Me encanta hacer cuervo.
Sobretodo porque antes me era muy difícil hacer cuervo, entonces ahora que recién me está saliendo, solo quiero hacerlo a toda horas y en cualquier lugar.
El gran problema con esa asana es que es pésima realmente mala para mi espalda.
Entonces, el cuervo y yo hemos decidido tomarnos un tiempo, para sanar y para crear el ambiente ideal para lograr aquello que me he propuesto, un ambiente que me permita luego volver a él con mayor madurez y precisión.
Hice mis 15 a 20 minutos matutinos en esta primera semana.
Guerrero tres con ayuda de la pared siempre resulta una gran lucha, sobretodo si te tomas el tiempo de alinear tu espalda en paralelo al mat, mantener ambas piernas fuertes y firmes, y ambos brazos bien estirados como si estuviéramos empujando algo pesado.
Por otro lado, un bello ser me regalo una especie de almohadilla para ponerme en la espalda mientras manejo, lo cual me soluciona mucho la vida sobretodo cuando estoy estancada en el tráfico loco de lima de las 8:30 de la mañana.
Esta semana estuvo llena de reflexiones y toma decisiones, sobretodo en el ámbito alimenticio. Todo ya había empezado a tomar forma hace unas semanas cuando de charla en charla me encontré diciendo: «estoy poniendo en juego cuán firma soy en cuanto a mis creencias en relación a mis deseos/ganas».
2 Resultados de esta primera semana:
Debo seguir trabajando en mi postura, y esto implica también quemar más calorías porque el peso mismo es un factor relevante en cuanto a tratar con malestar de espalda.
Debo volver a la proteína animal, porque ser vegetariana/vegana(por un tiempo) implica dedicarle tiempo y dinero a la cuestión, factores que no poseo de momento.
La siguiente semana será mejor.

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