Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Ver y volar

Se caminar en tantas nubes.

Pero puedo visitar de vez en cuando el suelo, andar por el parque, verte por encima de los árboles.

Incluso, antes de golpear el viento ya pensaba en volar, y antes que el sol aclare tu rostro, desapareciste.

Por encima de los edificios, por debajo de esas estrellas rojas que nunca iluminaron tu andar.

Soy de muchas ciudades, de muchos roces y miradas, soy mia más que nada.

La nada que decoras sin colores, y ellos que pintan con nada.

Existo siempre que piensas en nosotros.

Y no, no me doy el tiempo para guardar recuerdos, tu los necesitas más que yo, no quiero ser egoísta tampoco.

Entonces me llevo mucho de ti, y dejo una pizca para que te puedas mezclar con lo que queda de mi, y encontrarme, tal vez, para no descansar sin dormir contigo.

Los pájaros me sonríen mientras sigo pasando entre los árboles.

  • Estas buscando el cielo que ya no existe – me dices riendo – en pistas mojadas de inviernos extendidos, grifos vacíos de madrugadas para caminar, y unas cuantas sombras al costado de la vereda, que nos siguen y ahuyentan.

Cambio de ropa, tomo un café.

Me siento en la ventana.

Mi casa es para donde van mis pies.