¿Alguna vez te llegue a contar que olvido mucho mi vida?
Es como si mis recuerdos estuvieran dibujados con carboncillo.
Y se juntan, se mezclan, se dispersan.
El carboncillo no es fácil de borrar.
Pero es fácil de esparcirse.
Basta un roce, un leve movimiento.
Se va y resulta confuso descifrar que había antes del suceso detonante.
Estaba pensando en eso mientras decidía escribirte después de un buen tiempo
Comenzaba un poco como «Recuerdo muy poco cuando estabas más que ella»
Siento que esos años contigo fueron un poco de eso.
Un poco de borrar y no borrar.
Un poco de muchas cosas no resueltas.
Una parte de mi vida donde en realidad no tenia nada claro.
Creo que ninguno de nosotros lo tiene a esa edad.
Tan livianos.
Tan ridículamente esporádicos.
Volviendo al punto inicial de esta corta carta,
He llegado a considerarlos un poco de ambas definiciones cerradas que impone la sociedad.
Cada uno ha sido y sigue siendo eso y mucho más.
Nunca teniendo un rol tan marcado.
Pero siempre estando ahí.
Siendo fuertes y débiles a su manera.
Gracias por tanto,
Perdón por tan poco.
