Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

El noveno

– Espero no ser el noveno – le dice mientras intenta comprender porque tantos le habían roto el corazón o al menos eso era lo que ella predicaba.

Ella no le respondió.
No tenía idea lo que iba a pasar de allí en adelante.
Se conocían muy poco y él ya se estaba yendo.
– Jamás podrías ser el noveno. – le dijo y ahí quedó la cosa.
Por diversos motivos.
Uno de ellos, bastante obvio, era que quizás no habían sido precisamente «ocho» los anteriores, es decir, una característica muy suya era exagerar los hechos, agrandar los datos algún tipo de patético premio consuelo.
Decir jamás era tan falso como efímero, dentro de aquellas afirmaciones tan poco acertadas.
De tanto en tanto me pongo a revisar diversos textos que escribí por ahí usualmente es en notas pero a veces tengo algunos papelitos por ahí regados, y es bonito/raro/tonto encontrarme con una versión mía un poco más sensible, pero sobretodo un poco más ilusa.
Ahora me doy cuenta que la expresión «romper el corazón» está muy sobrevalorada, el corazón no se puede romper literalmente, recibe una gran paliza y luego va sanando, con tiempo y con ganas.
Y si aún así, tu corazón no parece estar ni cerca de salir de alta, ¿estás seguro que estás creando el ambiente adecuado para que se recupere?

Cuenta tu Historia