Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

A mí bebé

Y empiezas a pensar hacia atrás.

En lo que no hiciste, lo que hiciste mal, y lo que dejaste de hacer.

Experimentas un dolor distinto,

Uno más real.

Piensas en la mordida.

En las pastillas que no quería tomar.

Y tú le obligabas.

Lo agarrabas de su barbita,

Le decias que era para su bien.

Piensas en su llanto.

Sus ojitos tristes.

Su llanto, otra vez.

Sus patitas por la casa.

Corriendo.

Escondiéndose entre puertas.

Mientras jugamos a las escondidas y nos cagamos de risa por horas.

Luego, lo perjudicado que estuvo.

Su patita pelada,

Su cabecita hinchada,

El cono de la vergüenza.

Piensas en su sonrisa,

Si, los perros también sonríen.

Cuando corría por las praderas,

Cuando corría contigo,

Y se echaba en plena vereda porque ya andaba muy cansado.

Cuando ya no quería correr.

Y se sentaba a tu costado,

Aún sonriéndote.

O cuando te veía triste y se acostaba a tu costado.

A lamerte las lágrimas.

Y poner su cabecita en tu hombro.

Y le rascas la pancita.

Detrás de sus orejitas.

Piensas en su desesperación por salir,

Sus juguetes en su cama,

Luego, su cama vomitada.

Antes, sus juguetes debajo de tu cama.

Cuando lo subias y dormian.

Cuando no se iba.

Cuando te esperaba.

Piensas en cómo creció,

En el angelito que era y que seguirá siendo.

Queriendonos mucho,

Siendo aún muy feliz.

Porque fue el más feliz de todos.

Y nos hizo las personas más felices por años.

Mi bebé bonito.

Con ojitos de amor.

Esperando a que llegáramos a cualquier hora del día.

A que le dieramos amor,

Porque es lo único que pedía.

No, no se tenía que ir.

No todavía.

Y quieres culpar a alguien

Al veterinario

A las pastillas

A tí.

Pero nada lo va a traer de vuelta.

Ya se ha ido.

Descansa en paz bebito hermoso.

Se feliz y sin dolor.

Que ya nos volveremos a encontrar.