Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Dónde está la culpa

Y ahí, con la luz de los paneles, de la ciudad que estaba por dejar, lo abracé y lo amé como desde hace tiempo no sentía que lo amaba.

No, no había dejado de amarlo durante esas semanas cortísimas de distanciamiento y mucho trabajo. No dejas de amar de golpe, se va yendo de puchitos.

Pero no, aún así, con todas las probabilidades del caso, no había dejado de amarlo, solo no se sentía presente ese amor tan fuerte que había sentido allá por colombia en un verano que sofocaba.

Pero ese día lo amé, mientras me despedía sin que él sepa que me estaba despidiendo.

[A 6 días de que cambie el rumbo de las cosas, siento que ya nos estamos despidiendo, y a la vez, siento que lo amo más] le había dicho a mi mejor amiga.

Qué complicado ¿no?

Nos encanta preparar ensaladas en nuestras cabezas, nos aburre no hacerlo. mpezamos a experimentar sentir y dejar de sentir, plantearnos opciones.

No se en qué momento empecé a plantearme estas salidas alternativas.

Miento, si sé. Y sucede tan rápido como una simple acción, que se va repitiendo, luego empieza a ser cotidiano. No hay culpa, solo paso de días. Pero se siente como si debería haber culpa.

¿Dónde está la culpa si no es en los culpables que hacen de ella la protagonista de muchas comedías dramáticas?

Porque después nos reiremos al respecto, después cuando vuelva. Nos reiremos de las peleas que pudimos haber evitado. Nos reiremos del tiempo y lo pesado que se vuelve a veces.

6 días más tarde, la vida cambió y supe que no era momento de dejar Lima.

6 días más tarde supe que tenía que asumir, y asumir pues, no es una de mis más grandes apetencias.

[Pausa y reinicio] me dije [y volví a comenzar]

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