Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Tú eres parte de mi

Estás ahí…

¿Ya has aprendido a comportarte?

«Click, clack,» el desagüe.

Y ese olor, ese amargo sabor

que la sequedad de una boca asustada

y un corazón latente

saben muy bien delatar

cuando tú estas presente.

¡Óyeme! ¡Si, tú!

Que discutes con mis propias razones

y duermes en el hastío de mis emociones

¿Qué se siente?

¡Demonio!

Compararte con aquel es poco.

A pesar de tu encierro

no dejas hilar este pensamiento

Deja ya aquel presente

aquel que del futuro has creado

ven y únete a vivir éste

éste que el pasado nos ha dejado

Ah… Oh…

Eso mi querido necio

ya te oigo ahogar ese aliento.

Tú eres parte de mi

como yo soy del sediento,

del distraído y del angurriento

Yo soy padre del soborno,

madre de la mentira.

Servicios a los acudes

Aún por eso que tú llamas amor

y yo, deseo.

¡Orden! – Gritó el Juez.

Todos voltearon

y aquel sabio canciller,

con los ojos medio cerrados

empezó a desvanecerse

en un sueño musical,

de una pieza de cansancio,

cansado de tanto juicio

que un cerebro lleva acabo

cuando se entrega al tanto pensar

y cuando no se realiza el acto.

Por Iñiko