Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Sol en invierno

Cuando sale el sol, unos viejitos del 4to piso de la torre C salen al balcón.

Lo he comprobado.

Y me parece perfecto, inteligente y oportuno.

A medida que pasa el invierno, atrapados acá en este eterno encierro carente de sentido y colmado de incoherencias, los viejitos alargan cada vez más sus salidas al balcón.

Que el tecito, que los macarrones, que el crucigrama que los tiene enredados hasta la madrugada.

Sí, los he visto en la madrugada con un par de lamparitas alumbrando sin éxito la mesa y sus empedernidas anotaciones que buscan solución al inexistente conflicto que presenta un crucigrama mal elaborado.

Supongo que el paso entre el día y la noche los tiene confundidos.

Es el encierro, es la necesidad de eliminar la cuarta pared; extender el espacio que habitan.

A veces solo se apoyan en la baranda y observan en sincronía al ser humano ser eso, un ser tanto de costumbres, como de nuevos hábitos.

Habitan sus hábitos dentro de la habitación.

Conviven en ese balcón mucho más que en su propia cama.

Absorbiendo el sol de invierno que llega con más lentitud hacia finales de julio y se despide mientras llega diciembre.

Sol en invierno que arranca de sus corazones el poquito deseo que les queda de salir del encierro y los mantiene aferrados a ese espacio que llaman hogar.

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