Fred me volvió a preguntar que tal me iba mi mejora de la espalda baja
- ¿30% or maybe 40%? – me preguntó
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mmm, not realy – respondí – i’m about 20%
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ok, that’s still good – me dijo
Se quedó un poco decepcionado de mi avance medio pobre, cuando claro, el día anterior en la practica de la noche, se había referido a mi como «la chica que ya estaba viendo la luz en cuando a su tema de la espalda».
Lo cierto es que no había hecho ni una sola vez su secuencia sanadora para la espalda.
Me felicité a mi misma por el gran fracaso que me estaba mandando al no lidiar con mi dolor, y además, por la farsa que estaba creando a mi alrededor, al hacer como si si estuviera sanandome con su secuencia.
Entonces me propuse iniciar de una vez por todas la secuencia.
Y dolió.
Dolió mucho porque claro, estaba trabajando específiciamente esa parte de mi espalda, y no solo era una secuencia más de yoga que el día de hoy puedo llevar bastante bien y no es hasta las ultimas posturas donde mi cuerpo solo me pide ir al savasana de una vez.
Me sentí como esa vez que intenté hacer natación donde trabajé tanto y tan fuerte mi espalda, que sali peor de lo que entré.
Ahora, ¿cómo decirle a Fred que me está doliendo muchísimo si supuestamente esto ya lo debí haber vivido?