Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Día 9

Las prácticas de los domingos siempre son, de alguna forma, un poco más intensas.

Quizás porque como el sábado estamos ahí metidos unas 10 horas, sí, 10 horas de yoga o todo lo que se relaciona al yoga, el domingo el cuerpo nos pide dormir.

Y ahora que viene un poco a mi cabeza esa sugestion marcada que tenemos donde involutariamente anclamos domingo con «día de descanso» resulta un poco complicado levantarse a las 6 y tanto de la mañana para dedicarle más de la mitad de tu día a ejercitar tu cuerpo y tu mente, para eventualmente a mediados de junio, certificarte como profesora o profesor de yoga.

Junio parece eterno a estas alturas de la vida, pero como todo siempre pasa rápido cuando menos pensamos, me dedicaré a menos pensar y a más hacer.

Logro

Hoy hice mi primera tarea, sí, me tomó más de una semana empezar con ello, pero en mi defensa, estuve muy ocupada, casi inhumanamente ocupada que hacer tarea era lo último en mi lista de pendientes.

Pendiente

Necesito meditar mejor.

¿A qué voy con esto? A que mi bendita espalda no me permite encontrar la paz y la armonía si la tengo erguida por mucho tiempo. No llegan a pasar más de 5 minutos antes de que empiece a quemar y a subir ese ardor por mi espalda.

No veo la hora de liberarme de este dolor de espalda.