Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Me llamo Andrea Chirinos, me puse Antonia porque siempre me gustó la fonética de este nombre.

El «aquella» no tengo idea de donde salió.

Comunicadora, especializada en audiovisual pero últimamente más enfocada en lo social.

Quiero publicar un libro hace años.

Tengo TDAH, y eso me ayudó a entender muchas cosas de mi vida previa al diagnóstico que no terminaban de encajar.

No es cosa de otro mundo, creo que todos tenemos un poco de TDAH, sobretodo mi madre.

Soy bisexual, lo descubrí hace más de un año.

No me gusta etiquetarme, pero esta en específico, me ayuda a comprenderme.

Algo que no muchos logran hacer.

Estoy en reconstrucción, no sé cuánto tarde, pero no hay apuro.

A veces canalizo la energía con mis manos, la sostengo en una esfera y luego la envío a quién la necesite.

Debería hacer eso más conmigo misma.

Me gusta leer, pero el último libro me tomó 6 meses en terminarlo, y no era extenso.

Soy cíclica, nada es permanente, todo está en constante movimiento.

Amo a mi perro, se llama Emmanuel y le digo Emma, yo creo que es andrógino.

Todos aman al Emma, cuando sonríe parece un chupacabras.

Muchas de mis creencias se contradicen entre sí.

Me gusta ayudar a la gente, pero no creo en la filantropía pura.

Tampoco puedo evitar sentirme afectada por el sufrimiento ajeno.

Mi capacidad para olvidar las cosas sobrepasa los límites racionales.

Quiero ser mamá, algún día en un tiempo, cuando esté estable económicamente.

Se llamará Emilia.

Me casaría con la Luna si fuera posible.

Necesito desapegarme de la innecesaria responsabilidad que siento ante los defectos de mis padres.

Quiero comprender qué hay personas que solo están de paso, y también comprender que otras elegirán quedarse.

No me maquillo, me siento un payaso cuando lo hago.

Pierdo cosas con facilidad, y eso, con el tiempo, me ha ayudado a desprenderme de lo material.

Me he enamorado dos veces en lo que va de mi vida; una de forma racional, otra hasta los huesos.

La primera me enseñó a llorar en silencio, la segunda me avejentó de tanto llorar.

Pareciera que me gusta andar llorando, pero no, solo aumenta mis horas de sueño.

Me gustan los abrazos eternos que te transportan a otras epocas.

Estoy en busca de mis amarillos.