Despréndete de esa culpa que nunca fue tuya.
Despréndete de las miradas frías.
De lo que estén hablando a tus espaldas.
Del rencor
De la hipocresía.
Despréndete del drama innecesario.
De las disculpas repentinas e improvisadas.
De madrugadas de esa angustia que ya no existe.
Porque «las cosas» pasan por algo
«Las cosas» pueden abarcar mucho más que solo «cosas».
No son tangibles.
Probablemente no son tan pasajeras, no como nosotros en este tramo de nuestras vidas.
Despréndete ya.
Nunca es tarde para comenzar de nuevo.
