Día 329
viernes 1
Llegué al último mes del año. Viva. Triunfante. Una verdadera mujer fuerte e independiente, como ayer le decía a Mimo.
Estoy feliz y orgullosa de la persona en la que me he convertido en este año.
Y hoy, en lo que visitaba a Ammar para el último coffee and cigareto, le dije que me gustaba mi vida, que era feliz, que estaba satisfecha.
Se que no durará para siempre, esta ligera estabilidad emocional, pero la disfrutaré mientras la tenga.
Ahora, mi objetivo antes que termine el año, es solo regresar al peso en el que me siento cómoda y no me lastimo psicológicamente.
Solo debo dejar de comer.
Nada más.
Easy.
Tomé un vuelo a Dubai para conocer un país más, y también para visitar a Asif, a quién no veía hace 4 años después de nuestro encuentro furtivo en los panamericanos.
Llegué, tomé el tren y luego un taxi para ver el show de Le Perle, donde Melissa James había trabajado por años, lo cual yo no sabía, y al cual me invitó.
Estuvo increíble pero estaba realmente cansada y probablemente me quedé dormida en varias partes, espero que Melissa no se haya dado cuenta. O tal vez, por algo me puso al medio. Para evaluar mi reacción.
Luego Asif me recogió.
Nos abrazamos.
Tiramos.
Y por un momento, creí que estuvo bien venir a verlo. Aunque yo sabía, perfectamente, que solo era un error más de este año, en mi constante búsqueda de amor.
De ese tipo de amor.
Día 330
sábado 2
Asif tenía el día libre.
Tuvimos una mañana lenta, lagarteamos, fuimos a comer, habían moscas y recordé que regresando a Australia moscas era lo que iba a tener cuando monte mi bici por la ciudad y a las afueras.
Fuimos a un parque de diversiones pero él estaba tan cansado de trabajo que realmente solo quería sentarse y ver su celular. Eso lo descubriría más adelante.
Así que caminé el parque sola.
Recordando que me manejo bien sola, y que soy una bonita y tranquila compañía.
Luego fuimos a un mall que me recordó mucho a un hotel en Las Vegas, al que fui hace casi 20 años y que por algún motivo me acuerdo muy bien.
No comprendo la elección de mis recuerdos.
Cenamos, tiramos, dormimos abrazados.
Me miraba bonito, creo.
Creo que a estas alturas, puedo caer ante el simple suspiro de cualquier persona que crea que soy bonita.
Y eso es algo triste.
Día 331
domingo 3
Me puse los aretes de girasol que Armando me regaló antes de irse y fui la playa.
Cuando una está sola, tanto tiempo sola, hay esta sensación de silencio que empieza a calar muy fuerte. Empecé a sentir eso muy fuerte mientras me paseaba por el mall y encontraba mi camino al mar.
Hacía mucho calor, empecé a sudar entre las piernas.
Llegue al mar, y así como quien se hace la loca, me colé a las poltronas de un hotel de esos lujosos que tienen entrada a una de las playas más famosas del mundo, donde pasan hombres vestidos de blanco llevando camellos para la foto.
La rueda estaba justo al frente en una especie de isla conectada por un puente que terminé cruzando casi 3 veces después del atardecer.
Qué bonito atardecer me regaló Dubai.
Caminé mucho para regresar a casa, luego que me quedé dormida en un bus que no era el que me dejaba más cerca al depa pero aproveché para comprar algunas cositas.
Asif llegó tarde. Nos abrazamos, nos dormimos, y sentí cómo el efecto de Luna de miel y “no te veo hace 4 años” se iba apagando.
Triste. No hay nada que hacer. No me haré bolas al respecto.
Día 332
lunes 4
Fuimos a desayunar/almorzar a un sitio típico de comida de Ethiopia. Me gusta mucho la comida de este lado del mundo. Viviría tranquilamente aquí, aunque con el estómago un poco alborotado.
Se despidió con un apretón de manos y a mi mente regresó el vivo recuerdo de aquella vez que Jose hizo lo mismo después de haber tirado la noche anterior.Esa sensación de “solo dormimos juntos nada más” quedó en mi boca que esperaba un beso por casi la mitad del día. La historia parece repetirse en otros países, otros rostros, otras camas.
¿Soy yo? ¿Son ellos?¿Por qué sigo saliendo con hombres si al final todos son la misma broma con distintos versos poco graciosos y de pacotilla.
Salir con mujeres solo me llevó a 3 resultados poco amigables:Tú y tu locura.Roció y esa mentira que supo ocultar por casi un año y que aún nmr sigue
Tú y tu locura.
Roció y esa mentira que ocultó por casi un año que me sigue pareciendo loquísima. Sumado a eso, a pesar que teníamos una bonita amistad, o eso creía, se enojó de por vida conmigo. Aún me causa incomodidad pensar en eso.
Y Diana, que quería casarse conmigo antes de conocerme y por cierto, la única persona con la que tire sin recordar nada al día siguiente. Y bueno, eso no es totalmente cierto, pero no vamos a volver a ese tema.
Día 333
martes 5
Le pedí que me llevara a la playa casi pensando que era el gran favor que alguna vez le pediría en la vida.
Me sentía, de pronto, incapaz de comunicarme bien, un peldaño más abajo, y no solo por estar alojada en su casa, sino en general, esa seriedad, esa mirada cansada, esa molestia que estaba sintiendo por habitar un espacio dentro de un espacio de por sí ya pequeño y justo para una sola persona.
Conocí a Sam, de Siria, en el bus de regreso al mall y quedamos en tomar un café antes de irme. Sam no sabía hablar muy bien inglés, estaba en Dubai intentando buscarse la vida como entrenador personal.
Tenía la piel bronceada, muy bronceada. Quizás tan bronceada que no se podía saber si era algo natural o edificado con los años. Me dio la sensación que tenía una historia bonita y resiliente para compartir..Tomé el famoso safari al desierto. Y recordé un poco cuando fui a Marruecos. Aunque ese era otro desierto, otro continente, y otra Andrea por supuesto.
Una que ya estaba acostumbrada a viajar sola pero que aún tenida esa mirada de nostalgia cuando las parejas o grupos de amigos se toman fotos y ella solo puede tomarse selfies donde no solo va a salir mal, si no que después ni va a ver.
Conocí a Kriti y conectamos al segundo. Su signo zodiacal occidental era Acuario, como yo, pero su signo de la india era Leo, de lo que me acuerdo. No confío en mi memoria así que digamos que era Sagitario.
Era su primer viaje sola.
No recuerdo el mío, pero probablemente fue a Santa Marta.
Fue un paseo bonito pero me sentí un poco timada, como suele suceder con la mayoría de estos tours que te prometen mil cosas y terminas haciendo la mitad o menos.
Llegué a casa con mucha ansiedad y dejé la cocina llena de migajas. Eso no le iba a gustar a Asif y me propuse limpiarlo, pero en eso, me quedo dormida.
Me despierto con él entrando, no me dice mucho y se mete de frente a dormir.
Yo perdí el sueño, salí a fumar un cigaretto y cuestionarme mi vida y mis decisiones.
Como siempre hago cada que me encuentro durmiendo con alguien con él que ya no comparto más que unas cuantas conversaciones restantes y la cama.
Día 334
miércoles 6
Por la mañana me dijo algo que me dejó un poco en shock.
El me habia enviado un mensaje cuando yo ya estaba durmiendo, explicandome que iba a ser un poco complicado hacerme entrar a uno de los eventos donde trabajaba. Yo escuché el mensaje en la mañana. Me dijo que bueno, que ese era mi problema.
Lo tomé muy personal y a partir de eso mi actitud cambió y supe que era momento de irme.
Al menos ahora sé cuando irme y no ando quedándome cómo huevona.
Gracias por eso, supongo.
Ves cómo te sigo escribiendo? Incluso ahora, a un mes de dejar de hacerlo.
Tomé un café con Sam y si tenía un historia bonita.
Estuvo con dos mujeres durante toda su vida y estaba en busca de la tercera. Pero para ella tenía sus condiciones: No podia ser hija única, sino sus padres querrían que se case con ella de una vez por todas. No debía querer una vida de lujos, porque él no podría dársela.
Sam llevaba 4 meses en Dubai intentando construir su imperio, pero primero, necesitaba conseguir un trabajo estable.
Primero quería ser influencer y se pasaba los días en la playa grabando videos, conociendo gentey tomando el mismo bus al mall para pasear por las mismas tiendas y pretender que podría comprar, algún día, todo eso para su tercera novia.
Sus ex ya se habían casado, él no perdía la fe de encontrar el amor, de hecho, ya había conocido a una chica en el bus que le llamaba mucho la atención. El problema, para dar el siguiente paso, es que ella tampoco hablaba inglés o árabe, y no podía saber si era hija única o no.
No llegué a ir a la palmera for falta de coordinación conmigo misma y luego, finalmente, conocí Expo 2020.
Y digo finalmente porque yo debí haber estado acá hace dos años, pero seamos honestas, te elegí sin conocerte.
No me arrepiento, fuiste y serás siempre la persona a la que he amabado con más locura.
Día 337
jueves 7
Qué rápido se pasó Dubai.
Tengo esta extraña sensación de que llegué tan rápido como me fui.
Qué distinto cada día comparado al siguiente en cuanto a mi relación con Asif.
Empezó con un abrazo largo, hasta muy largo para mi gusto, yo que ya no siento nada, por nadie.
Y luego, lo inevitable, las cosas se enfriaron justo cuando yo empezaba a querer abrazarlo, besarlo, hacer cucharita.
Y claro, con Amar necesitaba que deje de respirar en mi oido, y con Asif solo quería que me abrace más y más fuerte y no me suelte.
Que me mire a los ojos y me diga que me quede, y yo decirle, I can’t baby, but get me a job and I move here.
Yo idealizando todo, como siempre.
Al menos me saqué esa espina que se había quedado ahí a medias desde hace más de 4 años. El famoso “qué hubiera pasado si…”
Ahora ya lo sé, me puedo ir tranquila que fui cómo siempre he sido, tranquila, calmada. dulce. Él simplemente no está en condiciones de tener nada con nadie, esta muy enfocado en su trabajo, muy cansado, muy serio y muy aburrido.
Llegué a Saudi con la sensación que volvería nuevamente el siguiente año, o en algún momento.
Me pasé más de una hora sacándole los pelitos de mi abaya al carry on que le compré a Hano y después de intentos fallidos de almorzar con alguien que conociera en la ciudad, me embarqué al aeropuerto.
Día 338
viernes 8
Llegué a Australia feliz, sabiendo sin embargo, que estaría regresando al aeropuerto pronto para nuevamente cruzar varios continentes y países, y eso me daba un poco de flojera.
Lo bueno es que el día duraba más entonces si bien era de noche, no era de noche realmente.
En casa estaba Greecy, que me olió, me reconocío y no me mordió porque no estaban sus padres cerca.
No arreglé mis cosas pero si me di una duche larga y no caliente. De por sí el ambiente ya estaba caliente.
Día 339
sábado 9
Fui temprano a trabajar, le escribí al italiano con muy poca certeza que concretemos algún plan. Ya lo conozco como para saber que interés no tiene.
Me gustó ver a las personas con las que trabajo pero pronto se me quitaron las ganas de contar cómo me fue, y por un momento sentí que volvía a empezar de nuevo.
Luego agarré la bici y me fui manejando a mi otro trabajo, donde vi algunas caras nuevas y otras no tan buenas, como Arun, que cuando lo conocí me preguntó mi nombre y cuando se lo dije con acentro inglés me dijo: No, cuál es tu verdadero nombre.
Él no lo sabe, pero eso se me quedó muchísimo.
Me llamó la atención este chico de barba y pelo oscuro, con una pinta de italiano maleada. Compartimos tres palabras y fin. Pero heme acá, fantaseando con las historias que crearemos juntos.
En Saudi tenía la sensación que quería algo más, y ahora eso no ha cambiado, pero la realidad ya la sé: mientras más busco, menos encuentro.
Día 340
domingo 10
Hablemos del italiano.
Este chico hermoso que conocí en un bar, que tiramos toda la noche y que luego no me volvió a buscar.
Fuimos al cine, al comienzo no lo vi tan hermoso y recordé que ya estaba algo viejo y que sus arrugas en la cara eran, sin duda, más pronunciada que las mías, una chica aún en sus veintes.
En algún momento de la película me agarró la cara y supe que no iría a dormir a la casa y tendría que avisarle a Lore, pero más importante aún, que estaba indispuesta y que si no quería, podía darme la licencia de decir que no.
No tomamos de la mano, jugamos con los dedos, nos besamos sin sonido alguno, tomamos cervezas, me volvió a besar con unas ganas que te hacen creer que le importas y terminamos en su departamento.
Envueltos en sábanas, sudor y unas ganas terribles de nunca acabar, literal, recordé que no tenía que ir a trabajar el día siguiente y que podía quedarme todo el día si él me lo dejaba.
Día 341
lunes 11
Y me quedé, por supuesto.
Pero volvío esa incomodidad que solo yo se que existe.
No se atrevería a botarme, pero muchas ganas de hacer planes conmigo no tenía tampoco.
Tomé vino, aperol y fumé un poco para calmar la ansiedad, y se despidió con una promesa de vernos pronto que no cumpliría, y que no me sorprendería mucho tampoco.
Día 342
martes 12
Quedé con Ben, a quién le tengo un cariño muy especial.
Hablamos horas sobre su nivel de autismo, mi nivel de inatención y formas de lidiar con esta neurodivergencia que nos caracteriza.
Me vería con Joel pero empezó a llover intenso y me regresé a casa en taxi.
Creo que me estoy confiando en que me han pagado, o bueno, me van a pagar muy bien por la chamba que hice en Saudi y que no debo preocuparme por el dinero, pero eso no es totalmente cierto.
Día 343
miércoles 13
Hoy fue la fiesta navideña de Birkenstock y noté algo sustancia: Caillan, con quien trabajé desde mis inicios, no me dirigió la palabra en absoluto.
No me miró, ni siquiera se sorprendió de mi regreso. Nada.
Por qué me importa?
No lo sé. Creo que le termino dando mucha importancia a caerle y llevarme bien con todo el mundo. Pero eso no es posible. Es humanamente imposible, si nos ponemos a pensar a detalle en cómo el ser humano actúa.
Salimos a comer y luego a tomar, y hablé con gente, me divertí y me di cuenta que me puedo desenvolver bien en diversos ambientes, lo cual ya sabía. Pero aún así, por qué me siento tan sola al regresar a casa a las 2 de la mañana, comiendo papitas con queso, sin importar cómo me veo?
Pasó algo divertido en el tren.
Y es que, por mucho tiempo, estuvimos haciendo loop y loop por la city sin llegar a ningún lado.
Algo que me pasó hace un tiempo con un amigo de Nigeria.
Qué habrá sido de ese sujeto.
Ya se abrá casado? Regresará a casa tan tarde y con tantas complicaciones como ese día?
Día 344
jueves 14
No hay trenes después de la 1am los días de semana.
¿Qué?
Pues sí, llegué a la estación confiada que los trenes seguían toda la madrugada y no, no era fin de semana, era un jueves, y los trenes habían dejado de funcionar a las 12 y 30 de la madrugada.
Excelente.
¿Ahora qué hago? pensaba mientras un señor, medio borracho o drogado, me explicaba formas de dormir en la estación sin morir de frío.
Me decía, en medio el balbuceo que le precedía, que regrese a la casa de mi amiga y espere, o duerma, hasta las 5 de la mañana, y que antes que el reloj marque esa hora, yo debía estar en la estación para esperar el tren a Mernda.
El señor no sabía que yo venía de trabajar. Que no había ninguna amiga cerca. Que no era una opción dormir en la estación. Necesitaba editar unos videos para la clausura de Quellaveco, sí, quellaveco siguió hasta ahora.
Nunca entenderé cómo y estoy segura que no me llamarán para la siguiente edición, si es que hay, el siguiente año. Pero no me molesta. Nunca me llegué a enganchar mucho con el proyecto. Por más que al ver y oír los testimoniales, se me erice un poco la piel.
Día 345
viernes 15
Vi a Bena después de casi mes y medio, y para despedirnos.
Después de un rato de hablar y ponernos al día, rápidamente antes de mi turno en Birken, sabía que el siguiente año era muy probable que tomáramos caminos distintos.
Me dijo que no podía seguir a mi ritmo y la entiendo, soy una persona muy indecisa.
Lo reconozco.
Tal vez este nuevo año una de mis metas sea no darle tantas vuelta a algún asunto que tenga ahí rondando mi cabeza. Otra será definitivamente culturas, con fuertes raíces, inshala, el amor propio que tanto me falta estas últimas semanas.
Sobretodo hoy.
Que me observé en el espejo del sótano del pequeño, pero caro e importante, centro comercial en el que trabajo.
Me acuerdo como si fuera ayer que paseaba por él entregando CV. En realidad creo que a la única tienda a la que le entregué mi hoja de vida, falsa, fue a Birkenstock. A Abby.
Abby que no sé si me odia o me quiere.
¿Soy yo?¿Me tomo todo muy personal para mi propio bien?
Tal vez me hago ideas sobre la gente, y me pongo en una incomodidad inmensurable de solo pensar que a la gente no le caigo bien.
¿Por qué le tengo que caer bien a todo el mundo?
Quiero llorar.
Quiero llorar y no se de qué.
Me siento tan tranquila y al mismo tiempo, la incertidumbre abarca todo el espacio que mi cuerpo ocupa.
Se me escarapela la piel, y no es la cerveza.
Me emociona viajar en unos días, pero sé, al mismo tiempo, que es otra interrupción más a mi vida acá. Quizá, no solo es una interrupción. Quizá esas tres semanas, que son en realidad casi 4, me sirvan para definir mi vida los siguientes meses, si es que eso es aún posible.
Vine al bar donde trabajo, a recuperar mi bicicleta.
Está viva, Ethan me invita una cerveza.
Tan lindo él. Yo solo quiero que me diga para salir.
Yo, que intento practicar el alpinchismo pero que al mismo tiempo soy una romántica empedernida, fantaseo durante día y noche con volver a tener algo como lo que tuvimos tú y yo.
Anhelo volver a sentir algo sustancial por alguien, y quizá, entre anhelo y anhelo se crucen mis sentimientos y termine eligiendo mal solo para satisfacer esta necesidad mía de amar y ser amada.
Sigo buscando algo más.
Sigo buscando sentir, aún en el medio de una soledad bien llevada, una soledad que ya no duele. No externamente al menos, necesito escarbar un poco.
Día 346
sábado 16
Una mezcla de malas decisiones y mucho alcohol.
No he parado, y hoy sábado, no iba a parar.
En el trabajo, mientras me detenía entre cliente y cliente, me di cuenta que hoy era 16 y lo dije en voz alta.
Ethan me miró intrigado.
Soló atiné a decir que era un día importante.
Y sí, lo era, lo es, lo fue en algún momento que, como todo, parece que pasó en otra vida.
Hace un año fue el último día que celebrábamos, rodeadas de mentiras, nuestro amor. Hoy solo era el día que te tenía que cobrar a media noche, cuando 16 horas en el pasado sea una hora apropiada para escribirte con el mismo mensaje paupérrimo y cordial de hace meses.
En la noche me emborraché, dejé mi bicicleta amarrada a un poste que luego no recordaría y terminé en un camarote en un hostel de backpackers con la duda, casi existencial, de cómo terminé ahí, de si había pasado algo con el italiano neoyorquino árabe que tanto me gusta del trabajo, y sobretodo, si es que este chico estaba viviendo en un hostel o si solo era la salida más rápida para ya irnos del bar gay.
Malas decisiones por donde las veas.
Pero más bajo que eso no caeré, y eso que en la semana ya me habían pasado cosas similares.
De aquí para arriba nomás.
Ya falta poquito para que termine este año, y este libro que algún día verá la luz.
Día 347
domingo 17
Me levanté, confundida pero aún digna.
Salí a buscar la bici y di vueltas en círculos por casi una hora hasta dar con ella.
Gracias a mi jefe y Arun, que se animó en contestar el teléfono.
Le escribí a Andrés y nunca me respondió, por supuesto.
Semanas depués le contaría lo ocurrido a mi hermana y caería en la conclusión que debí agradecerle por ayudarme a pasar la noche, aunque realmente no recuerde lo que sucedió.
Pero hoy no pensaría en eso, hoy solo me reiría de mi misma mientras buscaba sin suerte mi bicicleta por las calles cerca al bar, y esperaría ilusamente que este chico me conteste.
Habrá pasado algo? Supongo que nunca lo sabré, y solo habrá forma de saberlo si es que lo vuelvo a ver (si es que sigue trabajando en el bar cuando regrese de Europa), pero más que eso, si es que se abre la conversación a eso, no porque yo le vaya a preguntar.
Conclusión: nunca lo sabré, y que pena, estaba lindo, pero más que eso, creo que hubieramos sido grandes amigos.
Pero yo esta semana solo he estado buscando.
Solo he buscado.
Ya basta de buscar, por favor.
Fui a la playa con Tai, pero estaba muy drogado para importarle mi vida después de no habernos visto por casi mes y medio; y luego me encontré con Lu, con quien me llevo demasiado bien para ser cierto.
Y con quien comparto mi amor por las cervezas.
Día 348
lunes 18
Le escribí a Joel para pedirle perdon por haber estado muy borracha para conocerlo apropiadamente.
Está claro que no nos volveremos a ver. It is what it is.
Me vi con Jhanvi, mi primera amiga de la india, y probablemente la única que me queda de mi trabajo en Nikos.
Le conté del italiano, me dijo que lo deje ir, y que, nuevamente, deje de buscar.
Vamos, no es tan difícil, solo enfócate en ti.
Fuimos a este lugar donde nos atendió un italiano, Jhanvi le coqueteó y recordé lo mucho que me gusta el acento italiano y cómo nunca más vería al italiano, no antes de irme al menos.
Luego casi me vero con esta chica con la que estuve hablando pero algo en mi me dijo: vete a casa, seguro tienes las expectativas muy altas, as usual, y no termina siendo lo que esperas que sea.
Además, digamos que mi experiencia con las chicas no ha sido la más exitosa, y no es una que me muero por repetir.
Si no cómo explicas la cantidad de hombres que han pasado por mi vida en este año sin ti.
Y efectivamente, me fui a casa, a lidiar con mi bicicleta y la llanta desinflada que descubrí al llegar a la estación.
Día 349
martes 19
Mi vecino, el señor que ya va dos veces arreglándome la bicicleta, terminó siendo un viejo verde he intentó besarme.
O almenos eso fue lo que mis antenas de peligro me explicaron mientras salía de esa casa con una sonrisa que cubría el pánico de ser víctima de algún tipo de acoso por parte de un viejo croata.
Luego recuperé el aliento y fui a hacer algunas últimas compras navideñas con Lore y una cenita de despedida.
Hace tiempo no salíamos.
Había estado tan ocupada con tantos planes y tanta gente por ver que me había olvidado hasta que vivíamos juntas.
Día 350
miércoles 20
Hace un año me iba de Cusco, con el corazón destrozado, tu último beso sofocando mis labios y con la incertidumbre terrible de sacar a mi hijo, y a mí, de nuestro lugar favorito en la vida.
Este año, me iba de una ciudad donde solo he estado de paso, entre que me adapto y no me adapto, entre que me quiero y no me quiero quedar.
Todo sobre un punto inestable de balance, donde cada día pienso más y más en mi Emma, pero al mismo tiempo, cada día se asienta la idea que tal vez ya no volvamos a vivir juntos en un tiempo.
Con esta vida itinerante que llevo.
A veces pienso que debimos quedarnos en Cusco, luego recuerdo lo infeliz que era las últimas semanas y cómo me estaba haciendo más y más pequeña, a tu lado.
Nunca lo comprendiste.
Me consumías.
Me consumía tu poco amar, o tu amar atolondrado que no me dejaba abrir las alas y volar.
Tomé ese vuelo largo que sabía que iba a tomar casi desde que pisé suelo australiano, conocí a unos españoles en Shanghai y terminé quedándome en un hotel y durmiendo como persona decente en bata.
Qué ricas las batas en general, y que sensación de lujo da. Placeres simples al viajar, saltar de lugar en lugar.
Otro español valenciano se sumó al grupo en el segundo vuelo a Madrid y nos emborrachamos en el avión, vetadísimos de todo consumo de alcohol por los chinos.
Uno de los vuelos más divertidos donde he estado.
Día 351
jueves 21
Nos despedimos con un abrazo, y antes que se metiera por esa puerta que llegaba a algún lado menos a donde yo tenía que ir, le grité que me diera el nombre de su empleador.
No sé si me escuchó, pero le haré un amigable recordario cuando empiece a buscar trabajo en granja.
Tenía a 4 personas por ver en Madrid, pero no llegué a hacer una buena coordinación y terminé solo saliendo a cenar con Diego y sus hijos.
No sentí para nada una cálida bienvenida como esperaba, pero está bien, la vida te enseña a pasar de esas expectativas poco justificadas, y aceptar con los brazos abiertos todo eso que llega sin aviso ni retorno.
Estaba muy cansada.
Día 352
viernes 22
Qué bonito fue abrazarlas después de algo de 4 meses.
Siempre Carlita buscando la manera de que no pase tiempo de estar tan distanciada de sus niñas.
Sus niñas que ya no viven con ella.
La casita de mi hermana es chiquita, como ella misma. Es bonito estar acá con ella y ver parte de su vida, espero que ella pueda hacer lo mismo cuando yo me establezca en tierras australianas, de acá un tiempo.
Día 353
sábado 23
Estuvimos cerca, muy cerca, de pelearnos feo porque decidí ir al cine en vez de ir con ella a tomar algo como bienvenida.
Y en eso me chocó: con mi hermana nos llevábamos bien y sin mayor asalto emocional siempre y cuando hubieran varios kilómetros de por medio.
Al final no fui al cine y nos fuimos a tomar.
Me emborraché y terminé orinando en la calle, cosa que parece que hago muy a menudo últimamente.
Algo a considerar cambiar para el año que viene.
Día 354
domingo 24
Amanecí enferma. Enferma hasta las tripas.
No sé si era la mala noche de ayer, la combinación de muchas emociones incluido el cansancio de un viaje que parecía no acabar, o simplemente que me confié mucho en que yo no necesitaba cuidarme mucho porque en general no me enfermaba.
Era un malestar generalizado que no me dejaba levantarme de la cama. No fue hasta que todos salieron a hacer cosas pre navideñas que pude manejar arrastrarme hasta la ducha e intentar ser un ser humano decente.
Hace tiempo no me enfermada de esa manera.
Era, seguramente, emocional.
Acababa de llegar a España, acababa de pasar por tristeza a felicidad, y muchas emociones en el medio, en un abrir y cerrar de ojos.
Mi cuerpo solo se estaba expresando.
Fue una navidad tranquila donde no tomé ni media gota de alcohol porque estaba con antibióticos.
Tomé muchas fotos que probablemente no vean la luz hasta dentro de unos meses cuando me acuerde que tomé fotitos bonitas y las comparta en algún grupo familiar.
¿Dónde estaré mi siguiente navidad?¿Por qué tengo esta necesidad de adelantarme a los eventos?
No sé a dónde la vida me llevará y me dejaré llevar, pero seguramente será una navidad muy distinta a esta.
Día 355
lunes 25
Fue un 25 tranquilo.
Paseamos, tomé algunas fotitos, me puse bonita pero seguramente me critiqué frente al espejo muchísimo.
La mamanita se veía bonita a contraluz con el balconcito barcelonense atrás de ella.
La luna estaba llena, tan llena como mi corazón al tener a mi familia cerca.
Día 356
martes 26
Paseos por allí, paseos por allá.
Días tranquilos y una lucha constante con mi imagen.
Yo sé que me he engordado. Soy consciente. La ropa no me queda como antes, mi rostro no se ve delgado como antes. Mi cuerpo cambió mucho en pocos meses pero mucho desorden mental y emocional.
Mi cuerpo, al día de hoy, es el resultado de varios procesos de aceptación de mi soledad, de amores frustrados y fracasados, de incertidumbre laboral y habitacional.
Sin embargo, mi cuerpo me sostiene aún. Mi cuerpo me permite tener un día más de vida, cada día.
Debo dejarlo en paz y darle lo que realmente necesita.
Tranquilidad.
Día 357
miércoles 27
Salimos para Francia.
Suena como un gran viaje, pero en realidad, Europa es tan chiquito que todo está conectado y puedes estar en 3 países en un día. Si así te lo propones.
Nuestra primera parada fue Andorra. Un país chiquitito y poco relevante para un viajero promedio que solo está interesado en marcar los países más visitados de su lista.
Hacía un frío terrible, pero igual caminamos un ratito por la calle principal y cenamos antes de irnos al hotel a intentar calentarnos un poco y jugar unas cartitas.
Al final no pude unirme a las cartitas, me metí a la cama con ropa y todo y no me desperté hasta el día siguiente.
Ah, por cierto, dejé mi chompa en el hotel. Eso lo supe días después, cuando no la encontraba en ningún sitio, revisé mis fotos y supe que se había quedado en Andorra.
Espero que alguien le esté dando buen uso.
Día 358
jueves 28
Hoy nos tocaba salir para Francia.
Manejé y se sintió bien hacerlo después de meses. Aunque a estas alturas aún no he manejado al otro lado de la pista, creo que manejar bicicleta todo hacia la izquierda si me ha creado la costumbre de cambiar un poco mi lado del cerebro en cuestión de dirección y esas cosas.
Conclusión: al comienzo me sentí un poco insegura. Pero lo supe disimular y lo hice bastante bien.
Qué rico manejar.
Que rica esa sensación de libertad.
Visitamos Perpiñan y Narbona. Pueblitos muy chiquitos en medio de Francia. Bueno, medio al sur, parece. No me ubico en el mapa, y no pienso ubicarme ahora, que ha pasado algún tiempo.
Mantenían sus decoraciones navideñas, y eso le daba un extra bonito que me hacía recordar lo mucho que me gusta Europa.
Quién sabe, tal vez algún día, la vida me lleve hacia esas tierras.
Me mantengo abierta a las posibilidades que el universo tiene para mí.
Día 359
viernes 29
Hoy visitamos Carcasona y un castillo que aparentemente es muy conocido en la zona.
También le escribí a Oceane, del camino De Santiago, a ver si estaba cerca. Y no, no estaba. Pero me gustó hablar con ella un ratito. Ya no hablamos más. Seguro alguna de las dos pensó que respondió el último mensaje, cuando realmente no fue así. Espero no haber sido yo.
Me gustaría verla alguna vez en la vida.
Encontrármela por ahí. Abrazarnos. Saber que vivimos algo muy especial. Y que esas experiencias no suceden así nomás.
Me gustaría, también, recordar más a menudo lo feliz que fueron esos 35 días para mí. Incluso más feliz que cuando creía que te amaba.
Lo cierto, amor mío, es que tal vez (y digo esto después de mucha introspección sobre introspección) lo nuestro no fue realmente amor. El amor no debería doler de esa forma, el amor no debería sacar lo peor de nosotras, el amor no debería hacernos llorar todos los días y traer lo peor de nosotras.
No.
Ahora lo entiendo.
Ahora que ha pasado casi un año, recién lo entiendo.
A este famoso castillo Carlita había ido dos veces antes que esta, y Dani una. ¿Cuántas veces se debe visitar un castillo francés antes de decir que lo has visitado realmente?
Aparentemente muchas.
Día 360
sábado 30
Faltaba un día para año nuevo.
Casi 6 de la mañana. Recibo una llamada del Irad, ese chico con el que tuve una historia bonita e irrepetible en el camino De Santiago.
Dejo sonar el teléfono un rato pensando que quizá se ha confundido, que quizá se le ha marcado de casualidad.
Lo dejo sonar esperando que cuelgue, recuperar el aliento, y continuar con mi vida.
Pero no cuelga, y yo contesto, con la emoción en la punta de lengua, sosteniéndome más que la silla donde estoy sentada a medias.
Salgo a fumar y, del otro lado de la línea, escucho un encendedor encenderse. Por supuesto, ambos fumaríamos juntos a la distancia. Seguro su cigarro está mejor rodeado que el mío.
Me dice que está en Australia, que compró un pasaje de ida. Me pregunta si ya regresé, le digo que no. Me dice que quiere verme y le digo algo similar sin sonar muy emocionada al respecto.
¿Por qué esconder mis emociones?¿Cuando será el día que pueda mostrarlas libremente sin este terror a que me rompan el corazón nuevamente?
Espero que no me rompa el corazón, porque a partir de que colgamos con la promesa de vernos en alguna parte de Australia, ya estoy contando los días para ese momento en el tiempo.
Momento que no creí que sucedería en tan corto tiempo.
…
Corte a: me rompió el corazón.
Día 361
domingo 31
No se sentía como año nuevo.
Y eso que este año logré muchas cosas.
En general, creo que el año está terminando bien para mi.
¿Qué será que me tiene así de intranquila?
¿Será acaso que la falta de pareja realmente me afecta? ¿Será mi rostro en el espejo cada vez más y más hinchado por mis propias malas decisiones al momento de comer?
Pasé el día en dos por ciento.
Andando de un lado a otro por Toulouse.
Todo se sentía muy efímero, y yo, particularmente, muy pesada.
Ni siquiera estoy tan pesada, pero mi autopercepción me jala hacia el piso, y de paso, me pisotea. Yo me dejo.
Carlita presionándome con dejar de comer tampoco ayuda mucho. Ella y su cara de “enserio vas a comer eso?“ me empuja a igual comerlo.
Creo que eso es lo que me tiene intranquila, mi terrible inconformidad con el cuerpo que habito, que a estas alturas ya debería haber aprendido a quererlo pero no, la lucha sigue ahí.
Pensé también en ti y en nuestro año nuevo hace dos años.
Fuimos felices, y hubo amor. Eso no nos lo quita nadie.
Feliz año, donde quiera que estés.