¿A dónde va el presente cuando se convierte en pasado? ¿Dónde está el pasado? – Wittgenstein
A propósito de haber escrito sobre la tardanza, un buen ser humano me pasó un texto de San Agustín de Hipona que me pareció excelente y era mi deber compartirlo.
“¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad. Si, pues, el presente, para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito, ¿cómo deciros que existe éste, cuya causa o razón de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser?”. (Confesiones, XI, XIV, 17).
Hablaba entonces, hace algunos meses con una bella amiga, justo en medio de donde la necedad nace y la reflexión termina, del presente, y de cómo este es una versión tan efímera de lo que es el pasado y el futuro y sin embargo, es la única versión que debe importar.
Y esto, ¿aplicado en qué exactamente?
Resulta que hace algún tiempo, vengo siendo parte de diversos fracasos amorosos milagrosamente no míos de gente muy cercana a mi, y dado que me veo en la obligación de dar consejos que en algo ayuden a la tranquilidad de esta gente, siempre termino volviendo a la misma conclusión: es cuestión de tiempo.
Y es que el tiempo, visto de la forma en la que San Agustín de Hipoma lo ve o visto de cualquier otra forma, implica en definitiva, periodos de cambio o transición. Significa pasar de un estado a otro, siendo estos estados o muy distintos entre si, o muy iguales.
El tiempo es nuestro en la medida que hagamos de él lo que realmente convenga, en la medida en la que el pasado solo existe si es que tu traes los recuerdos de un presente pasado al presente que estés viviendo, lo observes, lo aprecies, y lo dejes ahí, en ese pasado de las memorias, la nostalgia y quizás, un poco del pasado del arrepentimiento.
Lo mismo sucede con el futuro, o mejor dicho, el presente futuro, donde importa más la percepción buena y positiva que tengas hacia ti mismo, que estar estancado en «que hubiera pasado si» que resulta tan poco real que da pena.
Lo que debe importar más es el presente del ahora, la persona que estás siendo ahora y tu capacidad de perdonar, de soltar y finalmente aceptar que si las cosas no se dieron con la persona que estabas no hay nada que hacer al respecto, debes aceptar que fuiste tu mejor versión y si eso no te hace compatible con aquella persona con la que estabas, debes aceptar que no es tu culpa, solo no era ni el momento ni eran las personas. No queda más remedio que aceptar que va a tomarte tiempo recuperarte de esta, pero ya va a depender de ti lo que haces con este tiempo.

Cuenta tu Historia