Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Reconocernos como humanos

8:17. Primavera. Surco

Creo que nunca me había puesto a analizar la parte no positiva de mi humanidad.

No estoy segura si rencor es la palabra que quiero/debo usar, pero no se me viene otra a la cabeza.

Claro, lo que hubiera sido más sencillo y parcialmente razonable sería que yo optara por obviar el pequeño pero molestoso suceso de ese día por la mañana.

Era mi primer día de trabajo.

Después de unos 3 o 4 meses trabajando como frilo*, acostumbrada a manejar mi tiempo, mis mañanas, tardes y noches, acostumbrada también a mi desorganización, trabajos que no iban mucho conmigo, y pagos, que tampoco iban mucho con mi proyección ahorrativa.

Me desperté tarde creo que de forma inconsciente yo provoqué ese error al quedarme despierta hasta casi las 2 de la mañana, tras ponerme tareas no tan imprescindibles y darle más motivos a mi bello insomnio para que siga acompañándome esa y otras bellas madrugadas.

Continuando,

Me levanto de golpe y le pregunto a mi hermana la hora, me meto al baño para tomar una ducha rápida.

Ella, habilidosa, me escucha y corre al baño para impedirlo.

– ¡Es mi primer día! – digo esperando cierta empatía de su parte – ¡Y estoy tarde!

– ¡Yo también estoy tarde! – me responde

Claro, como si eso no fuera novedad

Seguimos sin llegar a ningún acuerdo decente en la conversación por unos pocos minutos más, hasta que me rendí.

Lo que pasó después fue mi conversión en una de mis muchas versiones, que surgen a modo de respuesta ante situaciones que no están dentro de la planificación de mi día como si este alguna vez estuviera planificado.

«La Mil Por Hora»

Me visto con lo primero que se me ocurre ponerme bastante decente para los segundos que le dediqué, luego paso a correr de un lado a otro por el depa, entre recolectando objetos innecesarios, dejando los importantes de paso, y esto repetidas veces hasta encontrarme en el ascensor con el cepillo de pelo enredado en mi cabeza, manzana en una mano y el delineador en la otra.

Camino/corro al paradero, el cepillo sigue ahí.

Me siento, respiro, y la cuestión encalada no avanza.

Nos encontramos en la combi.

Yo habiendo salido unos 15 minutos antes que ella, agarre tráfico jodido, y ella, ya con cierto tiempo de experiencia en la mala combinación de hora y ruta, sabía cómo evadir el tráfico la mayoría de veces.

Se sienta a mi costado.

Me arrimo a la ventana si, súper madura y decido ignorarla.

Pero es inevitable, me habla, me da consejos de cómo evitar el tráfico, hace como si todo estuviera bien entre las dos, y de pronto me empiezo a sentir pesada con su presencia, entonces, le pido que se cambie de sitio.

Pausa.

Es ahí donde quería desglosar, casi dos meses después, esa parte no agradable de mi presunta humanidad: la que no deja ir tan rápido o fácil.

Y, si es que dejar ir pretender que nada pasó no estaba dentro de mis primeras opciones… ¿porqué no hablar al respecto?

Y así es como continuamente fallamos como humanos, supuestos seres que tienen el privilegio de expresarse a través de palabras, pero que optan por tener actitudes rencorosas/aniñadas donde el camino más fácil en realidad no es dejar ir sino más bien evitar hablar de lo que nos jode.

Ese es uno de mis últimos recuerdos de una de las muchas discusiones que tuve con mi hermana, antes de mudarme.

Y sí, un mes después, aún no puedo escribir sobre la mudanza.

No me doy el tiempo, no encuentro el punto de inicio, o la imagen que puede representar el conjunto de emociones, acciones y ciertos decretos que me llevaron a salir de mi zona de confort quizás demasiado confort para darme el espacio y el lugar de crecer y mejorar como ser humano dentro de lo que podemos ir mejorando poquito a poquito.

Primera conclusion dentro de las muchas que iré teniendo y recordando en esta «nueva etapa» : Extraño las peleas estúpidas con mi hermana.

 

* persona que trabaja de forma independiente o se dedica a realizar trabajos de manera autónoma que le permitan desenvolverse en su profesión o en aquellas áreas que pueden ser más lucrativas y son orientadas a terceros que requieren de servicios específicos.