Hoy almorcé palta con galletas.
Karina me miro y movió la cabeza en señal de reprobación.
Y no, no es que todos los días almuerce así, solo que hay días y días donde el tiempo me gana, y lo único que alcanzó a agarrar mientras paso muy rápido por la cocina es lo que esté más cerca a la puerta. En esta ocasión, un agradecimiento especial a mi madre que se le ocurrió comprar palta y dejarla en el mostrador.
Palta con soledad.
Bueno, palta con sal y galletas. Aceite vegetal que viene bien. Además todos se la pasan comiendo palta en el profesorado, particularmente no soy muy fan de esta fruta, pero si es la grasita que necesito, pues bienvenida sea.
Por otra parte, hoy será el primer día desde que inicié el profesorado que iré a una clase que no sea la que dicta Fred, lo cual, resulta muy extraño para mi pues de alguna forma, mi cuerpo se ha acostumbrado a un tipo de secuencia, de orden, de ritmo, pero a la vez, me emociona y alivia mucho darme un respiro de lo usual, total, siempre termino aburriendo demasiado pronto, o demasiado mucho.
Sadhana:
No se pudo.
Se tuvo toda la intención, y quizás si es que no hubiera preferido dormir que trabajar, tal vez si lo lograba, pero en tal caso, no estaría acá frente a la computadora escribiendo alguito, sino que estaría botada por ahí durmiendo o intentando conciliar el sueño.
Resulta que debía presentar una edición al inicio de la semana, pero vino el feriado, vinieron también otros proyectos, tiempo para compartir con mi madre en pleno chorreo, así que postergué lo que aparentemente tenía prioridad.
¿De qué era la edición?
De un torneo de pelea de gallos, ósea mis ganas para hacer eso estaban muy por debajo al 1% de intención hacia el proyecto.
Aprendizaje:
No volver a aceptar proyectos que no vayan de acuerdo con mis creencias así necesite la plata, no debo volver a poner el dinero por encima de lo que apoyo y lo que no, y claramente, el maltrato de animales sea esta su raza o no no va con lo que apoyo.