Resulta más fácil escribir en medio del dolor – pensé mientras, efectivamente, me encontraba escribiendo una vez más con las lágrimas apiñadas en la parte inferior de mis ojos, esperando que yo cierre mis párpados y ellas puedan salir disparadas.
Pobrecillas.
Yo las limpiaría con la manga de mi polo, o con mi misma mano quizás, y solo serían restos de agua salada y triste que quisieron convertirse en llanto, pero nunca lo lograron pues, tras evaluar detenidamente la situación, no valía la pena romper en llanto con tan enclenque motivo.
¿El motivo? Sabrá dios.
Pero ese día si estaba triste, y ese día, después de varias semanas de ausencia, abrí “notas” en mi celular y me puse a escribir cabe resaltar que esto sucedió hace ya 2 meses quizás y que nunca publiqué porque últimamente se me pasa la vida y procrastino muchísimo.
Y en medio de esa descarga de emociones, con una fuerte dosis de exageración de los hechos, me di cuenta de ello, que además de la facilidad con la que escribo cuando no estoy contenta o en calma, es también un tema de gusto, esto quiere decir que, ante una indagación superficial de mi gusto por escribir, es el gusto por escribir el drama de las situaciones.
La incomodidad, la angustia, el dolor tanto personal como ajeno hacen mucho más amigable mi desenvoltura con las palabras.
Entonces, ahora que me siento feliz y en calma dentro del drama que nunca (nunca) faltará ¿cómo coño expresó esta felicidad y esa calma?
Y esta pregunta estuvo rondando un tiempo, para luego convertirse más en un ¿Dónde queda el dolor cuando ya no lo siento? Si, súper existencialista/fatalista.
Lo cierto, según mi punto de vista, es que el dolor nunca se va, y eso está perfecto.
El dolor no tiene que significar algo negativo, sino más bien un empuje para resolver lo que puede estar afectándonos, y ese empuje puede convertirse en un cambio de actitud, de ganas o de las presuntas metas que tengamos en la vida.
Entonces si, elijo vivir con este dolor bueno, este dolor que ya no jode, y empiezo mis 24 febreros en felicidad y calma, sin tramitarme mucho al respecto.
Pd: Y a todo esto de la felicidad, pienso que esta también es una eterna compañera y la calma, un efecto secundario.

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