Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Hablemos de Pedro

Pedro llegó a casa gracias a un intercambio de gallinas en la ciudad de Marcona.

Si, Pedro equivale a dos gallinas bien gorditas y ponedoras. Quizás ahí se explica su forma de ser tan extraña. Quizás desde pequeño notaron en él un comportamiento tan singular que le iba a ser difícil encontrar una familia que lo acogiera como es debido. Quizás la única opción después de todo sí eran las gallinas.

Pedro es, entre otros términos más amigables, un poco autista.

¿Es posible eso? No lo sé.

Tendríamos que googlearlo, indagar en fuentes más apropiadas y certeras, consultar con expertos o tal vez hasta publicarlo en los medios y dejar que el público decida su condición.

Puede parecer una broma, pero es una teoría que se ha fortalecido en los últimos días gracias a la observación fatigosa del comportamiento del buen Pedro frente a otros perros.

Es como si estuviera en otro mundo, debatimos. Siempre en busca de algo, inquieto y luego solitario; respondón y luego cariñoso.

Pedro es un niñito que lucha con las camas muy acolchonadas, que se enferma hasta de comer una hormiga, que te escucha pero no hace caso, que se aísla para luego observarnos de lejos, que agacha su cabecita cuando le pasa algo o se siente excluido, que detesta los viajes largos en carro, que te lame y te relame la mano en señal de agradecimiento o se aferra con sus garritas en algún lugar para que no lo separen de su felicidad.

Me gustaría pensar que Pedro me acompañará toda la vida.

Sería bonito saber que siempre tendré el recuerdo tan vivo de su peculiaridad como ahora que lo tengo durmiendo en mi espalda porque estaba muy incomodo durmiendo en mis piernas; que cuando me pongo de cuclillas y le digo que lo amo me entiende y me responde de igual forma.

Me aterra pensar que algún día me olvidaré de esas cosas que tanto amo de Pedrito, porque conozco la facilidad con la que suelto los recuerdos. Lo he venido haciendo desde que tengo uso de razón.

Rodrigo dice que lo humanizamos mucho, y si, es cierto, y no, no le encuentro nada de malo. Pedro es parte de la familia, aunque haya sido intercambiado por gallinas.

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