendo de maravilla. Que estés haciendo lo que te gusta y lo que viniste a este mundo a hacer, o que estés en camino a eso. Te amo gruñosa, lo voy a hacer siempre.
El día se me pasó rápido, como han estado pasando estos días.
Me levanto a las 6 de la mañana, hago 3 cosas y ya es medio día, hago otras 3 cosas y ya se está escondiendo el sol.
Creo que dentro de todo, no está mal que el tiempo se pase así, inadvertido.
Sería peor si los días durarán más, habría más espacio para el llanto, para el silencio mortificador, habrían más oportunidades para entrar a nuestro chat y no poder escribirte.
¿Cómo hubiera sido la vida si seguíamos juntas?
Nunca lo sabremos.
Me tomé una copa de vino, me puse pijama y me fui a dormir temprano.
Feliz aniversario, feliz 16.
Día 12
Me desperté muy temprano, el Emma ya me estaba moviendo la cola y las caderas para bajar a la orilla.
Él conoce nuestra rutina.
Y me parece que la disfruta y me agradece por finalmente tener cierta estabilidad.
Me encanta verlo correr, es como si no se cansara ir de un lado a otro con el único propósito de agarrar a alguna gaviota.
Nunca lo logra.
Pero nunca se cansa tampoco, sigue intentando.
Todos deberíamos ser un poco más como el Emma en nuestras vidas.
Despreocupado pero alerta.
Serio y racional pero muy amoroso.
Disfruto mis días con él, creo que nos extrañábamos mucho cuando estuve trabajando en el cole y solo lo veía un poco en las mañanas y otro poco por las tardes.
En realidad los extrañaba a ambos, a la vida que teníamos antes del camino, y eso me hacía, indudablemente, no disfrutar de lleno mi trabajo.
Cuando terminamos recién empecé a disfrutarlo, pero ni eso fue lo suficientemente fuerte para hacerme quedar.
Y ahora vivo con la interrogante diaria de si tomé o no la decisión correcta.
Mi inseguridad al tomar decisiones nunca había estado tan presente y quisiera volver a esa seguridad con la que me mudé a Cusco hace casi dos años.
No puedo vivir de quisieras y hubieras, no me está haciendo bien.
Día 13
Estos días estoy muy triste, nostálgica.
Bajé a la playa a llorar.
Solo a seguir botando lo que sea que tengo guardado dentro, sentirme mal y aceptar que pasar la página nunca había estado tan difícil.
Y en lo que lloraba, el Emma se sentó a mi costado.
Siempre busca acompañarme en estos momentos, me mira con desaprobación pero aún así no me deja.
Luego pasó un señor, su hijo y muchos perritos.
Me puse la máscara de «todo está bien» y los saludé desde donde estaba.
Es la misma máscara que tengo puesta cuando juego o paso algún tiempo de calidad con mi hermana, no voy a permitir que me vea llorar como lo hice en el día 0.
En algún momento del día, cuando estaba teniendo mis 5 minutos de necedad frente a la computadora y la Yva se estaba matando de risa, un poco harta de mí como siempre, me dijo «qué te pasa, estás mal»
Yo le respondí que sí, que estaba mal.
Y hubo silencio.
Son días tristes nada más, solo tengo que esperar que pasen.
Porque al final del día, todo llega a pasar.
Sino pregúntate, ¿cómo llegaste a dónde estas?¿cómo sobreviviste a todo eso malo que te pasó?
Porque pasó.
Día 14
Tengo esta necesidad de cortarme el pelo.
No la tenía desde hace 3 años.
3 años que no me lo corto.
¿Cuántas crisis existenciales he pasado sin cortarme el pelo?
Quizá no fueron tantas, o quizá no tenían tanto peso como para tomar acción, ir a la peluquería y dejar que las tijeras se lleven (a costa de mentiras y sonrisas condescendientes) esa presunta crisis que me acecha.
Está sucediendo de nuevo.
En uno o dos momentos de día voy al baño y me recojo el pelo a la altura donde calculo mas o menos los 30cm que quiero donar.
Nunca he donado pelo porque nunca lo he tenido tan largo como para hacerlo.
Cuando le dije a Ale que me cortaría el pelo y viajaría sola por mi cumpleaños me dijo que basta, que lo que necesitaba era terapia.
En el acto me pasó el número de su psicóloga y nos llevamos bien.
Ayer tenía terapia pero lo olvidé y le escribí muy tarde, para ella y para mí, como para tenerla.
Problemas del TDAH.
Creo que ya te conté de la psicóloga, pero como no llevo recuento de nuestras conversaciones pues en realidad no las tenemos, se me mezcla lo que te cuento y lo que no.
Extraño conversar contigo de cualquier cosa.
Ya vamos 14 días sin hacerlo, 14 días más y creo que empezaremos, o empezaré, a soltarte.
Día 15
Es difícil dormir sin tí.
Teníamos un ritual muy bonito, recuerdas?
Hoy estoy nostálgica, qué novedad la mía.
Hoy también quise borrar nuestro chat, qué bien que no lo hice, en ese momento seguro estaría arrepintiéndome al máximo.
Lo dejaré ahí, existir.
También dejaré existir nuestras fotos, para que no dejen de salirme cada tanto como un recuerdo bonito.
Una vida que tuve en algún momento.
En algún momento seremos solo eso, recuerdos bonitos que nos llenaron de risas.
El daño perderá valor y consistencia.
Mientras caminaba por la orilla, mi pequeño ritual por las mañanas, pensaba que ya me has olvidado, que seguro ya encontraste otro clavo que saque este clavo que tan fuerte te clavó en el corazón.
Ya la encontraste.
Se mensajean todo el día, quedan para tomarse unas chelas y seguro ya se quedó a dormir.
¿Cómo será dormir con alguien más que no seas tú?
Hablaba en otro día con un amigo sobre cómo nunca tendré lo que tuve contigo, y me dijo que se identificaba mucho con la sensación porque él pasó por lo mismo.
Y recuerdo eso, recuerdo que una vez que fui a Lima nos juntamos a tomar un café (él café, yo una chela) y me contó de su mal de amores. Y yo lo escuchaba, pensando, que no me podía relacionar con sus sentimientos pues nunca había pensado «nunca más tendré esto».
Los amores se repiten, la vida es cíclica, decepciones amorosas hay y siempre habrán.
Y ahora, algunos meses después, me está sucediendo.
A lo largo de nuestras vidas nunca más tendremos lo mismo, y eso es triste, pero darnos cuenta de eso es desgarrador.
Día 16
Se me rompieron las luces de navidad.
Bueno, se me quemaron en realidad, en lo que tendía mi cama después de días.
Y con ese suceso, que podría haber sido insignificante, se me vinieron muchos recuerdos de Ayllupampa.
Ahí cumplieron, creo, su rol más bonito, pues iluminaban nuestra cocina y le daban un ambiente muy hogareño y cálido a nuestra casita de dos pisos pero que solo usábamos uno.
¿Habrá sido la casa la que nos separó?
A veces paso mucho tiempo durante el día imaginando universos alternos donde tú y yo funcionamos como piezas de un reloj.
Ayer mi hermana me habló de una técnica para poder vivir en una realidad ideal con tan solo cerrar los ojos y hacer un ritualito.
Mi realidad ideal sería contigo en la cabañita de los andenes de Yucay camino a San Juan.
Llueve, hay lasagna en el horno y leña prendida que calienta nuestro hogar.
¿Seguiríamos teniendo los mismos problemas?¿las mismas discusiones?
¿Me seguirías lastimando con tus palabras hirientes que cortan la madera más húmeda del bosque?
No lo sabemos y ya no lo quiero saber.
La luna ya no aparece ni en las noches ni por las mañanas.
Cumplió su ciclo, lo que significa que en unos días empezará uno nuevo y volveremos a observar su crecimiento y cómo se vuelve cada vez más bella.
¿Seguirás mirando la luna con tanto amor como yo?¿pensarás en mí cuando lo haces?
Extraño conversar contigo, hablar tonteras, decirnos cosas hermosas sacadas de un libro muy romántico.
Extraño amarte con esa intensidad que me permitiste tener contigo.
Día 17
Nos regresamos a Tacna por un error de logística que cometió mi pa.
La historia es mucho más larga pero no viene al caso.
Hoy es el año nuevo chino, el año del conejo.
Quería estar en Lima para esta fecha para ir a ese evento súper chino que hacen en barranco.
Por como están las cosas no se si se haga este año.
En realidad quería ir a Lima para cruzarme contigo, tomarte la mano y no soltarte nunca.
Pero tú y yo sabemos que eso no iba a pasar.
Nos íbamos a ver, iba a ser hermoso y luego al despedirnos sufriríamos mucho, como siempre lo hacemos.
¿Para qué seguir lastimándonos?
Además, cuando en algún momento de nuestras últimas conversaciones te lo propuse me diste a entender que no querías verme más, o al menos no en esas condiciones tan efímeras.
¿Habrás viajado a Lima?
No tengo cómo saberlo, y tus planes siempre solían mutar mucho.
Te llenabas de planes y pocos de ellos los cumplías.
Mañana parece que cierran las vías nuevamente entonces mi pa me sugirió emprender mi viaje hoy: me voy a Uyuni.
He querido ir desde el 2018, cuando existía un tal Ignacio en mi vida, es decir, tiempos prehistóricos.
Me voy sola, sola con mi alma y mi mochila.
No me desperté muy animada para ir, si te soy honesta, hace mucho que no hago un viaje sola y tengo esta tristeza característica de la regla que no se me va a ir tan fácil.
Pero era irme hoy o esperar una semana más, y eso ya se cruzaba un poco con mi cumpleaños.
Definitivamente no quiero pasar mi cumpleaños sola, no este por lo menos.
Entonces empaqué mis cosas, me despedí del Emma y me fui.
Día 18
En Arica conseguí un asiento en un bus a La Paz.
Esperé unas 3 horas para abordar y cuando me acerqué al mostrador me dijeron que la otra empresa, seguro echando pato, había revendido las entradas y que yo tendría que ir en el pasillo hasta la frontera.
Era eso o que me devuelvan la plata y yo intentar conseguir otro asiento a las 10:55pm.
No quería tramitar y tampoco quería pasar la noche en Arica, entonces acepté.
Le dije al señor que me cobre menos, aceptó y a la hora de bajarme del bus, después de más de 13 horas de viaje, ya no tenía ganas de reclamar ni pedir ningún tipo de reembolso.
En el viaje me pasó algo muy feo.
Me acomodaron mantas y me prestaron una almohada para ir cómoda en el piso, estaba tan cansada que empecé a cabecear al instante.
Aún en chile, nos hicieron subir al 2do piso del bus para ubicarnos al fondo por un tema de pesaje del vehículo.
Digo «nos» porque yo no era la única afectada, habían dos parejas más que tampoco tenían sus asientos aunque habían pagado por ellos, la diferencia era que ellos estaban más cómodos, no en el pasillo.
En fin, al regresar si me quedé muy dormida.
Pasadas tres horas me levantaron de golpe para hacer el mismo procedimiento.
Yo no sabía ni dónde estaba ni quienes eran estas personas, me desperté con mucho mareo, subí las gradas casi arrastrándome y cuando llego a la parte posterior del bus me desvanezco.
No recuerdo qué pasó pero me di un golpe muy fuerte en la cabeza.
Un chico me volvió a levantar de golpe y me ayudó a mantenerme de pie para que nadie se de cuenta de lo sucedido, supongo, pero unas chicas, una con la que ya había hablado en el terminal, se acercaron a ayudarme, me cedieron su asiento, me dieron agua y chocolate y me agarraron las manos para que no se me cerraran.
Se me había bajado la presión.
Fue una experiencia muy fea, nunca me había desmayado.
Tenía las manos duras, muy duras, y ellas me ayudaban a que no se terminaran de cerrar.
No sé que hubiera hecho si no fuera por ellas.
En ese momento te pensé mucho y deseé con todas mis fuerzas que fueras a rescatarme.
Pasados 10 minutos me lograron acomodar en un asiento en el primer piso.
No pude dormir, una tristeza grande me invadía y creo que mucho tenía que ver el malestar físico que estaba sintiendo y no poder abrazar a nadie.
Llegue a La Paz sintiéndome muy adolorida y profundamente sola.
Salí a pasear en teleféricos y respire hondo.
Estás sola, me repetí varias veces.
Estás sola, asúmelo, abrázate, vas a estar bien.
Día 19
Me tomé unas pastillas para dormir como a las 9 de la noche.
Necesitaba apagarme un rato y dejar de pensar y de sentir.
No son realmente pastillas para dormir, son pastillas anti alérgicas que alguna vez tomé por error dos veces y me puso en un estado muy calmado y somnoliento.
No es lo ideal, pero ayuda a calmar los ratones que viven en mi cabeza.
Averigüé el tour de Uyuni por la mañana y gracias a las bondades de la tecnología quedé con un alemán, que también estaba viajando solo, para ir juntos y tomar el tour.
Salí a caminar, compré los pasajes para Uyuni, me perdí en algunas partes de la ciudad, conocí las Alacitas y me abrumó la cantidad de gente junta, continué caminando hasta que finalmente encontré un espacio tranquilo para observar la ciudad, el cielo y un poco de los cerros.
¿Qué hacía sola en La Paz? No tengo idea.
Muchas veces no sé lo que hago.
En el momento, en mi cabeza, parece una buena idea.
En la práctica es un poco distinto.
Y es en esos momentos de genuina soledad donde más te pienso.
Pienso que deberíamos estar juntas, en ese sitio, mirando los mismos paisajes, caminando de la mano, perdiéndonos en la ciudad.
Pero ya no estás y cada día, pareciera, que cuesta más aceptarlo.
Fumé algunos cigarros, conocí la Cinemateca, pero solo por fuera porque no habían películas buenas, y después de divagar sola por una ciudad desconocida que no me llamaba mucho la atención, encontré un lugar bonito para tomarme una cerveza bien helada.
Esa cerveza fue un gran paliativo a la tremenda soledad que se estaba acumulando en las pocas horas de mi estadía en La Paz.
Esa cerveza también era un recordatorio de cómo disfrutamos la cerveza juntas, en cualquier lugar, a cualquier hora del día, y siempre que se podía, bien helada.
Salimos por la noche a Uyuni.
Día 20
Es extraño viajar con alguien que no conoces.
¿Cuál es tu historia? – tuve ganas de decirle muchas veces.
Yo estaba viajando sola porque necesitaba probarme a mí misma que sí podía estar sola.
No se viaja sola en esas condiciones emocionales, eso lo comprendí algunos días después, mientras miraba el techo del camarote preguntándome qué hice mal para no estar viajando contigo por Bolivia.
Claro, siempre buscando la culpa en mí aún cuando ya no debería tenerla.
No se puede vivir de culpa.
En fin, nunca pude hacerle esa pregunta tan mística porque la conversación se fue dando y poco a poco empezamos a conocer más de nuestras vidas sin realmente intencionar ese descubrimiento.
Algo pasó con nuestro tour (tal vez no había cantidad de gente suficiente) y nos acoplaron a otra agencia donde conocimos a una linda pareja de un argentino con una polaca y a dos hermanas italianas.
Al comienzo pensé que eran novias, pero tal vez porque ahora pienso que dos chicas juntas siempre van a ser pareja.
Visitamos un cementerio de trenes y luego al Salar de Uyuni.
Estaba seco.
Quién no crea en el calentamiento global puede ir al salar y comprobarlo.
La espera había terminado.
Había pasado años pensando que debía ir al salar de uyuni y finalmente lo hice.
Sola con mi alma, sola como creo que pasaré lo siguientes años en mi vida.
Me aterra, pero tal vez es lo que necesito, no? No necesitar estar con nadie para sentirme feliz.
Caminando con Pascal mientras rodeábamos la isla Incahuasi se me hundió el pie en el salar y se me llenó de sal. Me reí al respecto y pensé en lo salada que era, para muchas cosas.
Nos quedamos en un hostal de sal, me di una ducha larga y luego salí a ver las estrellas y a tomarme una chela sola.
Cómo me hubiera gustado que estuvieras ahí tomándote una cerveza conmigo y buscando estrellas fugaces.
Tal vez nuestros deseos debieron ser otro cuando vimos estrellas en Yucay.
Día 21
El segundo día fue mejor que el primero.
Vimos unos flamencos hermosos, en unas lagunas amplias. Algunos nevados estaban al fondo, sabes como me encanta ver nevados y soñar con escalarlos.
Luego almorzamos cerca a unos animalitos lindos cuyos nombres no recuerdo, pero son como conejos silvestres con cola larga.
La luna apareció para recordarme su nuevo ciclo, y lo cíclica que es la vida, solo que la memoria es muy corta para recordar que algunas cosas ya las vivimos.
La laguna colorada fue espectacular, con ese color rojizo sangre y más flamencos a lo lejos.
Me daba la sensación de estar en otro planeta.
Llegamos a un hospedaje que nos dijeron iba a tener «confort limitado, pero en realidad estaba bastante decente.
Bajé con Pascal y Manuel a las aguas termales y observamos el cielo estrellado y la luna esconderse detrás de los cerros.
Recordé Quillabamba y Lares, antes que todos los problemas y las angustias aparezcan en nuestra relación.
El cielo estaba increíble, y agradecí mucho por la oportunidad y las posibilidades que tengo de conocer el mundo cada vez un poco más.
A mis casi 28 años, he conocido más de 20 países y probablemente, porque no las he contado, más de 50 ciudades.
Recuerdo, en nuestras idas y venidas, cuando yo me quejaba de no tener casa y tú me decías que yo tenía más posibilidades de conseguir una que tú de mantener una.
Y era cierto, disculpa por mi egoísmo.
¿Ves? Han pasado meses y sigo disculpándome.
Me disculpo de todo, y no solo lo hago contigo.
Creo que vivo pidiendo perdón aunque a veces yo no cargue con la culpa.
Tal vez tengo este deseo extraño por sentirme culpable.
Manuel nos preguntó, a Pascal y a mí, si éramos pareja. Nos reímos, dijimos que no, y le explicamos sin dar mucho detalle que nos habíamos conocido a través de una aplicación para viajeros.
Me preguntó si tenía novio en Perú y le dije que acababa de salir de una relación muy intensa y que hasta habíamos vivido juntas.
Es extraño hablar con un extraño de ti.
No puedo darme el lujo de explayarme ni tampoco nace la intención de hacerlo.
Te pensé mucho esas horas mirando las estrellas y escuchando muchos idiomas en un mismo espacio.
Te pienso siempre, y creo que nunca dejaré de querer hacerlo.
Día 22
Hoy fue un día largo en carro, cruzando todo Bolivia para regresar a la ciudad de Uyuni.
Tenía una nostalgia fuerte y mi corazón, aún arrugado, se despedía de un viaje que quise hacer por años, siempre pensando que lo haría con el amor de mi vida.
Tal vez si pasó de esa forma, pero quizá no estaba en las mejores condiciones para estar conmigo misma.
¿Habrá alguna fórmula para aprender a estar con una?¿será cuestión de tiempo?
Claramente no es cuestión del lugar.
Y a dos máximas conclusiones llegué mientras iba en el asiento del copiloto y contenía mis lágrimas para no llorar frente a extraños.
- No necesito estar sola en este momento
- Tengo que estar bien conmigo misma para mudarme a Australia
- Es hermoso viajar, pero se disfruta más si lo haces con la persona que amas.
Esa última viene de ti, creería que casi con las mismas palabras.
Es algo que me decías mucho, antes y después del camino.
Quizás no te presté mucha atención o importancia pues creía firmemente que yo podía viajar sola, que podía vivir sola, que podía hacer cualquier cosa cosa.
Y no es que no pueda hacerlo, pero ahora entiendo que prefiero hacerlo con la persona que amo.
Lo malo es que ya no estás.
Has desaparecido.
Has desaparecido y no te juzgo ni puedo hacer nada al respecto, es tu forma de lidiar con nuestra ruptura.
Aunque si me molesta, debo admitir, ser esa persona a la que eliges no saber nunca más.
Siempre me dijiste que eso hacías con tus ex, pero era mentira en realidad, porque eras amiga de una de ellas y hasta iba a ir a nuestra casita de Ayllupampa.
¿Tanto daño te hice como para que realmente nunca más nos veamos?
Sigo así, haciéndome mil preguntas sin encontrar respuestas.
Manuel y Justyna nos llevaron hasta Oruro, tuvimos una larga conversación en el camino sobre política, inteligencia artificial y una comparación profunda entre las diferencias de países del primer mundo y tercer mundo. Todo en inglés por supuesto, tenías a un argentino, una polaca, un alemán y una peruana compartiendo un espacio pequeño, debatiendo y hablando el ingles.
Te abre las puertas al mundo.
En Oruro agarramos el primer bus a La Paz y nos quedamos en mi hostel porque era lo más seguro que teníamos.
Día 23
Era madrugada, regresaba de un viaje bonito y de harta introspección, y me vino un bajón fuerte mientras intentaba dormir.
De pronto solo quería llorar.
Llorar, hacerme bolita, seguir llorando.
Le escribí a Fer, a Rocío y a Lore, pero eran las 3 de la mañana y nadie estaba conectada.
También consideré escribirte, pero eso iba a ser muy egoísta.
Esto fue el resultado de mi pequeña catarsis y llanto, en realidad pude haber escrito más, pero me tomé un par de pastillas y me entregué al sueño.
No puedo dormir. Tengo está sensación de vacío horrible en el pecho. Tampoco puedo llorar porque un amigo del viaje está durmiendo en la cama de al lado. No dejo de sentirme mal. No dejo de pensar en ella. Está en todas partes y se me viene a la cabeza todo el día. Tengo una sensación de que he perdido algo muy importante en mi vida. No dejo de sentirme triste todo el puto día. Y se que es cuestión de tiempo, pero parece que el tiempo se ha detenido y yo sigo cayendo, más y más, hacia lo más hondo que existe. Necesito un abrazo y me siento profundamente sola. ¿Como diablos me voy a ir a Australia sintiéndome tan triste? Tan rota por dentro. Tal vez era feliz con esa vida simple que tenía y no la supe apreciar. Y ahora lo perdí y no tendré eso otra vez. Me siento perdida. Perdida y sin propósito, o con un propósito que ya no sé si quiero porque me aterra la soledad. Me aterra empezar de cero en otro país. Eres la única persona que le puedo contar estas cosas, disculpa si te abrumo. Al final me fui a llorar a la terraza del hostel. Me jode ser tan emocional. Me gustaría un día dejar de sentir y ya. Creo que a veces me gustaría no haberla conocido. Te quiero mucho.
Nunca había deseado no haberte conocido, pero hoy lo hice.
Tanto daño emocional que me estaría ahorrando, sin embargo, luego me puse a pensar, que si eso hubiera pasado, no hubiera experimentado estar enamorada de la forma que lo hice contigo, desde los huesos.
Te amé con el alma y de alguna forma también me enseñaste a amar algunas cosas de mi, mi cuerpo por ejemplo.
Me hacías sentir tan cómoda conmigo misma, físicamente.
Eso no lo ha logrado nadie.
Gracias por eso, fuimos felices mientras duró nuestra corta historia de amor.
Hoy desperté, mi compu se malogró, la llevé donde un técnico sin tener mucha esperanza sobre los archivos que tenía y que no había hecho backup (como siempre), luego me encontré con Pascal para hacer un poco de turismo paceño, comimos unas salteñas, recogimos mi compu que salvaron por obra y arte del señor, nos tomamos una cerveza como celebración, tomamos un tour de comida y finalmente respondí a la interrogante de «qué comen en bolivia» y terminamos tomándonos unos tragos con unos suecos y un taiwanés.
Me encanta cuando en una mesa se juntan muchas nacionalidades.
Eso es lo que más disfruto de viajar, conocer tantas historias y realidades.
Finalmente mi viaje a Bolivia termino mejor de lo que empezó.
Me despedí de Pascal esperando volvernos a ver en algún viaje, en algún momento de nuestras vidas y regresé a mi hostel para hacer hora hasta tomar el bus a Arica.
Día 24
El viaje de regreso a Perú fue mucho más largo que el de ida.
Tenía encima a una señora chilena muy mala onda al costado.
Salir de Bolivia fue todo un trámite porque al ingresar no me habían sellado el pasaporte, y eso que yo pregunté y todo. Terminé pagando una multa para no quedar «expulsada» del país por 3 años.
No tengo planeado regresar a Bolivia en estos 3 años que vienen, pero no quería tener ningún problema migratorio para cuando postule a la visa de Australia.
Últimamente es en lo único que pienso.
Es una forma de sentir que no me fui de valle para seguir haciendo lo mismo, sino que tengo un propósito y que la vida me puede llevar a otros lugares y a otros amarillos.
Me hubiera gustado que después de terminar, te hubieras convertido en uno de mis amarillos, una persona que está incondicionalmente a pesar de la distancia y la comunicación, un ser humano que te aporta algo y tu a él.
Tengo que dejar de vivir de hubieras.
Tengo que vivir del ahora, de lo que tengo, de las personas que están a mi lado a pesar de lo necia que soy con mis emociones y mis ganas de volver contigo.
Llegue a Tacna, me comí un menú del chifa, tomé un poco de vinito con Ale, luego ella se fue, me terminé el vino y me tomé un par de pastillas para apagarme.
Estaba cargada emocionalmente, mucho, y el departamento de mi papá me recuerda un poco cuando llegué de Cusco y no quería estar en Tacna, me recuerda cuando te llamé sintiéndome muy triste y muy arrepentida de la decisión que tomé, y vimos la luna juntas, a distancia.
¿No íbamos a durar mucho en esa situación no?
Debo dejar de tomar esas pastillas que me apagan.
Día 25
Hoy finalmente lo hice, me corté el pelo.
Me desperté con ganas de hacer algo con mi vida y con mi situación emocional.
Avancé con mis papeles para el Ministerio de Relaciones Exteriores, recogí mi DNI después de 4 meses de haberlo perdido, fui a la notaría a legalizar una carta, y cuando supe que tenía un espacio en mi apretada agenda de trámites, fui a la peluquería.
La chica, cuyo nombre se me perdió al minuto que me lo dijo, entendió al instante el corte que quería y también lo que quería hacer con mi pelo.
Me hizo una cola y pum, adiós rubios y pelo largo y maltratado.
Tengo mi cola guardada y la pienso donar cuando llegue a Lima.
Se siente bien el cambio, pasé de tener un pelo largo, rubio y ondulado, a un pelo marrón, corto y lacio.
Eso necesitaba, verme distinta para ir olvidando mi rostro todas las noches que me pasé llorando por ti y por lo que pasó entre nosotras.
Me acercaba al espejo y veía mi rostro maltratado por tanto sufrimiento, mis ojos chiquitos, mi frente arrugada, las bolsas de mis ojeras, mi piel un poco rojiza.
Tengo esa imagen muy grabada, como un recordatorio de como NO me quiero sentir más.
Me hiciste muy feliz, pero también me hiciste sentir muy triste, incluso antes del fatídico 22 de setiembre.
Ale me acompañó en alguna parte del proceso de corte y luego yo la acompañé a comprarse un porrito.
Luego yo también fui a comprarme un porrito, un poco para reemplazar a esas pastillas que me apagan y a las que incluso les estoy agarrando resistencia.
No llegué al ministerio a entregar mis papeles, fui a almorzar donde Kim y aclaró mis dudas sobre qué había pasado con mi papá estos días.
Tanta soledad (de una manera sarcástica pues solo estuvo sábado por la noche solo) lo hizo volver a inmiscuirse en el alcohol.
Ay, mi padre.
Es más fuerte que él, eso lo he sabido toda mi vida.
Hoy tuve terapia antes de bajar a la playa a ver si mi papá estaba bien y no había hecho nada que lo perjudique,
Le hablé a Claudia de la crisis que había tenido en pleno viaje, de cómo no quería sentirme sola, de cómo necesito trabajar en mi amor propio antes de mandarme a hacer un viaje aún más largo.
Tenía una tarea pendiente en la cita anterior y era describirte, tal y como se que eres.
No la hice, y aún no la hago, pues siento que te conocí y a la vez que no.
Tengo grandes vacíos cuando hago una definición tuya.
Creo que dejaste que conociera solo cierta parte, siempre tuviste miedo de mostrarte tal y como eras, de todas formas te agradezco lo que compartiste conmigo.
Me gustó conocerte y tenerte en mi vida un ratito, gracias por dejarme entrar.
Claudia me dijo que aún estoy en la etapa de negación y la verdad que siento que en estos 4 meses que han pasado desde que todo tocó fondo, he estado muchas veces en esa etapa.
Parece que siempre regreso a ella, a esa sensación de no aceptar que se acabó.
Y si, no lo acepto aún.
¿Dónde estarás?¿estarás bien?¿aún piensas en mi un poquito?
Llegamos tarde a la playa, mi papá estaba borracho, Kimberly y la Yva se quedaron un rato antes de regresar a Tacna y yo le cociné a mi pa unos tallarines rojos con atún, podría comer eso toda mi vida.
Comió, comí y nos fuimos a dormir.
Mañana es otro día, mañana puede darse la oportunidad de estar sobrio, mi hermana está por llegar, y con ella es otra historia.
Día 26
Salimos temprano para Tacna.
Tenía una reunión presencial con mi jefa y mi pa tenía que hacer un papeleo en Essalud para sus chequeos del corazón.
Yo manejé porque él se había despertado con algo de alcohol aún en la sangre.
Cada uno avanzó con lo que tenía que hacer y avanzada la mañana nos encontraríamos para almorzar ceviche.
En algún momento mi papá volvió a tomar y a la hora del almuerzo lo vi con esa expresión que ya conozco, aún así, continuamos con el plan y bajamos a la playa con la Yva, el Emma y Blaquito.
Hoy no te pensé mucho.
Tenía todas mis preocupaciones puestas en mi pa, no sabía cómo ayudarlo y solo quedaba esperar a que durmiera un poco y se le vaya pasando el alcohol.
Su proceso siempre me ha parecido fuera de lo común, porque primero estaba mal, luego está fatal, luego parece que se pone sobrio, luego parece que ya salió de su episodio, y luego vuelves a ver ese rostro colorado y labios brillosos.
Mi papá deja de ser él mismo cuando toma.
Eso me duele, verlo y no reconocerlo.
Intentar hablarle y obtener a cambio una mirada desvariada y una voz entrecortada que sale por sus labios.
Es triste verlo así, pero me rehuso a sentir pena por mi padre.
Ayer Kim me vio llorar, me tomó de los hombros y me dijo «tu papá tiene una enfermedad, no te puedes enojar con él, tienes que sentir pena».
Solo asentí y no dije nada más.
No voy a sentir pena de él, pero tengo que encontrar la manera de sacarlo de donde está, se que no es mi responsabilidad, pero igual me siento responsable.