Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Día 26

Y tras haber tomado aquella bella decisión de estar conmigo misma, volvió todo ese desgaste emocional que viene después.

3:10 pm. Starbucks de Pardo

Y ahí estaba, otra vez, lidiando con mis rezagos de febrero y de toda la vida en realidad. Lidiando con el cotillón innecesario que lanzó antes de entrar a la hora loca, por citar una analogía referente al sujeto.

El sujeto no era el problema, ni era el momento ni era la resolución de las cosas de momento como el sexo por ejemplo, el problema era que al intentar evadir el problema que había supuesto para mi el fin de mi última relación, había estado guardando ese problema sin resolver muy al fondo en relación a lo superficial que una situación de «amigos con beneficios» puede suponer.

Sin embargo, después de dejar pasar bastante tiempo sin hablar de cosas que nos comprometían y nos hacían cuestionar la situación que tan a la ligera habíamos decidido llevar de forma tácita, la relación superficial terminaba siendo todo menos superficial.

Resolución:

Me volví ía sentir mal, y volví a comer mucho por ansiedad, pero no por necesidad ni mucho menos sintiéndome agradecida al respecto. Ahora, que soy un poco más consciente, me doy cuenta que comer en ese estado es lo peor que puedes hacerle a tu cuerpo.