Te extraño.
Pero pasados los días, ya no se qué es lo que extraño de ti.
O qué es extrañar en general.
12.32 am. Regreso de ver unos proyectos donde una amiga, me olvidé del cumpleaños de una de mis mejores amigas y Helmut está como loquito lamiendo su peluche de pez gran acotación
Y pensé en escribirte, finalmente, algo que de un cierre a nuestra bonita pero muy corta historia.
Y no quiero el cierre.
Ya tuviste tu cierre – me dijo – fue ahí, en el espacio entre el ascensor y la puerta de tu depa, él se iba, te decía que te quería de otra forma de la que tú lo querías, te daba un beso en la frente y luego intentaba besarte en la boca.
Tu cierre fue ahí – continuó – cuando se llevó tu cuadro, tu sonrisa de oreja a oreja, cuando te vio llorar y quebrarte, con malicia, cuando te agradeció por el cambio de actitud, cuando te dijo que el cierre debió ser hace semanas, cuando cayó en la conclusión que las cosas ya no daban falso, el que daba era uno de dos, no dos de uno
¿Los Motivos?
El caos, la inestabilidad, las pastillas vencidas, el miedo, las conversaciones banales, la distancia.
Y sí, podemos culpar a todos esos motivos, pero el que no se ha mencionado es el mas importante: nosotros.
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