Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

Reloj de arena 

13:26. Calle Zamora. Salamanca.
Se despidió con un «espero verte algún día».

Y la vio irse.

Alejarse sonriendo.

De la misma forma que lo hizo la primera vez que la conoció.

De la misma forma que lo hacía mientras ella hablaba muy de prisa .

Un español apurado que intentaba entablar una conversación fluida con un inglés recién adaptándose. 

En un botellón, en la calle, en esta vida momentánea que cada una había llevado por casi 5 meses a su manera.

Camino a casa, pensó en la evidente e inevitable incertidumbre que existe por momentos.

Como volver a ver a una persona.

Como regresar a un lugar que significó tanto para ti.

Las despedidas andaban muy cerca.

Los meses se comprimieron en abrazos que duraban menos de un minuto. 

Lo bueno termina muy rápido.

Ella regresa a casa consumida en esos abrazos que aún no llegan.

Todo parece seguir igual.

Pero el reloj de arena se va vaciando de un lugar y llenándose por el otro.