Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Un romance poético y patético

Melliodora, ahí es donde dejé mi corazón.
Ahí es donde encontré mi alma.

Con todo mi amor, toda mi felicidad.
Cuando veo las pequeñas bodas en la iglesia,
aquella donde haría alegremente la mía.
Cuando veo a mi papá
Sentado en la puerta de la casa gris, donde incluso la brisa esta así

Como anteriormente me contabas cuentos bonitos,
como hace días veo bellas luces
Una cita, una canción

Y ojos soñadores, toda una novela
Toda una historia de amor, poética y patética.

Al dar las doce sonó la alarma, la vida comienza de nuevo
Todo resuena
a partir de un millar de ecos,
de un millar de personas, que están de paso.

Aquí está la puerta verde
Qué puerta abierta se cierra y abre sólo para decir

«Hola, así que estás de vuelta?»

Cuando veo mi pequeña estación,
donde cada tren alegre llegó, no paró y pasó.

Lo mismo con los tristes
Escucho en el fragor, escuchas en mi ahogado silencio.

Palabras extrañas, palabras de despedida.
No soy poeta, pero me mueve tu andar,
y en mi cabeza, apenas son recuerdos perdidos

Para siempre
Para una noche de invierno y dos canciones.

Y ojos muy suaves,
Muy suaves como aquel romance poético y patético