Resulta curioso estar así, hoy.
Resulta irónica esta situación.
Esta gran sonrisa que no me puedo quitar del rostro.
No es que quiera.
Pero sigue siendo todo muy peculiar e inesperado.
Sucede que escribí un post, hace algún tiempo (corto, ahora que noto bien el paso de este), donde ponía al descubierto, muchas cosas.
Muchas cosas que aún no pasaban.
Esperando el día en que pasen.
Esperando existir entre un corazón roto y unas cuantas mentiras encubiertas.
Pero ese post ya no está, y con él, ya no esta tampoco ese sentimiento de no poder llegar,
Esa sensación de angustia y falsedad.
Y está bien, era exactamente lo que necesitaba.
Desapegarme de cualquier excusa que tuviera para traer de vuelta los recuerdos.
Los bonitos y los feos.
¿De qué sirve?
Lo siento, pero ya no te siento.
Lo siento, pero agradezco infinitamente que ya no estes en mi vida.
Agradezco el tiempo y el destiempo.
Y finalmente, me perdono y te perdono.
Por todo lo malo que pudimos haber echo alguno de esos días,
Cuando tus días eran mis noches, tu verano mi invierno, y mi indecisión también la tuya.
Te dejo ir con amor.
Te mando luz y respiro profundo.
Ya no estas y no vas a volver a estar.
Y eso es una de las mejores cosas que puedo asimilar por ahora.
Y si, sigo sin quitarme esta gran sonrisa del rostro.