11:24 am. Ciudad Mi Trabajo, Socabaya, Arequipa
Entonces fui al Jardín de mi tía.
Le había prometido ir cuando hicimos un pequeño encuentro familiar donde la mama Dina.
– ¡Pero que lúcida está! – le digo a mi papá
– Imagínate pues, llegar así a los 97 – me responde, aún sorprendido de saber la edad de esta mujer, que con todos los años encima, aún recordaba el nombre de una de sus muchas bisnietas.
En el camino, le escribí a mi tía avisando que iría con mi cámara había descubierto un nuevo amor a los niños y quería probar si era circunstancial o no, me dijo que todo bien, que les encantaría.
Y efectivamente, fue todo un acontecimiento de un martes de agosto al medio día.
Pegados cuál lapas, buscando que el ojo de la cámara, o el mío, se centre en ellos, evaluando sus acciones pero siendo espontáneos al mismo tiempo: cualidad única en los niños.
Tan libres, tan curiosos, tan reales.
Y bueno, sí, quizás no tan reales, porque sus pequeñas cabecitas aún no han absorbido todo lo bueno y malo que la vida tiene por ofrecerles, y sabemos que la lista de temas importantes que tenemos pendiente revisar es larguísima, por lo que la dejamos para ese después que parece haberse pasado la estación.
Entonces, volviendo a ese ahí y no quedándome estancaba en las muchas y muy variadas divagaciones mías, conocí a Ezra.
Me llamó la atención desde el primer escaneo que hice al entrar al patio estaban en recreo.
Estaba solo y parecía realmente no integrarse con el resto de los niños, y no, no era un niño tímido más.
Lo podías ver en sus expresiones, en lo perdida que andaba su mirada, sus movimientos en diacronía.
– Tiene algún tipo de retraso – me dice mi tía
– ¿Y qué se hace en esos casos? – pregunto sin despegar la mirada de Ezra
– ¿A qué te refieres?
– No se… ¿no debería tener una educación especial?
– Por el momento, es donde sus padres pueden llevarlo, además aún es chico.
El tema quedó un poco en el aire y no volví a preguntar al respecto.
Pero aún me queda y me seguirá quedando la duda
¿Recibirá la educación que, dada su condición, merece y necesita tener?
¿Cómo sobrevivirá a esta sociedad y no hablo solo de Perú tan poco empática con el otro?
A ti, mi pequeño y disperso Ezra
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