
Busca la paz, aún cuando parece que no hay espacio para ella.
El amanecer me agarró a las justas. Sigo sin hacerme la costumbre de dormir temprano, el celular me consume, las aplicaciones me consumen, necesito empezar a dejar el celular fuera de la habitación.
Una manzana pequeña, dos granadillas, pan tostado con mantequilla, pollo y tomate en rodajas, cinco alfajores.
Suhoor
Empecé mi día temprano porque tenía que salir a encontrarme con mi papá. Sí, finalmente accedió a verme y me lo comunicó ayer por la tarde. Me sentí muy contenta pero a la vez preocupada porque sabía que se venía una conversación muy densa, la cual no estaba lista para enfrentar.
Rodrigo estaba llegando a Lima en la mañana e intentamos coordinar para que me llevara a Plaza San Miguel, pero al final me terminé yendo por mi cuenta.
Al comienzo hablamos de nimiedades y luego, sin darnos cuenta, ya estábamos intercambiando ideas de forma pacífica sobre lo que había pasado la semana pasada. Tengo una buena relación con mi papá y también, según mi humilde opinión, considero que soy bastante razonable al enfrentar este tipo de situaciones, no me exalto ni empiezo a gritar si la otra persona está en desacuerdo conmigo, no como mi hermana.
No llegamos a ningún acuerdo. No podríamos porque ninguno de los 4, contando a mi hermana y mi mamá, estamos de acuerdo en el asunto al 100%. La situación es muy compleja, nadie va a ceder ni ahora ni en 30 años.
Rodrigo fue a buscarme después de terminar de hacer sus cosas y me despedí de mi papá y su pareja, pero fue tan rápido y tan extraña la despedida que al subirme al carro recordé que no le había podido dar un abrazo. A la mierda el Covid, es mi papá. Entonces lo alcancé antes que entrara nuevamente al mall, le di un abrazo muy largo y le dije que lo amaba. En medio de eso sentí muchas ganas de llorar y me fui. Cuando llegué al carro ya estaba llorando y Rodrigo solo me abrazó. Era lo único que necesitaba.
No sé qué me puso tan triste, pero ese sentimiento me duró el resto del día.
Nos agarró un tráfico pesado y llegué al departamento a intentar ponerme al día, antes de las 6, de todo lo que había dejado en pausa. Terminé trabajando casi hasta las 10 de la noche.
Seco de osobuco con arroz, una cremolada chiquita de piña colada, un alfajor y medio.
Iftar
El último alfajor me comí a medias con Carlita. Lo bueno, es que ya está haciendo otra receta y esta vez en versión «light» con harina integral, menos mantequilla y menos azúcar. Le tengo fe a Carlita, mi dealer oficial de alfajores.