Hermana, alma inquieta, acuéstate
Mete un rato la oreja contra la tierra
Y me oirás hablar durmiendo
Mientras digo: «Tu cabeza es hermosa, pero, cálmala ya»
Suficiente para mí,
y quizás mi barba,
Algún día podría ser suficiente para ella.
Y ella, una versión suya de muchas, se despertó con un sudor frío, en el piso sin alfombra,
Junto a un retrato familiar dibujado cuando tenía cuatro años, o quizás cinco
Y al lado de un frasco de monedas de dos centavos que ya no sirven, no más
Lo deja a un lado y se acuesta boca abajo.
Padre, alma cansada, conducirás de vuelta a la casa que construiste con tus propias manos.
Con esa tristeza horrible,
Esos papeles para el divorcio
Y un anillo solitario
Siéntate y arranca tus cuerdas.
Ah, y encontrarás o buscarás a alguien a quien culpar,
Seguirás el arroyo que corre hacia el mar
Y encontrarás tu genuina paz.
Mamá, alma joven, volarás
Sobre tu vida una vez más antes de creer que sola te vas a quedar.
Y algún día, pronto o no,
Volverás a amar.
Se encuentran, se observan
Y le dice: «Eras la única mujer que amé de verdad»
Quemada por distintos ayeres con demasiada frecuencia, cuando eras joven, o después de marcharte,
Y el cáncer de los recuerdos se extendió y se topó con tu cuerpo y tu ser»
Y ella, sonriendo le respondió: «ya no hay nada que puedas hacer al respecto»
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Gracias Bree Tranter, Jordan Ireland, Rojin Jones

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