Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

La generación del bicentenario

Hace una semana ocurrió la protesta más grande que ha tenido el Perú en 200 años de independencia, y esto, aunque suene emocionante y alarmante en muchos sentidos, terminó cobrando dos vidas y muchos heridos.

Dos nombres que recordaremos siempre y que no deberían ser solo un símbolo de lucha ni menos ser santificados, como si su muerte hubiera valido realmente la pena.

No.

Nadie debió morir en esa marcha.

No.

La policía no debía actuar de forma violenta ante algo que nos corresponde: nuestro derecho a protestar pública y pacíficamente.

¿Por qué? Porque el derecho a la protesta social es fundamental, reconocido y protegido legal y constitucionalmente. Fin del asunto.

Las pérdidas de Inti y Jack deben ser tomadas y recordadas como un acto de represión por parte de la policía, de abuso de poder y falta de raciocinio de las autoridades.

Nunca me ha gustado o interesado la política. Desde que tengo uso de razón he escuchado decir que todos son unas ratas, unos corruptos de mierda y que siempre tenemos que elegir el mal menor. Entonces, con eso sobre la mesa, no había mucho por hacer en cuanto a la política.

A Vizcarra lo vacaron el 9 de noviembre del 2020. Yo estaba en la casa de mi mejor amiga mientras eso sucedía y un sujeto le tiraba un puñetazo a Burga frente a todo el Perú. No faltó mucho para que Ezeta se haga conocido, la gente saque sus cacerolas, armen sus pancartas, lleguen al centro de lima y empiecen las protestas todos los días durante más de una semana.

Con un pasaje comprado días previos al golpe de estado, o supuesto golpe de estado porque muchos lo ponen aún en cuestionamiento, que ocurrió en plena crisis sanitaria, llegué a Tacna para unirme a las marchas nacionales del 12 de noviembre y 14 de noviembre.

La gente no dejó de protestar, en ninguna parte del Perú, y los medios no hicieron nada al respecto hasta que se anunciaron las dos perdidas.

Merino tuvo que renunciar y se escondió en su casa hasta nuevo aviso, no se supo mucho de la salida de Ántero pero todos estuvimos muy felices al respecto, hubieron hasta 3 listas de postulantes para el nuevo gobierno de transición y muchas abstinencias que no le gustaron a nadie.

Fueron días donde todo el Perú estaba pendiente de lo que pasaba en el Perú. Como siempre ha tenido que ser.

Entonces, en medio de este arrebato de derechos, abuso policial, prensa comprada y mucha indignación colectiva, salió el término «Generación del Bicentenario» que la conforman todas las personas involucradas en las manifestaciones por la democracia, a modo de generar una identidad.

Esta movilización social le da una nueva cara a este bicentenario, lo levanta y le da un nuevo significado a las protestas que han habido a lo largo de estos años, cada vez más masivas, cada vez con mayor impacto.

Además, esta generación cuenta con un componente clave para su operación: las redes sociales. Sobre todo en este año, donde lo virtual ha alcanzado un nuevo nivel en nuestras vidas y se puede hablar de un nuevo espacio público.

Muchas personas mayores, poco familiarizadas con las distintas plataformas que han sido utilizadas para la máxima difusión de las marchas y en general para brindar información real que no publican los medios, creían que todo esto estaba organizado por algún partido político. Pero no, eran muchos y diversos grupos sociales unidos bajo un mismo propósito.

A mi no me interesaba la política, pero ahora siento que es nuestro deber como peruanos. Por nuestro país, por nuestro futuro y porque 200 años de independencia tienen que valer algo.

Cuenta tu Historia