Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Muchas cosas

«Realmente no sé nada de muchas cosas.»

Le dijo mientras se inclinaba a servirse un poco más de ron.

A ella le encantó que le dijera algo tan simple como eso.
No habían parches.

No habían máscaras.

Solo dos personas conversando de lo poco que sabían de «muchas cosas»

Habían llegado a esa reunión por accidente.

Ella porque había dejado las llaves en casa, algo totalmente normal.

Él, porque había terminado con la novia hace unos días y estaba en plan «cagarla»

Dos extraños que se encontraban fuera de grupo.

Que no sabían nada de muchas cosas y que finalmente podían decirlo en voz alta.

Que probablemente nunca más se volverían a ver.

Él no recordaría nada, y ella olvidaría su rostro, algo que le pasa muy a menudo.

Disfrutaron entonces esas conversaciones breves sin sentido pero completamente sinceras.

Mientras él se servía más ron, y ella encendía otro cigarro.

Si, había vuelto al vicio.

Se dejaron llevar entre risas tontas y malos chistes.

Despedidas rápidas y «muchas cosas» que aún no sabían.

No lo volvió a ver hasta hoy.

Se saludaron de lejos.

Se sonrieron.

Y siguieron sin saber nada de «muchas cosas»