Arte para amarte
Y si, eso fue exactamente lo que recibí en estos dos meses de taller.
Dos meses llenos de amor con personas diferentes a su manera.
Cada uno con una historia distinta y con algo para dar distinto, pero sin duda, algo hecho con amor.
Y es que el amor es la fuerza que empuja el universo, y este, lo utiliza para impulsar las cosas que van sucediendo en el mundo.
Entonces fui aprendiendo desde el primer día que me baje en el último paradero de la nueva américa, subi las nosecuantas escaleras hasta el local comunal y me tope con niños ansiosos por aprender y un par de profesoras ansiosas por enseñar.
Todos con miedo claro,
Pero un miedo bueno, uno que te impulsa a no rendirte, no hecharte para atras.
Uno que hace que le pongas ganas a lo que hagas, y que lo intentes una, dos, tres veces hasta que consigas lo que tanto querias.
Aprendi a presentarme con un sonido, una sonrisa y un movimiento del cuerpo.
Aprendi a mirar a alguien a los ojos y demostrarle que somos iguales.
Que tu eres mi otro yo.
Los chicos, por su parte, comenzaron a mostrar cambios positivos, como perder el miedo y reirse más de sí mismos.
Yo, por mi parte, empecé a ser más paciente, a fijarme en los detalles, a compartir momentos de zip y zap estando fuera o dentro del círculo.
Empecé a agarrarle cariño a los niños y no tan niños, a disfrutar sus sonrisas eternas y todo el chongo infantil que podían tener.
Al final, todos siempre volvemos a ese niño o niña que solíamos ser,
A la ingenuidad, a la ternura.
Volví también a esa etapa de crecimiento,
donde se forman los primeros amores,
donde da roche, practicamente todo,
donde empiezas a ver como funciona el mundo
Y así, en ese corto tiempo, se fue formando una familia,
Con miembros que hallaron una igualdad sincera.
Con amor, ganas y mucha mucha energía.
¿Me encontré? En cierta forma.
Es un camino muy hermoso, que aún nos falta recorrer.
Entonces ahora, mirando hacia atrás,
Rescato todo y a todos.
Las subidas, los juegos, los abrazos, las bitácoras, los saludos de presentación y la manera infinita en la que podemos amar y ser amados.
Era tiempo de encontrarnos a nostros mismos.
