Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Neblina inusual de primavera

– ¡No puede ser que esté pasando! – me dice exaltado, eufórico – ¡Contigo! ¡Aquí!

Tomo su rostro sin entender pero intentando compartir, dentro de mis posibilidades, su no contenida alegría, y le doy uno de los besos más honestos que he dado hasta ahora.

Intentando entender cómo está bella persona que tenía frente a mi, me puede resultar tan extraño y peculiar, sin que eso signifique lo mismo y dentro de las bondades de cada término, y tan adorable al mismo tiempo.

Se lo digo, sin adornar u omitir algún sentimiento.

Y él sigue sonriendo.

Echándose para atrás como suele hacerlo.

Su forma quizás de salir un poco de su actual él, para observarnos con cierta distancia y objetividad.

Observar la magia que nos empuja hacia atrás, y que nos jala con fuerza hacia adelante.

La siento.

La siente.

Y se queda contemplándome. si, he de admitir que a veces soy contemplable.

Con mis manías, olvidos, descuidos, sonrisas y toda esa energía que últimamente saco con tan pocas horas de sueño.

Recordatorio: Debes dormir más, chica.

– ¿Que bonito se está cuando se está bonito, no? – le digo y me echo también hacia atrás.

Y así, seguimos andando en esa neblina inusual de primavera, sin aparente rumbo, ni aparente seguridad, pero empapados de solo bondades.