Tarde de un sábado. Algún lugar en medio del tráfico. Lima
- Siento como si estuviera re aprendiendo a tener una relación – le digo
-
Me pasa eso cada día que estoy contigo – me responde
Y es que, no puede ser igual que otras veces. Nunca va a ser igual pero hay veces, cómo esta, que ese sentimiento de novedad se siente más fuerte.
Es como si de pronto mirara hacia atrás y dijera “ala, no sabía nada de la vida” claro, sin desmerecer a las personas con las que estuve, ni mucho menos al amor en pocas y grandes cantidades que compartimos.
- Se siente más real – continuo
Pero real no era la palabra que estaba buscando, al fin y al cabo, todo tiene una fracción de realidad y otra fracción de lo que sea que estes creando en tu cabeza o, en otras palabras, a lo que llamamos
ilusión.
Entonces el peso de estas fracciones depende mucho de cuan sincero quieres ser o eres con tus sentimientos y con la situación actual de tu relación.
Porque las relaciones pasan por diversas situaciones o etapas.
A veces hay solo bondades y a veces solo peleas tan ridículas que dan ganas de decir “¿oye ya basta no?”
El otro día por ejemplo estábamos a punto de entrar a una fuerte discusión por una muy hiriente confusión que el sujeto en cuestión cometió. Y mientras entrábamos en ese enredo de palabras, disculpas y más palabras me di cuenta que me daba flojera seguir con eso. Si, flojera.
Flojera tener que molestarme, pasar un mal rato, hablar de lo mismo, seguir en modo tarada por un tiempo más para que se entienda que lo que hizo el sujeto en cuestión estuvo mal y que aprenda a no hacerlo otra vez.
¿No suena y es estúpida toda esa danza de parejas donde la lucha de orgullos y demás rollos personales y de carácter también social entran a la tallar solo para dejar claro qué se debe hacer y qué no, pero sobre todo, quién diablos tiene la razón y quién no? Obviamente si, esa danza es más que estúpida.
Pero volviendo al tema de encontrar la palabra indicada para definir la situación de mi relación en este momento, y el porqué de ese presunto sentimiento de novedad que ambos estamos sintiendo, supongo que sincero puede ser una palabra que se acerque más a lo que quería decir, pero sigue no siendo LA palabra.
Concreta, certera, madura.
¿Madura?
Si, tal vez esa sea, aunque ni tanto, porque madurar es un proceso del que eventualmente y evidentemente vamos a tener que ser parte, pero madurar en una relación es otro gran tema porque implica eso llamado comprometerse.
Te comprometes a ciertos planes a mediano plazo, ciertos viajes, ciertos ahorros, a dejar o cambiar manías, te comprometes en general porque de pronto o poco a poco te vas dando cuenta que ya no estás tú en el mundo, sino estás tú y la persona con la que estás compartiendo tu vida, por ende, debes ser más considerado y considerar a esta otra persona en cualesquiera sean tus planes no necesariamente en todos, sin que esto implique que tengas que cambiarlos por completo para que sus vidas vayan a un mismo lado.
¿No?
Igual hay muchas incoherencias e ideas confusas entrelíneas en estas conclusiones no concluyentes a las que estoy llegando.
Es en realidad, un interminable juego de palabras porque cambiar se entiende, muy a menudo, como algo que tiene que dejar de ser para ser algo distinto, cuando debería ser visto más como modificar o amoldar.
Lo que se tendría que hacer entonces es amoldar tus planes con los de la otra persona para que de alguna forma, si es que ambas partes ven algo de futuro en la relación, puedan crear, junto a planes amoldados en beneficio de los dos, una idea de vida conjunta.
Pero claro, todo esto no llego a mi cabeza de forma ordenada como he intentado exponer acá, entonces ambos asentimos y seguí manejando.

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