Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Día 25

Estoy cansada – pensé mientras champiñon, mi auto, se acercaba lentamente hacia el semáforo en rojo – realmente fatigada

Pero hoy en particular, era el día donde mi apariencia y energía se asemejaban lo menos posible a lo que decía.

Sí, después de mucho tiempo, me desperté a las 5 y 30 de la mañana sin pestañear doble, me levanté como si hubiera dormido las 8 horas que dicen ser necesarias para un buen funcionamiento de la mente y el cuerpo, y fui a la sala a practicar mi sadhana.

Sadhana:

Sí, pero fue uno muy corto, y de paso, una combinación de este con los ejercicios que tengo que hacer para tratar mi espalda, más 10 minutos de meditación, que también tuvieron pequeña variación: armé una esfera de energía entre mis manos.

Sí, parece super tonto o ilógico lo que cuento y seguro pensarás, a ti bello lector si es que alguien llega algún día a este post, que estoy alucinando cosas o que peor aún, me estoy alucinando a mi misma capaz de crear una esfera de energía en mis manos, oh pero si tan solo tuvieras ese pequeño momento donde logro conectar conmigo y empiezo a existir en mi aquí y en mi ahora, y sintieras ese hormigueo tierno entre las manos y cómo resulta imposible juntar las palmas de las manos porque sí, has logrado juntar energía entre las manos.

energía es en realidad muchas cosas.

Es amor, es nostalgia, es pequeña pero plena felicidad de momento que nos sacan una sonrisa más sincera que la de la moraliza.

Energía también es enojo, frustración y ansiedad.

Puede llegar incluso a ser tristeza.

Es todo lo contemplable y lo contemplado.

Y, volviendo al hoy, no se porque ando con tanta energía, sonriendo de rato en rato. Quizás es porque tengo un matrimonio este sábado, lo que me permite darme un respiro de todas estas largas noches de edición que he estado teniendo.

Quizás también es el resultado de la toma de una decisión bastante temida por mi yo actual y de paso mis yos pasados

Decisión:

Es momento de estar conmigo misma.