Aquellantonia

Vuela el sonido del mar

La inexistencia de mis uñas de pie

8:43. Algún lugar entre Madrid y Sevilla

Voy a escribir un bestseller – dijo con seriedad. Presumiendo de la precaria habilidad que tenía al escribir.

Uno no escribe bestsellers así por así – le respondió su acompañante.

Claro que sí – se acomodó en el asiento – Si es que al momento de iniciar el libro se lo propone, puede llegar a conseguirlo.

Se miró las uñas de sus pies. Recién pintadas. Intentando lucir coquetas.

Se llamará «La inexistencia de mis uñas del pie»

Rieron.

El resto del viaje se la pasó buscando algún significado extra para aquel nombre tan provocador que había surgido de una nimiedad.

6 días después, sentada en la tranquilidad de un hostal en Alicante, supo que la inexistencia se hallaba en lo volátiles que son las decisiones que iba tomando.

En la abstracta ley de la atracción que la rodeaba.

Que la situaba en el lugar, y en las circunstancias, de cada día.

Esa inexistencia le provocaba querer seguir teniéndola.

Sin más ni más, fumó un poco y todo siguió en calma.