– Es que, eso es lo que hizo – me dice mientras caminamos camino al depa – te ayudó a despertar
¿Qué harías si volvieras a ver a esa única persona que fue desinteresadamente sincera contigo?
¿Que te dio una cachetada de verdades agrias y duras?
¿Qué te dijo: DESPIERTA, todo es una gran mentira?
Y así, mientras seguíamos camino a casa, y seguíamos también conversando, me fui dando cuenta del lado bueno de las cosas.
Más específicamente, de aquella vez que fui considerada tóxica.
Y tal vez sí, lo fui.
Dentro de mi confusión, dentro de la inestabilidad, de la dependencia, el refugio, y todas esas palabras que solo parecían dañar.
Gracias por abrirme los ojos, gracias por estar en mi vida el tiempo que tuviste que estar.
Espero que nos encontremos, alguno de esos días cuando la gente se encuentra, que nos demos el abrazo que nunca nos dimos.
Somos las personas que tenemos que ser, ni más, ni menos.
¡Despierta! – me dijiste
Elijo dormir un tiempo más – te respondí
Gran elección.
Ahora sí, es tiempo de despertar y, finalmente, terminar de leer ese libro que me recomendaste obligaste a leer desde que nos conocimos, para entender la vida, las personas, nuestro paso bueno o no por el mundo.
