Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

No te apresures, es un apuro

Grité en voz alta en la oscuridad,

quería encontrar algo que sea perfecto.

Trepé por el costado de la casa,

seguía queriendo encontrar algo que sea perfecto.

Tomé demasiado de una vez,

y adivina qué, seguía sin encontrar algo que sea perfecto.

Me dejé probar en el amor,

para encontrar, nuevamente, algo que sea perfecto.

– No te apresures a encontrarlo – me dijo de pronto – Es un apuro.

Y mientras tanto, él bailaba solo en la oscuridad,

él subía al auto,

él tomaba de una vez, pero nunca ni muy poco ni muy mucho.

Se dejó probar con amor, y finalmente, encontró algo que era perfecto.

No te apresures a atravesarlo – le digo de pronto – es un apuro.

Y no vi nada en la oscuridad para descubrir que la ausencia fue perfecta.

Trepé fuera, tomando mucho también, y esa vez, no vi nada perfecto en el amor

Descubrí, después de tanto andares y pausas, que la perfección estaba en la falta de esta.

– No te apresures – me dice sonriendo.

– Es un apuro – le digo y le sonrío de vuelta.

.

.

.

Gracias Robert Charles Edward Long