Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Sinceridad / segunda ronda

Y de pronto, te desordenas un poco bastante.

No te lo esperabas, en un inicio.

Y luego, llegas a esa versión tuya donde dejas de lado la frustración de alguien nuevo decidiendo irse de tu vida y te das cuenta admites lo obvio:

Eran extremadamente distintos, y, gracias al remarcado contraste, las definiciones de ellos mismos se pulieron un poco más, mientras se apartaban bastante más.

[Sabía que éramos distintos desde la primera vez que me hablaste – le dijo]

[Y si, hay cierta química al besarnos pero ¿dónde está el sustento emocional? – le respondió sin apenas escucharla]

[No te tomaba por desertor]

[No lo soy, pero, a diferencia de los sujetos que han pasado por tu vida, me gusta ser honesto y justo con las personas que me agradan]

Y así, en menos de un minuto, algo que ni siquiera comenzaba, se despedía con apuro.

Después de ese desorden abrupto donde no solo tienes que lidiar con una autopercepcion enclenque, sino también de esa misma en relación a los demás.

Sucede que, y eso es algo que el sujeto no sabía, ni tenía por qué saber, ella había perdido a un amigo el día anterior.

Esa historia, aún un poco confusa, llegaba a su fin por decisión nuevamente apurada de una de las partes.

Entonces se preguntó:

¿Porqué la gente me deja?

Y sin dedicarle mucho tiempo, ni mucha energía a esa tonta pregunta, ella siguió andando, entre conversaciones interesantes, banales y dispersas, botellas de vino y la ausencia de cigarro ya vamos por tres meses, y así la vida dio paso a algo mejor y más sincero.

Y ya no hubo espacio para el desorden.

Ahora quedaba desaprender y reinventarme.