Olor a tabaco que no se queda ni se va

Sintió el golpe.

El cambio.

Una diferencia abismal de actitudes que se veía venir.

Lo sintió distante.

Distraído.

¿Acaso se estaba confundiendo?

Su intento de remediar las cosas se había convertido en la única alternativa.

Un intento de salvación.

Débil recuperación.

¿Acaso lo estaba sofocando?

En las noches la albergaba la angustia.

En los días la incertidumbre.

Maquillada, claro.

Pretendiendo un estado de ánimo falso.

¿Acaso quería que fuera así?

Ella andaba en bicicleta.

Por Paseo de Canalejas.

Por Avenida de Mirat.

Inquieta,

Distraída como suele serlo.

Hoy se verían.

Hoy, entre muchas cosas, era un día significativo.

Su aniversario.

El comienzo prematuro.

El final que los asechaba.

Hambriento.

 

Él andaba a pie.

Por Avenida de Portugal.

Por Calle Zamora.

Iba de prisa,

Retrasado como suele serlo.

Un señor prendió un cigarro a su costado mientras esperaba para cruzar la calle.

El olor a tabaco llamó su atención.

Le recordó a ella.

A sus vicios.

El sabor en su boca.

La promesa que nunca pudo cumplir.

Pensó en ella después de tiempo.

Vio las flores que llevaba en su mano.

Flores que no eran para ella.

No para la chica que nunca pudo querer por completo.

No para la chica que quiso de más en algún punto.

Para un capricho.

Una seducción.

Una sonrisa valiente que no puede admitir errores.

 

Un carro pasa muy rápido por Avenida de Italia.

Mucha gente ha volteado asombrada.

 

Él aún no cruza la calle.

El olor a tabaco no se va.

Necesita verla.

Bota las flores.

Coge el celular.

 

Ella ya no está andando en bicicleta.

No está en la calle.

Ya no piensa en nada.

No siente su cuerpo.

Ya no está más.

 

Contestadora.

2, 4, 6 veces.

Una ambulancia pasa mientras él sigue sin cruzar.

El olor a tabaco se va con ella.

Con su angustia.

Con la indecisión frustrada del que no reconocía la verdad.

Que sólo la quería a ella.

Se va un 29 de febrero.

Se va en un día que será olvidado por 4 años.

Se va cuando todo comenzaba a encajar sin que ellos lo supieran.

Y no habrá festejo ni traición.

No habrán caminos por tomar.

 

Sólo el rostro angustiado de una chica en una camilla.

Y un chico que llego tarde a la conclusión de sus sentimientos.