Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Comprar caramelos de Limón

Si todo lo que cuento empieza con un «había una vez»…

¿Y si una vez no había nada o habían tres?

Esta es la historia de una chica que viajaba de acá para allá en la linea A.

Tal vez es porque viste como abuela y es toda una abuela, con dolor en la muela.

Ella no lo conocía, pero lo dibujaba al revés.

Caminando de cabeza y pensando con los pies,

– Es un horror – le dice a un extraño – pero se que puede caminar mejor.

Desde el banco de una plaza, desde el centro, la vio caminando.

Ella salió con un pañuelo, bordeó la esquina y el viento el pañuelo le revoleó

– ¡Ay que garrón…! – le dice a otro extraño.

Pero igual, sin pañuelo, se acercó.

Él estaba solo en el banco de la plaza del centro, cuando lo vió intentando prender un cigarrillo con un botón.

– ¡Ay, ay, aaay que horror! – ella pensó.

Se sentó y le presentó un encendedor.

Él ni llegó a decirle gracias cuando ella de su mono le habló.

– Está loca – él pensó

Pero después de una hora ella lo convenció de que él tenía un mono con monedas en el pantalón para comprar caramelos de limón.

Gracias Santiago Azpiri, Verónica Gerez, Martín D’Adamo, Agustín Yabra, Diego Rodríguez y Francisco Paz, alegran mis momentos de alteración desmesurada en el tráfico de las 7:40 de la mañana.