Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Día 12

Bush Gardens en plena pandemia.

Cuando la mente está en silencio, otros estímulos pasan a primer plano.

Tuve un sueño terrible. Fin del mundo, una lluvia de meteoritos llega a la ciudad donde me encuentro. No distingo qué ciudad es. Estoy con Rodrigo, mi hermana, Carlita y otra gente en el último piso de una escuela o universidad. Se escucha un sonido fuerte y las ventanas empiezan a temblar. No es un terremoto pero mi reacción inmediata es ponerme debajo de la columnas, lo tengo muy arraigado.

Vemos una explosión grandísima no muy lejos de donde estamos y luego empiezan a llover los meteoritos sobre nuestras cabezas. No sabemos dónde van a caer, no tenemos cómo salvarnos. El edificio se empieza a derrumbar pero logramos salir de él ilesos.

Llegamos a una casa de campo. Sí, una casa de campo en medio de la ciudad. Y ahí nos refugiamos. No podemos dormir, en cualquier momento el fin del mundo retoma su curso. Salgo a ver el amanecer y el cielo está morado. Entre morado y naranja, y un poco de azul. Despierto.

Dos granadillas, un vaso de yogurt, pan tostado con queso crema y palta.

Suhoor

Me dediqué a hacer nada.

Para eso es el fin de semana cuando tienes una semana muy cargada. Para hacer nada.

Aunque si me arrepiento de no haber aprovechado el día para ordenar mi cuarto, más a profundidad. Tomar esa oportunidad para deshacerme de muchas cosas que tengo en mis cajones. La verdad que ya ni se que tengo en mis cajones. Me gustaría tenerlos vacíos.

Cuando me mude voy a encargarme de eso: tener los cajones vacíos. Mejor aún, no tener cajones.

Makis

Iftar

Carlita tenía unos antojos fuertes de makis e hizo hora conmigo para comer juntas. Pidió unos buenos makis y cubrió la cuota de ellos por un buen tiempo. En cuarentena habíamos estado pidiendo una promo que salía a cuenta, pero empezaron a bajar la calidad y las últimas veces ya ni daba ganas de comerlos.

Estos eran otro nivel. Me llené bastante rápido.

Luego llegó una amiga del cole, parloteamos intensamente y luego se tuvo que ir por el toque de queda.

Ya llevamos más de un año en toque de queda. No termino de acostumbrarme.