Estás ahí…
¿Ya has aprendido a comportarte?
«Click, clack,» el desagüe.
Y ese olor, ese amargo sabor
que la sequedad de una boca asustada
y un corazón latente
saben muy bien delatar
cuando tú estas presente.
¡Óyeme! ¡Si, tú!
Que discutes con mis propias razones
y duermes en el hastío de mis emociones
¿Qué se siente?
¡Demonio!
Compararte con aquel es poco.
A pesar de tu encierro
no dejas hilar este pensamiento
Deja ya aquel presente
aquel que del futuro has creado
ven y únete a vivir éste
éste que el pasado nos ha dejado
Ah… Oh…
Eso mi querido necio
ya te oigo ahogar ese aliento.
Tú eres parte de mi
como yo soy del sediento,
del distraído y del angurriento
Yo soy padre del soborno,
madre de la mentira.
Servicios a los acudes
Aún por eso que tú llamas amor
y yo, deseo.
¡Orden! – Gritó el Juez.
Todos voltearon
y aquel sabio canciller,
con los ojos medio cerrados
empezó a desvanecerse
en un sueño musical,
de una pieza de cansancio,
cansado de tanto juicio
que un cerebro lleva acabo
cuando se entrega al tanto pensar
y cuando no se realiza el acto.
Por Iñiko
