Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Mirando de cerca

A los que se fueron
Esto va para alguien más.
Así que no te preocupes.
El diablo esta ahí, en los detalles.
No quieres lastimarte.
Miras de cerca, sin acercarte.
Abraza a alguien más,
No te castigues.
La verdad es como la sangre debajo de las uñas de nuestros dedos.
No te lastimes, no me lastimes.
Podría equivocarme de alguien más,
No bromees con eso,
No te lastimes, no nos lastimes.

Y creo, así parece, que siempre estuve algo ligada a la muerte.
Es por eso que lloré.
Dos veces.
Dos.
Menos de tres, más de muchas que habrán.
Porque no los conocía realmente.
A uno más que otro, a otro más que todos.
Porque estuvo en ciertas clases.
Y nos mirabamos.
Y nada más.
Y se fue.
Y nunca le hablé.
No podré hacerlo jamás.
Pero en días como hoy, muy agotadores y con altas y bajas,
Se me ocurre pensar en ese muchacho callado.
Que se fue.
Y nadie lo encontró hasta dentro de una semana.
¿Dónde estabas?¿Porqué te fuiste?
El otro andaba un poco más cerca, pero aún,
Aún lejano.
Y su ida fue mucho más lejana.
En el aire, sin aire.
Una bomba en su cabeza.
Y fin.
No  hubo dolor, no hubo prisa.
Siento como tu alma deja tu cuerpo.
Y luego veo a tu madre.
Que repite que ya no estas,
Pero que fuiste feliz.
Y nos miramos.
¿Podrán decir lo mismo de nosotros?
¿Quiénes?¿Cuántos?¿Dónde?
Gracias por pasar por mi vida.
Me quedo con tu sonrisa, con tu dejadez, con tus ideas fuera de lugar.
Espero que ella esté bien, que aún te recuerde, que aún te ame como amabas la vida.